no disparen al mensajero

23 julio, 2012

Entrevista a Beatriz Jiménez, periodista española de la revista Caretas y corresponsal de El Mundo en el Perú

Filed under: Perú — nodisparenalmensajero @ 19:03
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“Los países con democracias débiles son un gran negocio para las empresas”

Beatriz Jiménez es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Postgrado en Integración internacional y países del Sur por la misma universidad. En el 2004 viaja por primera vez a Perú con una beca bajo el brazo, y trabaja en el diario La República primero y en La voz de la selva (Iquitos) después. Al finalizar la estadía vuelve a España para buscar trabajo, pero se le abren de nuevo las puertas en América, en concreto en el Salvador, gracias a otra beca de la AECI. Y de allí salta ora vez al Perú, donde se establece definitivamente en 2006. Actualmente trabaja en la prestigiosa revista de investigación Caretas -la decana de la prensa nacional en el Perú- y colabora con el diario español El Mundo.  Aunque Jiménez desempeña fundamentalmente labores periodísticas, en los últimos años también ha ejercido como consultora de comunicación para diferentes ONG’s y para la cooperación internacional.

¿Qué es lo que aún le sorprende del Perú?
Perú sorprende continuamente ya que tiene muchos países en su interior. Me sigue impresionado que haya lugares como este donde aún habiten pueblos no contactados con la civilización.

¿Cómo definiría el Perú?
Es un país que intenta entenderse a sí mismo y buscar un camino inclusivo aunque con más de dos-cientos conflictos sociales al mes, sobre todo en comunidades indígenas, y diferentes desarrollos  -costa y selva-. Humala, el actual presidente, ha optado por el desarrollo social.

¿Le toca al Perú seguir la senda de Lula e incorporar a la sociedad de consumo a gran parte de la población sin recursos?
Debe encontrar un modelo propio. Brasil es muy distinto del Perú, pero sí que es cierto que el Perú se ha dado cuenta de que el éxito como país es que se desarrollen todos, y no solo unos pocos. Y que el desarrollo no se limite al extractivismo, una economía que depende de los precios internacionales y con un costo ambiental y social muy grande. Hay que empezar a crear industria.

¿Y eso se está haciendo?
Todavía no. El actual gobierno es el primero que tiene ese discurso, pero aún no está andando hacía ese futuro.

¿Está más hipotecado a las grandes multinacionales de lo que esperaba?
Un historiador dijo en un artículo de opinión que no se sabe si Humala también está sufriendo una metamorfosis y no va a cumplir sus promesas electorales, como todos sus predecesores. Eso ha propiciado que aquí se deprecien tanto los partidos políticos, no hay credibilidad. Se ve a Humala como ‘capturado’ por las grandes empresas, tal y como le pasó a Atahualpa con los conquistadores españoles.

Jiménez en el barrio limeño de Barranco

¿Existe la sensación de que el Perú está siendo colonizado de nuevo, ahora por multinacionales?
Sí, es un problema común en casi toda América Latina. Los países con democracias débiles son un gran negocio para estas empresas. Un país no puede desarrollarse sin empresas, pero lo que sí hay que hacer es endurecer leyes ambientales. Hay que lograr conjuga la extracción petrolera con responsabilidad empresarial y social. Hay más  de 200 conflictos sociales al mes en el Perú, y casi 200 muertos desde el año 2006.

¿Estos conflictos distraen al gobierno de ocuparse de otros temas trascendentales como por ejemplo la desnutrición infantil?

En los últimos años se ha trabajado bastante en desnutricón infantil y se ha reducido algo, pero es un camino lento, y los conflictos sociales van en aumento. Una aspecto positivo que tiene el Perú y pionero en el continente es la ley de consulta previa, que obliga al gobierno a dialogar con las comunidades antes de conceder permisos de extracción, un convenio subscrito por todos los países sudamericanos pero que otros gobernantes como Chaves o Lula nunca han aplicado.

Comparando los demás países de la región, ¿cómo ve el Perú?

Está en proceso de desarrollo en todos los ámbitos. Sus cifras de crecimiento económico son similares a las de los gigantes asiáticos, más del 6% anual. El problema es que el crecimiento ha estado concentrado en zonas de la costa y no en la sierra o la selva, que ocupa el 60% del territorio nacional. La inclusión social es la gran asignatura pendiente para este país. Además,  el Perú se encuentra en un momento de ebullición también en el campo de la cultura, por ejemplo. Pero todavía estamos a años luz de países como Chile.

¿En qué ha mejorado el Perú desde que llegó?

Ha conseguido consolidar su democracia. A estas alturas es difícil otro gobierno que retroceda como cuando llegó al poder Fujimori. El fujimorismo actual, la tercera fuerza en el congreso, está evolucionado y ya no postula con los mismos ideales que antes. Si Keiko -la hija de Alberto Fujimori- hubiera ganado las elecciones la población no hubiera permitido recortes en sus derechos, bien conocidos actualmente.

¿Y en que más ha cambiado?

Ha cambiado bastante. Por un lado ahora hay más conciencia social que antes, y el racismo, aunque todavía se dé, va a menos. El país va dando pasos grandes hacia una sociedad más justa. También se han construido más edificios, la gente tiene dinero en el bolsillo para  gastar, la cocina peruana ha explosionado a nivel internacional y eso ha enorgullecido a los peruanos, etc.

¿Le sorprende que el pueblo peruano refrendara a Fujimori cuando ya llevaba unos años en el gobierno?

Sorprende que a día de hoy casi la mitad del país haya votado por Keiko Fujimori. El fujimosrismo instauró una forma de hacer política basada en el clientelismo, basado en la caridad y políticas sumamente populistas. Alberto Fujimori viajaba cada fin de semana a un sitio del país y regalaba ollas o electrodomésticos, y eso marcó mucho a la sociedad. Los demás partidos políticos han perdido toda credibilidad, por eso el fujimorismo aún es fuerte hoy día.

¿Cuál es la principal fortaleza de este país?

Su riqueza se basa se mucho en el extractivismo: minería e hidrocarburos. Este es un país con muchos recursos minerales, gasíficos, tierras fértiles…pero no es un país industrializado todavía.

A Beatriz Jiménez, nunca le ha faltado trabajo como periodista en el Perú.

¿Cómo ven los peruanos a España? ¿Ha cambiado su visión desde que hace unos años miles de ellos fuera a  buscar un futuro mejor?

Siempre ha habido una relación algo conflictiva pero también de cariño. Aquí nos tienen más en cuenta de lo que nosotros los tenemos en cuenta en España. Aquí estamos presentes, hemos dejado huellas, muchas malas y otras buenas. Ha habido peruanos que han regresado al agrupar el dinero del paro y han puesto un negocio aquí. Cuando yo llegué al Perú España era vista como una oportunidad, todo el mundo quería ir. Ahora ya no existe esa idea.

¿Empiezan a venir españoles a buscar trabajo?

No hay una oleada migratoria fuerte ya que el Perú no está entre los países favoritos para los españoles a los que ir a vivir, pero un joven con carrera universitaria aquí tiene más posibilidades laborales que en España porque hay menos competencia. Sí hay oportunidades, y de hecho hay muchos españoles que han venido de manera temporal, con una beca por ejemplo, se han quedado a vivir.

¿Qué cuentan los peruanos que vuelven?

En determinados puntos del Perú hay cierto rechazo a todo lo que tenga que ver con España, por ejemplo en la sierra. Pero la vida diaria no se refleja, pocas veces se discrimina por ser español. Y los que vuelven ya te miran más de tú a tú. En el Perú hay muchas posibilidades laborales para profesionales de ciencias, como pueden ser expertos ambientalistas o ingenieros, pero actualmente rebajan las ofertas al conocer la necesidad que tenemos de encontrar trabajo.

Trabaja en una de las revistas más prestigiosas del país. ¿Qué opinión le merece la prensa peruana?

Es uno de los países con más medios de comunicación de América Latina, pero la mayoría trabajan en condiciones muy precarias, sobre todo fuera de Lima. La prensa, por lo general, no es seria, pero aún quedan diarios profesionales como el Comercio o La República. Aquí no hay problemas con la libertad de expresión, pero se maneja un discurso único porque se depende demasiado de las grandes empresas que son las que ponen el dinero. Durante la época del Alan García los medios favorables y detractores del gobierno estaban equiparados. Ahora con Humala casi todos andan en la onda oficialista, aunque esto va evolucionando. Es sorprendente que más de un 78% de la población no crea en los medios de comunicación. Eso es una herencia de Fujimori, que compró muchos medios.

¿Qué ofrece Caretas?

Investigación y análisis político. Tenemos más tiempo que la prensa diaria para preparar los temas, y por eso están más elaborados los artículos.

¿En el Perú aprende más profesionalmente o en el terreno personal?

De las dos maneras. Yo me hice periodista en el Perú, así que he aprendido a trabajar como los periodistas peruanos; y como persona me ha hecho crecer bastante.

¿Cree que el Perú contará más en el tablero internacional?

Depende de cómo evolucione la crisis mundial, pero opino que debería debería ser así.

¿Se ve muchos más años trabajando aquí?

Perú es un país que me ha acogido muy bien, nunca me ha faltado trabajo y mi pareja es peruana. Pero hay un par de cosas que te frenan para quedarte: una de ellas es que aquí la salud no es universal y gratuita y la educación es de muy bajo nivel. Si quieres tener hijos, o tienes una posición económica buena o estás expuesto a una vida peor que en una España en crisis. En el Perú se vive muy bien con dinero, sin él no se vive tan bien. Una vez sales de tu país no sabes cuándo vas a volver, la vida te lleva por diferentes caminos y a veces es bueno dejarse llevar.

¿Qué libro nos recomienda para entender mejor el Perú?

‘Los ríos profundos’, de José María Arguedas es un buen principio. Y por supuesto, las novelas de Mario Vargas Llosa; me quedo con ‘Pantaleón y las visitadoras’ y ‘Lituma en los Andes’ para entender el conflicto interno del Perú. Y de Alfredo Bryce Echenique ‘Un mundo para Julius’ para conocer Lima.

A Beatriz Jiménez se la puede seguir en:

@beajimenezt

http://www.caretas.com.pe

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24 mayo, 2012

Entrevista a Erik Struyf, periodista peruano y ex corresponsal de El Comercio en Bruselas

Filed under: Perú — nodisparenalmensajero @ 12:46
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“Fujimori nos devolvió a los tiempos de las cavernas en casi todo”

No es un periodista vocacional, aquel que alardea que siempre quiso parecerse a Kapuscinski, sino que se ha convertido en periodista ‘por accidente’. Erik Struyf, peruano, estudió Literatura Hispanoamericana, pero al emigrar a Bruselas a principios del 2001 se dio cuenta que quería trabajar como corresponsal. En concreto, quería explicar a sus compatriotas y a los hispanohablantes en general qué era eso tan abstracto que llamaban integración europea. Lo hizo primero para algunas agencias regionales españolas y más tarde, durante varios años, para El Comercio, el periódico más prestigioso del Perú. Struyf abandonó su tierra natal cuando Perú tocaba fondo, y ha hecho lo mismo ahora que Europa parece asomarse a un abismo del cual no se ve fin. Desde septiembre de 2011 vuelve a residir en Lima, donde sigue colaborando con El Comercio y realiza encargos de comunicación medioambiental.

¿Qué es lo que aún le sorprende del Perú?

Me sorprende mucho la capacidad que tiene la gente para estar animada y ser optimista aunque su situación personal no haya mejorado en los últimos años. Se comparte el optimismo que tiene la gente a quien sí le van mejor las cosas. Creo que tienen esperanza que algún día a ellos también les vaya mejor. Me llama la atención, porque en Europa pasa precisamente lo contrario; todo el mundo está desanimado aunque no haya perdido el trabajo o las cosas les vayan igual que antes.

¿Cómo valora la experiencia de trabajar como corresponsal doce años en Bruselas?

Me ha dejado un sabor agridulce. Al principio me gustaba comunicar al lector peruano lo positivo que tiene un proceso de integración como el que estaba sucediendo allí. Pero hacia el final de mi estadía sentí que me empecé a aburrir, ya que en Lima los editores tenían cada vez menos interés por la cuestión europea.

¿Qué es lo que más le gustó?

La idea de llevar lo positivo de la Unión Europea al contexto peruano. Lo que menos me gustó fue percibir que a mis interlocutores europeos no les interesaba darme información o entrevistas. Había un gran desinterés por el Perú y América Latina.

¿Qué aprendió de los medios europeos?

Yo me hice periodista en Europa, lo poco que sé lo aprendí allí.

Ha vuelto hace muy pocos meses. ¿Cómo ha encontrado el Perú?

Aún no he salido de Lima, pero se nota muy cambiada. Hay muchos signos de progreso y modernización. Pero siguen conviviendo con cosas que no han cambiado, como por ejemplo la actitud incívica de la gente en la calle, pisando a los demás. Se siente optimismo y ganas colectivas de salir adelante pero al mismo tiempo hay una especie de tensión para sobrevivir, ya que hay mucha gente que todavía sobrevive.

Podríamos decir entonces que nota que ha habido un progreso económico pero no social…

Exacto. Si somos optimistas diríamos que eso pasará.

Hablemos de política. En Perú sólo se permite una legislatura por presidente. Si quiere volver a gobernar tiene que esperar como mínimo un período. ¿Cree que este sistema permite la construcción sólida de un proyecto de país?

Es difícil. El problema de este sistema es que nos puede tocar un continuismo negativo. Nuestra democracia es joven, así que creo que es demasiado temprano para cambiar la ley.

El actual presidente, Ollanta Humala, lleva pocos meses en el cargo. No obstante, ¿cómo valora su trabajo hasta la fecha?

En términos generales, Humala ha superado las expectativas de gran parte de la población, aunque hasta ahora no ha demostrado que se esté preocupando por los más marginados, a pesar de que existen programas de inclusión. Más adelante podrá haber un descontento por parte de los más desfavorecidos si no cambia la política.

Entonces, ¿en qué se está preocupando?

Por el momento, su gobierno es similar al de Alan García o Alejandro Toledo; es decir, un gobierno de centro que está tratando de mantener la estabilidad y seguir atrayendo inversiones y resolver conflictos sociales acumulados.

¿A qué conflictos se refiere?

Hay como trescientos conflictos sociales en el Perú, la mayoría relacionados con el medio ambiente. El caso paradigmático es el de una empresa que llega a una zona para hacer extracción de materia prima y daña el hábitat o las formas de vivir de los ciudadanos. Hay comunidades que se adaptan, pero hay otras que son muy resistentes y desconfiadas. Hay empresas muy prepotentes y otras más sensibles con el medio ambiente y la población.

¿Este es el principal problema que tiene el país?

Sí, es la asignatura más difícil para el gobierno. Lo que debe hacer es evitar que estallen, porque una vez explotan es un efecto dominó que puede afectar al gobierno. Debe resolver el conflicto sin enfrentarse a la población que lo eligió pero sin espantar a las empresas que vienen a invertir. Hay un debate actualmente. El Perú moderno de Lima quiere aprovechar el momento de altos precios en materias primas y vender lo máximo para desarrollarnos. Pero otra parte de la población sólo ha palpado las partes negativas de estas inversiones y nunca han recibido beneficios. La pregunta es si el Perú puede seguir una senda de desarrollo más sostenible.

Erik Struyf en una cafetería de Miraflores (Lima)

Ollanta Humala creó su partido hace pocos años. ¿Cree que existe algún peligro de que no sea un partido tradicional?

Lo cierto es que Perú no es un país de partidos, exceptuando el histórico Apra. Tenemos independientes que se juntan para llegar al poder y luego se separan. Es prematuro hacer pronósticos, pero no creo que sea un partido que dure mucho.

Si los partidos se crean de la nada y luego se fusionan o desaparecen, ¿cómo sabe la población a quién votar?

Aquí lo que aparecen son figuras que empiezan a hacerse populares. Un gran sector de la población vota por los candidatos que tienen carisma; que hayan tenido algún existo aunque sea por ejemplo en el sector económico y no el político. Si los medios de comunicación le dan la venia y lo consideran presidenciable, esa figura crece y crece hasta convertirse en presidente.

Así que aquí vale más la imagen que las ideas.

Sí.

Ahora mismo existe una polémica con el hermano del presidente, que está en prisión y parece recibir trato de favor. ¿Qué opina del seguimiento de esta noticia?

Esto tiene que ver con lo que te dije hace un rato. Antauro Humala (el hermano del actual presidente) dependiendo de cómo se maneje podría convertirse en una figura que más tarde sea atractivo para gran parte de la población y concurra a las elecciones. Por ahora representa una piedra en el zapato para su hermano. Ollanta Humala, cuando se presentó a la presidencia por primera vez, tenía un perfil de izquierdas y nacionalista más agresivo, como su hermano Antauro, pero ahora se ha moderado.

¿Existe una oposición firme en Perú?

La que pudo haber sido la oposición ahora está muy calmada, ya que el presidente no ha hecho nada que les haya podido molestar. Humala se anunció más de izquierdas, pero actualmente no molesta ni a la derecha ni a la izquierda más radical. Eso le reporta un alto grado de popularidad de la población. La oposición ataca más a miembros de su gobierno que no al presidente.

Aún queda mucho para las siguientes elecciones pero, ¿se vislumbra algún candidato sólido?

No está descartado que Alan García se vuelva a postular. Algunos piensan que la esposa de Ollanta Humala se presentará. Ella despierta mucha simpatía entre la gente, pero por ser la esposa del actual presidente no se podría presentar en los siguientes comicios. Otros piensan que la alcaldesa de Lima también se podrá presentar, pero ahora mismo tiene muy baja popularidad.

Hablemos ahora de América. ¿Qué papel juega Perú en el continente?

La gran pregunta fue esa cuando Humala llegó al poder. ¿Se iba a sumar al bloque chavista? Obviamente no lo ha hecho, pero tampoco está enfrontado. La política exterior del Perú es lograr, como en política interna, agradar a todos. El Perú actualmente se lleva bien con sus lo vecinos…

Con todos o con casi todos, porque actualmente existe aún un conflicto de límites territoriales con Chile…

Sí, un conflicto que se resolverá en La Haya el año que viene, aunque no creo que eso sea una fuente de enfrentamiento abierto.

Y además ha creado un conflicto de la nada al solidarizarse con Argentina y no dejar atracar un buque británico.

Ese ha sido un lío que me parece que ha creado la prensa. Para ser sinceros, ¿qué podrá pasar?  El Reino Unido es un gran inversor del Perú, pero no creo que retiren capital.

¿Pero considera que es una metida de pata?

Creo que América Latina ha de aprender a actuar como bloque, y por eso me parece bien el apoyo a Argentina por la soberanía de las islas Malvinas. La manera como lo han hecho seguramente no es la más diplomática.

Dejemos de lado la política exterior y hablemos del pasado. Fuera del Perú ha trascendido, para bien o para mal, la figura del expresidente Alberto Fujimori. ¿Quién fue exactamente Fujimori?

Es una figura que salió de la nada. Él es agrónomo y era rector de una universidad, y en un momento que nadie se esperaba le quitó la presidencia a Mario Vargas Llosa, que la tenía en el bolsillo. Nadie ha comprendido aún por qué los peruanos eligieron a Fujimori en eso momento. Para sorpresa mía no ha vuelto a la nada. Aunque esté muy mayor y enfermo, y a pesar de la nefasta manera con la que gobernó, es una figura que ha llegado para quedarse. Él ha creado lo más próximo a un partido que pueda haber en el Perú, a parte del Apra. Es un partido muy fuerte que tiene cerca del 25% de la población y cuenta con figuras presidenciables, como su hija Keiko. Fujimori ha creado el fujimurismo, y aunque él desaparezca este partido tiene para rato.

¿Cuál es su legado?

Fujimori nos devolvió a los tiempos de las cavernas en casi todo. Hay quien dice que pacificó el país y empezó el progreso económico. Yo no niego que se sentaran algunas bases para que hoy el Perú crezca como lo está haciendo, pero eso no significa que fuera mérito suyo, sino de factores internacionales de los cuales no tenemos control y que jugaron a favor del Perú. No porque tú pongas orden en la casa tienes derecho a violar a sus habitantes.

¿Qué hizo exactamente?

Aquí siempre ha existido corrupción, pero durante su gobierno el nivel creció espectacularmente. Además, se violaron los Derechos Humanos y se degradó la prensa hasta el límite. Fueron tiempos degradantes.

La Literatura es la gran pasión de Struyf

Otro punto negro de la historia contemporánea del Perú fue Sendero Luminoso. ¿Qué proclamaban exactamente y en qué situación se encuentra actualmente la organización?

Éste es otro de los actores que nos devolvieron a épocas de las cavernas durante los años ochenta e inicios de los noventa. Fue un intento de hacer un cambio en el Perú inspirado en el Maoísmo. Cambios que nadie entendió ni compartía. La principal víctima de esta guerra fueron los mismos campesinos a los que ellos pretendían ayudar. Y en la ciudad nadie quería saber de ellos. Llegaron a tener una capacidad de golpear al Estado, pero nunca tuvo simpatías masivas. En el conflicto se dejaron más de 70.000 muertos, en parte por culpa de la respuesta violenta del Estado. Actualmente hay pequeñas agrupaciones que se pretenden sucesoras de Sendero Luminoso, pero no creo que hoy representen un peligro.

¿Qué valoración le merecen los medios de comunicación peruanos?

Hay unas pequeñas islas donde todavía se puede consumir periodismo serio, pero el periodismo masivo del Perú es de muy baja calidad. En televisión, por ejemplo, prácticamente todos los programas de actualidad son de pésima calidad. Hay algunas buenas revistas, como ‘Poder’ y ‘Etiqueta Negra’. Pero la prensa peruana en general es borrega… Creo que muchas veces se autocensuran y se está más preocupado en tener lo que tiene el otro que en investigar temas propios.

Ya que ha vivido largos años en Europa. ¿Qué concepción tenemos los europeos del Perú?

Para decepción de mis compatriotas, en el norte de Europa siguen viendo al Perú como hace quince años: un país del tercer mundo de América Latina al que sería interesante visitar porque está el Machu Picchu. Y eso es todo. La idea de que tenemos aquí de que el Perú se está convirtiendo en un gran actor no ha llegado a Europa. El boom gastronómico peruano, por ejemplo, ni se conoce. Creo que aquí nos pasamos a veces de optimistas.

¿Y cómo ve el Perú a Europa y España?

La visión ha cambiado hace muy poco. Desde Perú se ve a diario que Europa está muy mal, en concreto España. Muchos peruanos que trabajaban en España han vuelto debido a la crisis.

¿Hay sentimiento antiespañol en el Perú?

No. Tal vez hubo algo en 1992, cuando se conmemoraban los quinientos años del descubrimiento de América. Pero hoy día, en general, el Perú no es antiespañol para nada.

¿Qué libro nos recomienda para entender el Perú?

Para conocer al Perú que todavía no ha sido atendido por el progreso económico que estamos viviendo, es muy ilustrativo leer a José María Arguedas. Tiene varias novelas, pero yo recomiendo ‘Los ríos profundos’ y ‘Todas las sangres’. Al leerlo, uno comprenderá que el Perú son muchos mundos diferentes que conviven y que algún día se tendrán que comunicar más.

A Erik  Struyf se le puede seguir en:

Twitter: @estruyfpalacios

Página web personal

22 mayo, 2012

Entrevista a Boris Miranda, periodista boliviano de Página 7

Filed under: Bolivia — nodisparenalmensajero @ 17:51
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“La incorporación oficial de los indígenas es un camino que ya no tiene retorno”

Empezó sus andaduras periodísticas en La Prensa, uno de los rotativos más importantes de La Paz. Allí, Boris Miranda estuvo trabajando durante más de dos años en la sección de Política, y luego saltó a Página 7, un diario de nueva creación. Actualmente escribe reportajes, hace investigaciones y participa en el suplemento político del domingo. Miranda ha tenido el privilegio de viajar por todo Bolivia gracias a su trabajo, y en su haber se haya, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo de 2010 por un reportaje sobre la sequía en la zona amazónica.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Bolivia?

Que nunca deja de sorprenderme. Por ejemplo, tras vivir en 2008 una etapa muy traumática de tensiones políticas y creyendo que con el nuevo y fuerte gobierno de Evo Morales no se vivirían episodios parecidos, nos encontramos con un conflicto dentro del mismo sector social que ahora gobierna el país. Aquí aún hoy surgen episodios que uno nunca se hubiera imaginado.

¿Pero Bolivia le sorprende sólo a nivel político o también a nivel social?

No sólo a nivel político. Este es un país que se ha armado a parches y atando soluciones a corto plazo, y por lo tanto nunca va a ser aburrido.

¿Cómo se puede explicar que Bolivia sea el país más rico de América en materias primas y sus habitantes se encuentren entre los más pobres?

Bolivia es un país que va de quimera en quimera: primero era la minería y la plata; luego el estaño; más tarde fueron los hidrocarburos y ahora el litio y potasio. Siempre tenemos alguna cosa con la que soñar. El problema es que nunca ha habido un proyecto serio de Estado con un horizonte claro, más bien hemos sido producto de las corrientes internacionales que se han ido imponiendo. Nunca se han atendido las características propias del Estado boliviano.

¿Existen hoy día los cimientos para crear un Estado serio?

Hay un horizonte. Parece que ahora se cumplen los requisitos para formar un Estado fuerte y acorde a las características propias del país. Sin embargo, nos encontramos en un proceso de crisis de identidad y el mismo Estado es un centro de debate y luchas internas en las que confluyen corrientes contradictorias. Pero gracias a la nueva Constitución de 2009 sí que existe un horizonte que antes se desconocía.

Parece pues que las luchas internas impiden que el país avance y el partidismo ahoga el proyecto nacional.

Claro. Incluso el propio partido de gobierno tiene facciones muy encontradas que no se terminan de poner de acuerdo, y lamentablemente tenemos unos liderazgos que no dan una ruta clara hacia donde avanzar. Más allá del liderazgo de Evo Morales no existen caminos definidos.

¿En qué ha mejorado estos últimos años el país?

Por ejemplo, en la incorporación oficial de los indígenas, un camino que ya no tiene retorno. Ha habido también otros logros sociales, como que un millón de personas hayan superado la brecha de la pobreza o el fortalecimiento de la clase media. A pesar de todo, la riqueza sigue estando muy concentrada y es una asignatura pendiente.

¿Ha empeorado en algo?

Sí. Lo primero que me viene a la mente es el narcotráfico. En algunas zonas empiezan a haber asesinatos selectivos, secuestros…ya hay poblaciones tomadas por el narcotráfico donde los pobladores están de acuerdo por el beneficio económico que supone para estos pueblos.

Es debe tener relación con que el gobierno de Morales echara del país a la DEA norteamericana…

La salida de la DEA ha tenido consecuencias negativas pero también positivas. Lo que sucede ahora se debe más al empoderamiento de los cocaleros, que han atraído a bandas. Sólo el año pasado se detuvieron a más de 3.000 extranjeros por delitos relacionados con el narcotráfico. Las principales redes latinoamericanas de narcotraficantes ya tienen presencia en Bolivia.

¿Esta sería la principal asignatura pendiente del país?

No. La gran asignatura pendiente sigue siendo mejorar la calidad de vida de la gente y redistribuir más y mejor la riqueza; generar trabajo. Sin embargo, no podemos cerrar los ojos con lo que está pasando con el narcotráfico.

¿Cómo valora la primera legislatura de Evo Morales (2006-09)?

Ha sido una etapa complicada ya que tenia que desmontar el viejo Estado. Durante estos años, su partido casi no ha tenido tiempo de gobernar, ya que dedicaba todo los esfuerzos a defenderse. El gobierno sufrió conspiraciones muy importantes para desestabilizar el proceso político y generar un mal ambiente en las Fuerzas Armadas, por ejemplo. Ese periodo acabó con una apoteósica victoria en 2009 que se tradujo en una aprobación de más del 60% y con el control de las dos cámaras legislativas.

El legado de Evo Morales, como mínimo más allá de las fronteras, pasará a la historia por haber incorporado a la sociedad las comunidades indígenas. ¿Qué más logros ha tenido el presidente que tal vez no hayan trascendido a la prensa internacional?

En su primer mandato Evo Morales cumplió con sus principales tareas recogidas en la ‘Agenda de Octubre’, que eran la nacionalización de los hidrocarburos y la refundación del país, finalizada con la aprobación de la Constitución del 2009. Esos cometidos los cumplió en la forma, pero ahora falta por ver que la nacionalización de los recursos dé sus frutos y que la nueva Constitución se ponga plenamente en vigencia y se apliquen los 411 artículos.

¿Se ha empezado a notar la redistribución de la riqueza gracias a la nacionalización de los hidrocarburos?

Sí que se nota. La renta petrolera ha generado que los presupuestos del Estado se disparen, y las provincias que generan el gas y el petróleo han cuadriplicado su presupuesto anual. Se han empezado a crear bonos para que los niños vayan a la escuela; bonos para las madres en etapa de lactancia; para la gente de la tercera edad etc. El sistema de redistribución, sin embargo, aún está pendiente.

¿Hay peligro de que se incremente la corrupción ahora que el gobierno manejará más recursos económicos?

En cierta manera, sí. En Bolivia, en los últimos años, se han creado nuevos ricos después de trabajar en el aparato estatal. Hay corrupción, reconocida por el propio gobierno. Según el último informe de transparencia internacional, la corrupción en Bolivia ha vuelto a crecer, y es porque una serie de escándalos han empezado a salir a la luz.

Miranda en la sede de Página 7. A sus pies, La Paz.

¿Cree que el gobierno ha perdido el talante dialogante con los sectores críticos de la población?

Todo el tiempo el gobierno hace valer su poder en las cámaras, y es muy recurrente el error de no escuchar ninguna protesta hasta que se les viene encima. Siempre pretenden deslegitimar cualquier movimiento y desautorizar a los dirigentes. Y eso no les está saliendo bien. Lo vimos cuando se manifestaron los indígenas, los discapacitados o los obreros. Primero deslegitiman pero acaban cediendo cuando la cosa se pone muy fea.

¿Qué popularidad tiene actualmente el presidente Evo Morales?

Ha caído a la mitad desde enero de 2010, cuando llegó a tener una aprobación del 70%. Es inocultable que el presidente ha perdido popularidad y el respaldo de su plataforma política, formada por obreros, cocaleros, campesinos, indígenas y mineros.

¿Cree que el presidente ha querido hacer demasiadas reformas y demasiado rápido?

Cuando llegó al poder su equipo planteó: o cambiamos las cosas poco a poco o lo cambiamos todo de golpe. Y eligieron la segunda opción y hacer una revolución. Creo que es como debía darse, era necesario desplazar al sector político que gobernó durante las últimas décadas. El país no estaba para seguir esperando.

¿Qué me dice de los grupos de la oposición?

El problema es que no tienen proyecto de país y han quedado fuera de juego con la aparición de nuevos protagonistas en la arena política como los movimientos sociales, que ahora son decisivos para aprobar las políticas. Creo que el que derrote a Evo Morales va a salir del propio MAS (partido de Morales).

Hablemos ahora del rol de Bolivia en la región. ¿Cuenta más que antes?

La sola llegada del presidente Evo Morales puso al país en el mapa. Se generaron cambios y conflictos que metieron al país en el escenario internacional. Bolivia tiene ahora mayor participación en los organismos internacionales, y aunque su eco no es decisivo, por ser una economía pequeña, se escucha más a Bolivia que antes, sin duda.

¿Cómo valora la relación que tiene con Brasil?

Este es un tema complicado. Brasil sostiene buena parte de las inversiones extranjeras que se hacen en el país. Hay muchos analistas que hablan de un sometimiento del proyecto de Estado de Bolivia hacia el proyecto geopolítico de Brasil, que quiere controlar la región y llegar al Pacífico. Brasil tiene demasiada fuerza, y ya existen indicios de que los mandatarios bolivianos se empiezan a someter a sus deseos, sirva como ejemplo la carretera del Tipni.

¿Y qué me dice de la buena sintonía que mantiene Evo Morales con Chávez , los hermanos Castro o Correa?

El eje que se ha conformado en Sudamérica me parece saludable, incluso la relación con Cuba ha traído cosas buenas para el país. Me parece positivo que se cree un bloque sólido. Sin embargo, las relaciones peligrosas y oscuras que tiene Bolivia con Irán o tenía con la Libia de Gadafi, son distintas.

¿Recuperará algún día Bolivia el acceso al pacífico que perdió en beneficio de Chile?

Con Chile este asunto siempre ha sido muy tramposo. Se han evaluado propuestas como un corredor o ceder un enclave a Bolivia, pero nunca ha habido ni estudios de viabilidad ni ningún documento por escrito. Todo esto ha obligado a Bolivia a presentar una demanda delante del tribunal de La Haya. Habrá que ver cómo termina todo.

A parte de esta relación tensa con Chile, parece que el país tenga buena relación con los demás países limítrofes.

Sí. Podemos decir que en vecindario no hay tensiones.

¿Y qué trato mantiene con España? Sin duda alguna aquí aún se tiene muy presente la etapa colonizadora, que tantos agravios dejó.

Existe recelo hacia lo español. Hay una educación que sataniza el proceso de colonización española así como el conflicto del Pacífico con Chile. Bolivia no es un país xenófobo hacia España, más allá de alguna susceptibilidad o actitud. A nivel estatal, la relación entre ambos países parece estable y cordial.

Muchos bolivianos fueron a España hace unos años en búsqueda de un futuro mejor. ¿La crisis económica española pude repercutir negativamente en la economía boliviana?

Se ha hecho una estimación de las remesas que se recibían procedentes de España y sólo han caído un 20%, según un estudio reciente. Lo que sí preocupa en Bolivia es la cada vez mayor restricción que existe en Europa para con los ciudadanos bolivianos que quieren viajar al viejo continente. Sigue existiendo gente que piensa que el futuro está en Europa.

¿En qué podría destacar económicamente en un futuro este país, a parte de exportando materias primas?

Tendría que afrontar de una vez un proceso privado de industrialización de la agricultura. Seguimos siendo el país bananero que exporta materia prima y luego importa el producto manufacturado más caro. La madera o el agua son recursos importantes que también tenemos. Además, creo que debería ordenar la situación del comercio informal, que maneja muchos millones que no se someten al fisco.

¿Cuál es el estado de salud del periodismo en Bolivia?

Actualmente atraviesa momento difícil, no sólo por el descredito general que tiene el periodismo a nivel global, si no porque tiene que rencontrarse con el país. Aquí nunca se escribió sobre indígenas o campesinos que decidían qué hacer con las subvenciones. Así que la nueva generación tiene que acostumbrarse a un nuevo universo de Bolivia, con nuevos actores y protagonistas. Más allá de esta adaptación, aquí no hay una oferta plural de calidad, y la independencia de los medios no deja de ser un sueño.

¿Se pueden llevar a cabo investigaciones periodísticas con seguridad?

El narcotráfico todavía no ha matado ningún periodista, pero siento que eso sucederá algún día. Sí ha habido, en cambio, muertes sospechosas a manos de clanes políticos. Bolivia aún está lejos de lo que sucede en países como México o Perú. Aquí no existen unidades de investigación ya que los periódicos tienen menos músculo financiero, y es un lujo que no se puede mantener.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Bolivia?

Los libros imprescindibles para entender este país son ‘La formación de la conciencia nacional’ (René Zabaleta), los libros de historia de Rafael Puente, y sobre todo la Constitución de 2009, un texto clave para saber hacia dónde puede caminar Bolivia.

A Boris Miranda se le puede seguir en:

Twitter: @ivanbor

Diario Página 7

Pagina web personal: http://www.borismiranda.info

17 abril, 2012

Entrevista a Álex Ayala, periodista español freelance radicado de Bolivia

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“El mayor enemigo del gobierno de Evo Morales es el propio gobierno”

 

Alex Ayala es vasco de nacimiento pero boliviano de corazón. Llegó al país andino pocos días antes del 11 de Setiembre de 2001 con una beca de El País bajo el brazo. Primero trabajó durante un lustro para el diario La Razón de Bolivia (perteneciente entonces al grupo Prisa), y posteriormente dirigió su dominical. Una vez agotada esta etapa, decidió mudarse al semanario Pulso, donde fue editor de periodismo narrativo por tres años. Finalmente, junto con un socio, crearon la publicación Pie Izquierdo, una revista de reportajes de investigación que a pesar de la buena acogida que tuvo apenas sobrevivió un año. Actualmente trabaja como freelance para diferentes medios de comunicación latinoamericanos y alguno europeo, y divide su tiempo entre sus elaboradas crónicas bolivianas y su familia. En 2008 ganó el Premio Nacional de Periodismo de Bolivia.

 

¿Qué es lo que aún le sorprende de Bolivia?

Con diez años aquí no hay cosas generalistas que me sorprendan mucho actualmente. Algo, sin embargo, aún me llama bastante la atención, y es que éste es un país que parece que camina siempre al borde del precipicio; siempre hay conflictos, bloqueos de caminos…a veces da la sensación de que va a estallar en pedazos. Obviamente, también me asombra el famoso realismo mágico, a flor de piel. En Bolivia siempre te encuentras con pequeñas historias increíbles.

¿Cómo acaba un chico de Vitoria (España) viviendo en La Paz y nacionalizándose boliviano?

En la universidad tenía muchos amigos sudamericanos, y mis mismos compañeros de clase sabían que acabaría viviendo en América Latina, una región que siempre me llamó mucho la atención por sus problemáticas e historia. El primer año con la beca pude conocer bastante el país, me gustó, y al ofrecerme hacer un contrato no me lo pensé. Aquí tenía muchas más posibilidades de desarrollarme profesionalmente que en España. Ahora me siento a gusto en Bolivia y extraño en España.

Después de recorrer varios países del cono sur, Bolivia es el primero donde he encontrado cierto recelo por proceder de España. ¿Aún está tan presente la época de la colonia?

Este es un país de mayoría indígena, casi un 70%, y con la llegada al gobierno de Evo Morales se ha creado un discurso de ‘ya basta de ser los humillados’, un mensaje que ha calado entre la gente. No sé si es animadversión hacia el gringo, pero sí que hay recelo hacia algunos extranjeros, y el modo de proceder de algunas empresas como Repsol no ha ayudado. Pero viviendo diez años aquí te puedo confirmar que no es la atmosfera general. La diferencia con los otros países sudamericanos es que la población indígena en Bolivia es mucho mayor.

Llegó a Bolivia antes de que Evo Morales alcanzara la presidencia. ¿Cree que esta nueva conciencia de pueblo se debe principalmente a la acción del gobierno de Morales?

Los aimaras siempre han tenido una visión muy recelosa del gringo. Con la llegada al poder de Evo, ese discurso se ha multiplicado, y se sienten con más legitimidad para opinar así. En los pueblos del altiplano sí hay cierto recelo con el extranjero en general, no sólo al español.

Y el autonomismo que existe en Santa Cruz, ¿lo es por sentimientos o por economía?

Más por cuestiones económicas que por políticas, aunque las dos cosas están un poco relacionadas. Actualmente, el movimiento autonomista está muy atenuado y no hay líder destacable que pueda poner en problemas al gobierno.

Teniendo en cuenta que en las ciudades mucha gente tiene familiares o conocidos que han ido a buscar trabajo a España, ¿qué opinión tienen de este país?

En las ciudades la percepción cambia, y esa visión negativa ya está muy atenuada entre la clase media media-alta. Y en los pueblos de la Amazonia pasa todo lo contrario que en el altiplano, tienen hasta cierta simpatía con el extranjero. Eso se debe, supongo, al cierto paralelismo con el clima. Con la gente del altiplano pasa un poco como con la zona norte española, los gallegos vascos o catalanes, que tenemos fama de cerrados pero una vez te han aceptado son muy cercanos.

¿Empiezan a volver bolivianos debido a la crisis de Europa?

De momento han vuelto sólo un 8% por ciento, según el embajador español en Bolivia. Y lo curioso es que las remesas que mandan se han mantenido estables.

¿Se han cambiado las tornas y son los españoles los que tal vez vienen a vivir ahora a Bolivia?

La mayoría de los que vienen se dedican a la cooperación internacional, son periodistas o empresarios que han decidido montar aquí su negocio, pero son una minoría comparado con los que van a otros países como Chile o Argentina.

¿Qué es lo que más le gusta de Bolivia?

Me gusta mucho la variedad de gentes, culturas y paisajes que hay en el país. De un extremo a otro te encuentras con realidades completamente distintas. Los pueblos y sus tradiciones son muy diferentes, una diversidad muy rica que para un periodista es un terreno más agradable de recorrer. Para mí, es un país que me da muchas cosas en ese sentido.

¿Hay alguna cosa que no soporte?

Si tuviera que decir algo malo de Bolivia diría que es muy informal. Si quedas con alguien siempre llega tarde; te tienes que acostumbrar también a lo malo. Es una cultura muy trabajadora pero al mismo tiempo tiene ese hándicap de informalidad. El tiempo aquí es un concepto abstracto, se estira como un chicle. Es algo muy arraigado a los latinoamericanos.

¿Cómo ha cambiado desde que vive aquí?

Bolivia ha cambiado mucho. Cuando llegué en el 2001 era muy inestable; hasta que entró Evo Morales vi en el poder cinco presidentes en cinco años. La llegada de Morales ha traído estabilidad a nivel gubernamental, por lo menos.

¿Y ha conseguido también estabilidad económica y social?

Su llegada ha coincidido con el aumento de los precios de las materias primas, y está consiguiendo los mejores resultados económicos en muchos años. Eso ha permitido que se reduzca mucho el porcentaje de bolivianos que viven por debajo del umbral de la pobreza.

¿A qué se debe ésa reducción de la pobreza: a los precios internacionales de las materias primas o a la redistribución de la riqueza?

A las dos cosas. A que se ha redistribuido mejor la riqueza y a que los precios de las materias primeras se pagan muy bien ahora en el mercado internacional. Además, el gobierno ha aumentado sus recursos nacionalizando los hidrocarburos, por ejemplo.

¿Evo Morales es el primer presidente boliviano que se toma en serio la redistribución de la riqueza?

Sus sucesores anteriores fueron muy corruptos, algunos de ellos dictadores. Lo que ha conseguido su gobierno es que la población indígena sea la protagonista y una redistribución más equitativa de los recursos. A pesar de todo, los dos últimos años han empezado a ser más conflictivos.

¿Se ha acabado el idilio que parecía que hubiera entre la población y Evo Morales?

Este país es muy difícil de gobernar porque hay realidades muy dispares; es muy difícil mantener contento a todo el mundo. El partido del gobierno ha caído en el error de abusar de su mayoría parlamentaria, y ha pasado de diálogo a la imposición.  Lleva ya un par de años de política de hechos consumados, y sólo empiezan a negociar cuando la pelota es muy grande.  Eso daña la credibilidad del gobierno. Aun con todo, todavía es un ejecutivo muy fuerte.

Ayala en el rincón de su casa donde ha colgado las fotografías de sus periodistas de referencia

Retrocedamos unos años. ¿Cómo consiguió llegar Evo Morales al poder?

Es curioso, porque cuando Evo Morales ganó su primer mandato, el mismo embajador de los EEUU ayudó a que Evo creciera en las encuestas, ya que lo calificó como el enemigo de Bolivia. Esas declaraciones desafortunadas exacerbaron a los bolivianos. A pesar de todo, en 2001 Evo ya era un personaje que estaba en ascenso como dirigente cocalero y diputado.

¿Cuál es la relación actual entre Bolivia y los EEUU?

No hay una relación estable. No es de hostilidad, pero sí de calma tensa. Actualmente no hay embajador norteamericano en La Paz, y de vez en cuando Evo sale con acusaciones contra los EEUU. Lo que más ha influido es la política antinarcóticos, ya que Morales echó a la DEA de Bolivia, una herramienta que usan los norteamericanos también para hacer espionaje.

¿Sigue habiendo corrupción gubernamental?

Continúa siendo uno de los más corruptos de América Latina, pero Evo sí ha hecho cosas que no habían hecho anteriores presidentes, como por ejemplo apartar a su mano derecha (Santos Ramírez) por verse implicado en un caso de corrupción. Si alguien de su entorno está manchado, lo aparta y deja que actúe la justicia. El problema de la corrupción no se ha solucionado porque está muy arraigado, está institucionalizado.

¿Cómo valora la cercana relación que mantiene Bolivia con Venezuela y Cuba?

No sé si está relación le favorece o perjudica, son las alianzas que un gobierno toma como país. Para un estado como Bolivia son muy importantes las relaciones con países de la región. Si Bolivia está distante de los EEUU no es por ése triángulo, sino por echar a la DEA de su territorio y la humillación que eso representa para la primera potencia mundial.

¿Qué cree que pasará con Bolivia en las próximas elecciones, en las que no se podrá presentar de nuevo Evo Morales?

El MAS (Movimiento al Socialismo) es aún un partido muy fuerce y ahora no tiene rival que le haga sombra. Obviamente, faltan bastantes años para los siguientes comicios, y por eso es muy difícil hacer pronósticos. La política es un circo con políticas de última hora. El mayor enemigo del gobierno actualmente es él mismo; si continúan con esa actitud de hechos consumados y prepotentes pueden perder apoyos.

Hablemos ahora de una reforma muy importante acometida en el 2009, la de la Constitución. ¿Por qué se modificó?

Porque era una constitución muy alejada del país. Con los cambios se constitucionalizaron muchas cosas que no estaban en ella, como la propiedad de los recursos naturales, derechos indígenas etc., y se hizo más inclusiva. La anterior era más de corte europeo y antigua, no calzaba tanto con la realidad que se vive aquí. La actual Carta Magna aún está en pañales; hay más cosas sobre el papel que tangibles, pero se está avanzando para que lo que está en el papel en unos años sea más palpable.

¿Cuál es el principal problema que tiene actualmente Bolivia?

Falta aún ambiente de diálogo entre gobierno y grupos sociales que están excluidos, entre gobierno y oposición…estamos siempre en un bucle y cada año hay una o dos grandes crisis. En lugar de administrar el país se pierde mucho tiempo en luchas, y eso hace que no se evolucione tanto como indican los índices económicos.

¿Y su principal potencial?

Es un país que si empieza a industrializar sus recursos naturales y deja de vender la materia prima en bruto tiene mucho ganado para conseguir ser uno de los motores de la región. Se está yendo hacia eso, per muy lentamente.

¿Qué opinión le merece el panorama mediático en Bolivia?

El mercado es muy pequeño en Bolivia, y eso es un hándicap. Al mismo tiempo, es un mercado muy virgen que te permiten iniciativas como Pie Izquierdo. La crítica que haría de los medios bolivianos es que son excesivamente politizados, más que en otros países. Hay poca información de cultura, pocas crónicas o reportajes. Hay poco periodismo para la gente, y todo para las altas esferas políticas y económicas. Creo que hay demasiado periodismo de declaraciones y poco de investigación; es muy extraño cuando un medio destapa un caso  de corrupción. No es de baja calidad, pero si encorsetado.

¿Se ve viviendo siempre en Bolivia?

De momento, sí. Mi mujer e hija son bolivianas. Es un lugar muy cómodo para viajar a otros países porque tiene muchas fronteras. Además, soy un enamorado de una ciudad como La Paz, fría como Vitoria. Es una ciudad increíble, rodeada de montañas, y tiene mucho magnetismo. O te enamora o la odias profundamente. Yo me he enamoré de ella muy fácilmente. A España no voy ni aunque me ofrezcan un buen puesto de trabajo; aquí soy muy libre trabajando.

¿Y cómo ve desde la distancia la situación por la que pasa España y Europa?

Sigo la información que llega de allí. La crisis es muy jodida y no creo que se solucione en un corto plazo; esto va para largo. Como todas las crisis, me imagino que será algo cíclico, no veo que  sea un callejón sin salida. Y lo veo con pena, por ser una situación muy deprimente. Aquí informan poco de lo que pasa allí. Bolivia es un país muy ombliguista en cuanto a la información.

¿De qué se siente muy orgulloso de haber escrito en Bolivia?

Siempre busco historias locales pero que tengan componentes que las hagan universales. Hay un perfil del que me siento bastante orgulloso, el que hice del sastre de Evo Morales. Él ha sido sastre de la mayoría de presidentes del país en los últimos 30 años. Fue una excusa para hablar de poder a través de algo tan puntual como los quehaceres del sastre.

¿Y sobre qué le gustaría escribir en Bolivia y todavía no lo ha hecho?

Hay mil cosas pendientes por escribir en Bolivia.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Bolivia?

Acaba de salir una antología de crónicas bolivianas de la editorial El cuervo: ‘Bolivia a toda costa’. Reúne crónicas de periodistas y escritores diferentes. Lo bueno es que se habla de todo el país y son textos muy variopintos. Es una visión del país bastante actual.

 

A Álex Ayala se le puede seguir en:

alexayala.blogspot.com

29 marzo, 2012

Entrevista a Claudio Aliscioni, editor de la sección de política internacional del diario argentino Clarín

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“El Peronismo ha sido un invento de la burguesía para impedir el surgimiento de un partido grande de izquierdas que llegara a gobernar”

Claudio Aliscioni es un periodista que ama dos disciplinas aparentemente diferentes pero con muchos puentes en común: la política internacional y la Filosofía. Desde 1996 es editor de la sección de política internacional del diario Clarín, el rotativo más leído y con más proyección de Argentina, y con anterioridad colaboró con las agencias de noticias Inter Press (IP) y Associated Press (AP), además de ser locutor y redactor de informativos en diferentes emisoras bonaerenses. Conoce bien Europa, puesto que ha cubierto muchos acontecimientos acaecidos en el viejo continente, así como algunos políticos españoles de peso, tales como Felipe González o José María Aznar. A su ocupación actual le roba tiempo para escribir, y fruto de ello es un libro que acaba de editar titulado El capital de Hegel.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Argentina?

Su capacidad de transformación. Creo que aún me sorprenda que Argentina haya sido históricamente presentada como el modelo y país de futuro y que a un siglo de ese momento aún tengamos esperanza de que el país pueda mejorar. Ha sido un siglo de logros, pero aun así Argentina está en decadencia.

Desde Europa se coincide con este pensamiento. Es un gran país, con mucha extensión, materias primas y población cualificada pero no acaba de arrancar. ¿Por qué?

Hay una confluencia de causas que explican este fenómeno. Si tuviéramos que elegir un motivo por el cual el país no acaba de dar el salto es por su dirigencia; y no me refiero sólo a los políticos, si no a los líderes empresariales, sindicales…creo que la clase política y empresarial de Argentina no ha sabido estar a la altura. Hay que tener en cuenta también que hemos sido durante muchos años el patio trasero de los Estados Unidos, una potencia que ha puesto trabas para que evolucionáramos los países del Sur. Además, Argentina es un país difícil de gobernar, con muchas corrientes migratorias, intereses particulares…

Comentaba que el país se encuentra en decadencia. ¿Quiere decir eso que no alberga esperanzas para que ocupe el lugar que le corresponde en el panorama internacional, como parece que poco a poco está consiguiendo Brasil?

Brasil tiene tres cosas que Argentina no tiene: una clase política que sabe lo que quiere, en la oposición y gobierno; tiene una política exterior que se mantiene a lo largo del tiempo, que no es pendular y que es sostenida por la izquierda y la derecha; y finalmente tiene una clase empresaria, no rentista como la argentina. Casi la mitad de la deuda externa argentina está afuera en concepto de ahorro en países como Suiza o paraísos fiscales. Eso no se da en Brasil. El Brasil feudal que permanece en el norte del país no es el mismo que ahora existe en São Paulo, moderno y burgués.

Pero habiendo asistido a un acontecimiento como el corralito del 2001, dígame usted quién es el patriota que guarda sus ahorros en Argentina, cuyo sistema financiero no es de fiar…

La gente no tiene confianza aún en el sistema. La prueba de ello es que en las últimas elecciones ganó Cristina Kirchner con mayoría absoluta y a los dos o tres días de los comicios los argentinos empezaron a sacar la plata del país. El gobierno tuvo que imponer un control en el dólar porque si no se producía una corrida. El argentino, a diferencia del español o el italiano, nunca ha vivido bien, está entrenado a esquivar el problema. Lo que para un español es una crisis para el argentino no lo es, así como los problemas de los argentinos de mediados del siglo XX eran minucias comparados con los que tenían los españoles, que llegaban al país huyendo de la guerra civil y la dictadura de Franco.

Por las calles de Buenos Aires hay infinidad de pintadas a favor de los Kirchner. ¿Cómo ha pasado el pueblo argentino de odiar a la clase política (“váyanse todos”) a venerarla en sólo diez años?

La mitad del país es kirchnerista y la otra mitad no. El Kirchnerismo surgió tras el corralito, un fenómeno consecuencia de las políticas neoliberales de Ménem. Fue una época en que había ausencia del Estado; robo de lo público; ganancia exacerbada de las empresas nacionales e internacionales; la idea de que no había un proyecto de país; y se entregaba todo al capital extranjero. La clase media argentina, que es muy política, se desesperaba, pero se aprovechaba de la situación para viajar fuera, por ejemplo. Eso explotó, y la gente le echó la culpa a la clase política. Hubo cinco presidentes en apenas diez días. Cuando uno de ellos -Duahlde- llama a elecciones, se presentan dos: Ménem y Néstor Kirchner. En la segunda vuelta se retira cobardemente Ménem cuando vio que iba a perder. Kirchner ganó pero con muy poco apoyo, con apenas el 20% de los votos, y no le quedó otro camino que hacer todo lo que la gente quería, como decir a las multinacionales españolas que se dejaran de quejar. También dijo que pagaría lo que podría de la deuda externa, no lo que le pedían. Empezó a defender la educación pública, la inversión pública y tener un proyecto de país. Esas medidas visibilizaron a Néstor Kirchner como un líder fuerte. Y otra gran acción que hizo fue tomar el emblema de los Derechos Humanos y llevar a juicio a los responsables de la última dictadura. Finalmente, tiró abajó la Corte de Justicia, con nueve miembros menemistas, y puso una Corte ejemplar.

¿Y cómo pudo cambiar radicalmente la política de un país y llevar a cabo acciones tan valientes?

La industria no empezó de cero, así que el crecimiento económico avaló todas las medidas que tomó Kirchner. Su gobierno empezó a patinar cuando intentó meter mano en el bolsillo de los ganaderos para sostener el modelo. El sistema impositivo argentino, a diferencia de Europa, es regresivo: paga el que menos tiene. Como no quería cambiar el sistema impositivo metió la mano a los asalariados y a los empresarios del campo subiendo los impuestos radicalmente.

¿Meter la mano en el bolsillo del asalariado y de los empresarios del campo fue su principal error?

Sí, porque se granjeó su enemistad. En Argentina nuca se ve adónde va el dinero que nos sacan a través de impuestos.

¿En qué difiere el Kirchnerismo del Peronismo?

En Europa son normales: o son de derechas o de izquierdas. Es difícil de explicar, el Partido Peronista, como dijo Perón, es un movimiento. Tiene sus raíces en el fascismo italiano de Mussolini. Un movimiento que trata de aglutinar tanta gente como se pueda entorno a un ideal, al margen de ser de izquierdas o de derechas. Ese movimiento, el Peronismo, se fue transformando en un partido político, con diferentes ramas. Si uno participa en tres o cuatro principios peronistas ya se puede identificar con el movimiento. Hay una relación directa entre líder y la masa, saltándose las instituciones. Por otro lado, el Peronismo lamentablemente ha hecho de tapón para que naciera un partido de izquierdas real en el país. Aquí no existe un gran partido de izquierdas, por eso creo que el Peronismo ha sido un invento de la burguesía que trataba de impedir el surgimiento de un partido grande de izquierdas que llegara a gobernar. El Peronismo siempre estuvo ligado a la clase dirigente. Existen muchas diferncias, a pesar de que el Kirchnerismo sea un movimiento desprendido del Peronismo. El Peronismo no se entiende sin el sindicalismo, y el sindicalismo tiene problemas ahora con el Kirchnerismo. Para los kirchneristas el país empezaba con ellos. Delirios de extremo poder: o yo o el diluvio. Ya se lo creyeron en su momento Perón y Alfonsín.

No obstante, lo que ha trascendido del Peronismo son avances sociales propios de la izquierda, como derechos a los trabajadores y a las mujeres…

Perón se dio cuenta de que la única manera de dominar al pueblo era dándole cosas. Creó algunos conglomerados empresariales nacionales, el voto de la mujer, derechos sociales y creció la economía. Fuera faltaban alimentos e industria ya que nos encontrábamos en la segunda Guerra Mundial, así que nuestra economía pudo crecer y se propagó la fama de Perón.

El nuevo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la está tomando con los sindicatos porque  se siente más fuerte que nunca?

Exactamente.

Pero aquí los sindicatos tienen un poder desproporcionado. ¿No cree que hasta cierto punto es lógico que el gobierno intente rebajar la influencia que ostentan?

Aquí los sindicatos tienen una fuerza desproporcionada porque todos son peronistas; un contrapoder usado por el Partido Peronista para imponer su agenda. A Alfonsín, por ejemplo, le hicieron trece paros generales, y a Ménem, que vendió y destruyó el país, ni uno. ¿Cómo pudo suceder eso? Porque eran del mismo partido, y el sector político compró al sindical. Cualquier argentino te dirá que los sindicatos acá son mafias.

Entonces, si se mete en ese embrollo Cristina Fernández de Kirchner puede salir muy perjudicada…

Mucho. Lo que ha hecho Cristina con su arrogancia no lo había hecho ningún partido de la oposición: unir todas las ramas de los sindicatos contra el gobierno. Y va a traer cola, ya que no puedes gobernar este país sin los sindicatos.

Parece que empieza mal la segunda legislatura…

Yo no diría que empieza mal, en Argentina nunca se sabe.

Claudio Aliscioni es un amante de la Filosofía

¿Qué cambios introdujo Cristina Kirchner en su primer mandato?

Se suponía que iba a ‘emprolijar’ el modelo de Néstor Kirchner, es decir, mejorar las instituciones, que habían sido maltratadas por él. También tenía la idea de situar de nuevo a Argentina en el mundo y favorecer el diálogo con la oposición. Algunas políticas positivas que llevó a cabo fueron invertir más en prensa, dotar de más recursos a la educación y la ciencia, y dar más énfasis para erradicar a la pobreza. En cambio, creo que el actual gobierno se equivoca con la política económica que hace, y que están subsidiando a familias que no lo necesitan. ¡Hasta han subsidiado el futbol de primera división! Están dividiendo a la población argentina, o estás conmigo o contra mí. El gobierno se jacta de que estamos en el mayor crecimiento económico de la historia de Argentina. Cierto es que se han hecho algunas buenas políticas, pero se olvida de citar que el 45% de los beneficios se obtienen gracias a la venta de la soja, y es el mercado internacional quien marca el precio.

¿Cree entonces que Argentina apuesta demasiado por la exportación de la soja y la carne y que no diversifica suficiente su economía?

Exactamente, ese es un gran problema. Este país debería tener tres o cuatro nichos industriales que aprovechen el potencial humano, y no los tiene. En Brasil, en cambio, hay una política de estado y liderazgo que marca y crea sus nichos.

¿Está siendo Brasil más previsor que Argentina de cara el futuro?

Brasil tiene planes, un perfil de país. En este momento es una bendición de que Brasil esté creciendo tanto, aunque la balanza comercial sea favorable a ellos.

Así que Brasil tiene más planes B que Argentina…

Sin duda. En Argentina no hay un liderazgo político en economía como se precisa.

¿Peligra el crecimiento de Argentina debido a la grave crisis por la que está pasando Europa?

Evidentemente, como también nos afecta que China deje de comprarnos. Brasil está siendo afectado por la situación económica internacional, y nosotros recibiremos eso porque estamos demasiado asociados a ellos.

Volvamos a hablar de la presidenta. ¿Le parece bien a los argentinos que Cristina se aprovechara de la figura de un difunto Néstor Kirchner para hacer campaña?

Lo usó, pero obtuvo el 60% de los votos, así que quiero pensar que a la población no le importó.

Se cree un matrimonio Evita-Perón II?

Hay un intento evidente desde presidencia de crear este mito.

El problema es que no hay una oposición que plante cara…

La oposición argentina es lamentable. No hay figuras, ideas ni partidos, y no hay perspectivas que existan en un futuro. Volviendo a Brasil, el partido de Lula (el Partido de los Trabajadores, PT) nació hará unos cuarenta años y fue escalando poco a poco, y no ganó la presidencia hasta en la quinta vez que se presentó el PT. Eso en Argentina no pasará.

A parte de la dirigencia, ¿qué otros grandes obstáculos tiene el país?

Creo que cada vez se respetan menos los límites y no nos acordamos de que a parte de derechos tenemos obligaciones. Se está anarquizando poco a poco la sociedad. En televisión, por ejemplo, ahora se insultan a las tres de la tarde, algo impensable quince años atrás. No respetamos los límites que nos hemos impuesto.

¿Y de donde procede este cambio?

A la manga ancha que ha dado el gobierno, que actúa como el papá. Y eso es muy peligroso, porque cuando se quiera volver a imponer el orden te pueden tachar de dictador. Los militares nos inocularon que orden es igual a botas, y no es verdad. Orden puede ser diálogo. La sociedad argentina cambió con los militares en todos los sentidos. Hoy día se naturaliza la falta del límite, volvemos al estado de Hobbes. Y eso me preocupa mucho, ya que no se ve. La sociedad no es sólo economía.

Ya que ha hecho mención de la Armada. ¿Considera que la dictadura es una herida cerrada?

Se ha hecho mucho. De América Latina, Argentina es el país señero en ese sentido. Tenemos muchos quilombos aquí, pero el tema de la dictadura no lo tenemos.

Antes de terminar la entrevista me gustaría preguntarle por algo que le toca muy de cerca. ¿Como empezó la guerra entre el gobierno y Clarín? ¿Es realmente un monopolio el Grupo Clarín?

El berrinche de Kirchner empezó cuando quiso que el Estado participara de las acciones del Grupo y se le dijo que no. Obviamente, también le molestaba los titulares negativos que podía recibir tanto de Clarín como de Nación…el gobierno siempre pensó que la prensa fue responsable de que la clase media le diera la espalda. Un delirio absoluto. El mismo Perón decía: “llegué al gobierno con toda la prensa en contra y me derrocaron con toda la prensa a favor”. Es decir, no hay una relación directa entre prensa y permanencia en el gobierno, pero este ejecutivo cree que sí. Ya hay una Ley de Medios aprobada en la legislatura anterior que tiene algún artículo en suspenso ya que afecta a derechos adquiridos. La ley ordenaba que  los medios no pudieran tener una cantidad concreta de radios, canales de TV y periódicos. El problema es que Clarín no es un monopolio, sino un grupo líder de prensa y un diario hegemónico porque es el más leído. El objetivo de toda la ley no es luchar contra un monopolio que no existe, sino evitar la crítica y monitorizar la opinión pública.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender más a Argentina?

Hay muchos libros, pero me gustaría destacar ‘Historia de una pasión Argentina’, de Eduardo Mallea; ‘Sobre héroes y tumbas’, de Ernesto Sábato; y cualquiera de Jorge Luis Borges.

 

A Claudio Aliscioni se le puede seguir en:

Diario Clarín


19 enero, 2012

Entrevista a Ángel Sastre, corresponsal de La Razón, Onda Cero y Cuatro para América Latina. Radicado en Buenos Aires

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“Los sindicatos se han vuelto un lastre para este país”

Uno de los últimos premios Larra (galardón que otorga la Asociación de la Prensa de Madrid a los periodistas más destacados del año) recayó en el siguiente entrevistado, Ángel Sastre. En concreto, fue en la categoría que distingue al periodista menor de 30 años más notable del curso. “Ha desarrollado una intensa y eficaz labor profesional en circunstancia difíciles y precarias”, argumentó el jurado. Y éso precisamente es lo que hace Sastre. Buenos Aires, capital en la que vive desde hace cinco años, le sirve como base de operaciones para moverse constantemente por toda Latinoamérica e informar a España de lo que allí acontece. Guerras, terremotos o cambios presidenciales son algunas de las noticias que ha narrado en primera persona.  

 ¿Qué es lo que aún le sorprende de Argentina?

Me sorprende la capacidad que tienen los argentinos para reinventarse. Cuando ves que están en un hoyo, salen; vuelven a cometer los mismos errores y se meten en otro hoyo. En definitiva, me fascina la capacidad que tienen en los ascensos y descensos de los infiernos.

¿Y qué le sorprende aún de Sudamérica?

La felicidad; la alegría; la amabilidad. La felicidad que tiene el continente en contraposición con España. Aquí todavía ves gente feliz y amable. ¿En qué momento perdimos eso nosotros?

¿Ha cambiado su opinión de Argentina y del continente desde que vive aquí?

Mi perspectiva está cambiando un poco políticamente. Empecé siendo muy crítico con el kirchnerismo, con el subsidio y los clientelismos, no sólo aquí en Argentina sino también en otros países como Bolivia, y ahora veo que hace falta durante un tiempo. A veces hace falta un político radical que enderece el país. Antes demonizaba que un obispo llegara al poder, los indígenas que nacionalizaban todo…pero claro, hay que entender la historia del país, lo que se sufrió hasta que pudo llegar al poder gente como Chávez…estoy empezando a entender un poco más a algunos políticos que no entendía.

Así que cree que desde Europa se juzga demasiado a la ligera los líderes sudamericanos…

Totalmente. En España no hay ningún diario que hable bien de Evo Morales, Cristina Kirchner, Chávez o Castro. Ni periódicos de izquierda ni de derechas.  

¿Le sorprende?

No sé si me sorprende o no, sólo creo que no está bien que no haya divergencia de opiniones.

Entremos de lleno en Argentina. Recientemente Cristina Fernández de Kirchner inauguró su segundo mandato presidencial. ¿Qué balance hace del primero?

Para mí Cristina empezó a enderezar muchas cosas que estaban torcidas desde la época del corralito y las privatizaciones de los noventa. Cuando sales del infierno es fácil enderezar, o como mínimo están claras las directrices. Aunque cuando uno endereza de una manera radical deja muchas cosas por el camino, como por ejemplo los sindicatos, que hoy tiene que afrontar. Mientras enderezó otorgó muchas licencias peligrosas, hizo un reparto de la riqueza y por el camino se perdió mucho dinero en corrupción y clientelismo. Se está haciendo un mal reparto de las riquezas. Un buen reparto sería el que se hizo en España durante la transición y posteriormente con la Unión Europea. Argentina puso cimientos importantes que dejaron peligros importantes como los sindicatos, que aquí te pueden tumbar. Cristina siguió los pasos de su marido Néstor para estabilizar el país, pero dejó por el camino amenazas para el cimiento.

¿Cambiar estos defectos que se han creado en el trayecto es su reto actual?

Sí, es de lo que todos estamos pendientes, será su prioridad. Ahora ya no será más Evita, será Dilma Rousseff. Quitará subsidios, rebajará la inflación, cederá ante las empresas. Ahora tiene el poder que necesitaba para poder acometer estas reformas.

¿Por qué debería quitar poder a los sindicatos si el país ha mejorado día a día desde que lo cogió Néstor Kirchner en 2003?

Porque hoy por hoy los sindicatos se han vuelto un monstruo imparable, un lastre para el país. Los sindicatos son unos mafiosos que te piden un 30% de aumento de sueldo anual, y ninguna empresa puede soportar eso. Luchan por el derecho de los trabajadores pero están jodiendo el bien común.

¿Es la inflación el principal problema que afronta ahora Argentina?

Sin duda.

¿Y cuál es actualmente el motor económico del país? ¿Ha conseguido diversificar sus fuentes de ingresos?

Ahora vive de las exportaciones, básicamente de las materias primas, como la soja, pero también de automóviles.

¿Se hipoteca concentrándose en la exportación de materias primeras?

Sí, y ese es un problema que se da en toda América Latina. Esta es la historia de siempre, ya lo avisaba Eduardo Galeano en su libro “Las venas abiertas de América”. Si baja el precio de las materias primas van a tener serios problemas. Tienen claro que deberían diversificar más, pero no lo consiguen. También en España se nos dice que deberíamos ser más productivos…

Ángel Sastre tiene que estar al día no sólo de la actualidad argentina, sino de todo lo que sucede en Latinoamérica

En 2001, durante el corralito, se gritaba “Váyanse todos”. Las pintadas que se ven ahora por la calle, en cambio, son a favor del matrimonio Kirchner. ¿Se vuelve a vivir la política con ilusión o pertenecen a unas juventudes que no habían participado aún de ella?

Este es el país de América más activo políticamente. En Argentina, aparte de futbol y mujeres te hablan de política. Que la población se vuelva a ilusionar con la política es un logro de Néstor Kirchner. Cuando él murió lo velaron miles de jóvenes, y es que ciertamente han llevado a cabo políticas inclusivas y en favor de los Derechos Humanos. Cuando uno lo hace tan mal –por Ménem- y llega alguien que lo hace medianamente bien…Es como en España cuando hubo la Transición: después de una dictadura, ¿cómo no vas a estar ilusionado cuando vuelve la democracia? En Argentina la población es culta y está muy preparada, pero los políticos les han estado dando mierda durante mucho tiempo.

¿Y cómo pudo sacar el país del hoyo Néstor Kirchner?

Creo que tendría que haber sido un muy mal político para no lograrlo. Piensa que Argentina tiene un enorme potencial. Hay que seguir siendo un ladrón como Ménem para no sacar del pozo al país. La receta fue muy sencilla: apostar por las exportaciones y proteger el mercado interno. Apostaron por diversificar y hacer más tecnología con la exportación. Ésas fueron las claves. Esas medidas, valientes, son las que no podemos tomar en España porque estamos en la Unión Europea. 

¿Cree que el sistema político en Argentina es populista?

Totalmente. Es populista comparándolo con Europa, pero menos que otros países latinoamericanos. Aquí los muertos no descansan en paz, hay una simpatía por la necrofilia…lo hemos vuelto a ver con el uso de la imagen de Néstor Kirchner en la campaña electoral de Cristina. Pero no sólo es populista en eso, también en algunas políticas. Aquí el gobierno nacional tiene programas como ‘Carne para todos’, ‘Leche para todos’ o ‘Lácteos para todos’ y va regalando por las villas alimentos. ¡Hasta ha nacionalizado el futbol y lo da gratis! Pero en otros países sucede más de lo mismo. En Perú, por ejemplo, el presidente iba regalando frigoríficos y en Ecuador cheques con dinero…

¿Y cómo se estructura el sistema político? Me da la sensación que no hay izquierdas ni derechas ya que el peronismo lo aglutina todo…

Aquí nadie se quiere identificar de derechas, sólo lo hace Mauricio Macri (alcalde de Buenos Aires) y lo hace tímidamente y con el sello peronista.

¿Quién no es peronista en Argentina?

Éste es un tema incomprensible y un lastre. Aquí se dice que no se puede gobernar si no eres peronista. Mira al radical de la Rúa, saliendo de la Casa Rosada en helicóptero…Quiero pensar que hay otras opciones, pero el peronismo sigue allí. Siguen las películas sobre Eva y Perón, y junto a Néstor Kirchner son las figuras más repetidas. ¡Aquí hasta hay Putos (gays) Peronistas! El Peronismo hizo mucho por los derechos de los trabajadores y de la mujer, por el repartimiento más equitativo de la riqueza etc. pero también tuvo muchos claroscuros.

Sastre en plena acción

¿Sigue siendo Argentina un país corrupto?

No es un país corrupto, es un país muy corrupto. Y por lo que estoy viendo es incluso más corrupto que muchos países del continente. Lo que podría crecer este país…

Antes hablábamos de la inflación, ¿pero cree que la corrupción es el mal mayor para este país?

Sí, totalmente.

Viaja constantemente por Sudamérica. ¿En qué se diferencia Argentina de los demás países de la zona?

 Aquí hay un mestizaje único y un ego y un orgullo inconmensurable, para bien y para mal. En muchas cosas son muy europeos, eso les lleva a tener conflictos entre el viejo y el nuevo mundo. Quizás ése es uno de los motivos por qué aquí hay tantos psicólogos.

¿Y en qué se parece a América Latina?

En que son conservadores, machistas y católicos. Son gente poco seria en algunos aspectos, les falta formalidad; tienen muchos rasgos latinos en ese sentido.

¿A qué país de Sudamérica se parece más?

Creo que a Uruguay, aunque aquí son italianos y en Uruguay son gallegos.

En Uruguay no me hablaron muy bien de los argentinos, sobre todo de los porteños, en cambio en Argentina sólo tienen buenas palabras para referirse a los uruguayos. ¿A qué se debe?

No lo sé. Creo que es el espíritu que existe en toda América con los argentinos, que los consideran prepotentes y orgullosos. Pero como dices, confunden al porteño con el argentino.

¿En qué cree que ha mejorado Argentina y el continente en los cinco años que lleva residiendo aquí?

Claramente en los derechos, la distribución de la riqueza y el orgullo. Los argentinos han recuperado autoestima como latinos.

¿Y qué país es el que le cuesta más mejorar?

A Venezuela. Venezuela está jodida y no puede ni con la pobreza ni con la inseguridad.

El que ha hecho mejor los deberes…

Sin duda alguna, Argentina. ¿Dónde más te encuentras una sanidad y educación gratuita? En los otros países latinoamericanos, ¿dónde está la clase media? Argentina es el país que más ha crecido manteniendo derechos sociales, y ésa es una herencia del peronismo.

¿Cree que es el momento de América Latina?

Creo que es su oportunidad para salir del ostracismo y el retraso acumulado, pero no sé si van a hacerlo.

¿Se trabaja bien como periodista en Argentina?

El problema de este país es que el gobierno no da declaraciones. Néstor Kirchner nunca dio ruedas de prensa, y Cristina sólo ha concedido un par.

¿Y de dónde se saca la información oficial?

De las agencias de noticias como Télam o de algún portavoz.

Los aviones son la segunda casa de Ángel Sastre

¿Hay muchos españoles que vienen a Argentina en busca de trabajo?

Sí, unos tres mil al trimestre. Es el país que más españoles recibe, juntamente con Brasil. Ahora los argentinos han empezado a crecerse, y no les hace falta mucho, porque ven a muchos españoles llegar con una mano delante y otra detrás. 

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Poder estar en sitios donde los demás no están. Poder hablar con gente difícil de hablar, como proxenetas, pandilleros, mafias, famosos…poder estar donde el público no está y contar las cosas en primera persona.

A pesar de que las condiciones de corresponsal son precarias…

Totalmente. Nunca sé que se va a difundir, se compra por piezas…

¿Qué debe tener un periodista para ser un buen corresponsal?

Muchas ganas de vivir y contar historias, además de una visión amplia. Hambre de emociones y aventura. Tiene que ser culo inquieto y saber moverse, tener ilusión. Uno puede estar en Argentina y no salir de casa, ser un periodista de pijama. Un buen corresponsal, en cambio, debe tener ganas de salir y contar las cosas por él mismo. Yo siento que tengo un compromiso con los lectores.

¿En los últimos cinco años, qué momentos han sido los más intensos?

Las situaciones extremas: llegar de los primeros al terremoto en Pisco o en Concepción; los mineros atrapados de Chile; estar en la selva con el ejército guatemalteco; conocer por dentro las maras y ver el lado humano de los pandilleros que matan a personas; entrar a las favelas de Rio de Janeiro con la tropa de élite…ésos han sido algunos de los momentos más intensos que he podido vivir.

¿Y cómo enfoca las noticias, teniendo en cuenta que trabaja para medios de diferentes ideologías y formatos?

Más que la ideología a mí me marca el formato. Para televisión preparo piezas de un minuto o algo más; en cambio para la radio grabo piezas que van de los treinta segundos al minuto; y las crónicas escritas deben ocupar de trescientas a setecientas palabras. Como dijo en su día Matías Prats, “uno tiene que saber para quién trabaja pero guardarse unos límites”. Si hay que plantarse, me planto, pero me ha pasado pocas veces.

¿Le ha marcado haber ganado el premio Larra?

A mí el premio me duró dos días; de hecho no sé ni donde lo tengo (risas). Obviamente me sentí orgulloso, pero para mí ya es historia. Tengo nuevos horizontes, y mis nuevas metas son seguir cubriendo conflictos, hacer otros proyectos…Creo que lo merecía, porque era un reconocimiento a CNN+ y también a este nuevo tipo de corresponsal que se busca la vida y es competente en todos los formatos.

¿Cree que está idealizado el oficio de corresponsal?

No lo creo, tal vez en un pasado sí, pero ahora está devaluado. ¿Nosotros somos un país que queremos tener nivel de periodistas? ¿Qué somos en comparación con los anglosajones o norteamericanos? Creo que tenemos que cuidar a los corresponsales internacionales y hacer que los estudiantes que salen de la universidad sigan funcionando para mantener un nivel. No podemos seguir viviendo de agencias, hay que invertir en periodismo internacional para contar las cosas que pasan en el mundo a través de nuestros ojos, por el bien del nivel de periodismo en España. Esto es como la Champions Leage del periodismo.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Argentina y Sudamérica?

A mí me gustan muchos autores latinos, como Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Walter Oppenheimer o García Márquez. Pero si tuviera que decir un título que permita conocer mejor Argentina sería ‘El otro yo’, que narra las bambalinas del ex presidente Eduardo Duhalde. Y para entender este continente recomendaría ‘La fiesta del chivo’, de Vargas Llosa, en el que explica la naturaleza de las dictaduras sudamericanas.

A Ángel M. Sastre se le puede seguir en:

La razón

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16 noviembre, 2011

Francho Barón, corresponsal de la Cadena Ser en Brasil

Filed under: Brasil — nodisparenalmensajero @ 23:18
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“La corrupción a nivel político y también a pequeña escala es el puro reflejo de la idiosincrasia popular brasileña”

Francho Barón es un joven periodista con currículum de veterano. Después de terminar Periodismo en Salamanca (España) y un máster de Relaciones Internacionales en la Sorbona (París), fue el corresponsal de Radio Televisión de Andalucía en Bruselas durante seis años. En 2006 decidió cambiar la tranquilidad de Europa por la inestabilidad de América, continente en el que ha cubierto intentos de golpe de Estado, varias elecciones y cumbres Iberoamericanas, entre otros acontecimientos. Actualmente reside en Rio de Janeiro, donde trabaja como corresponsal de la emisora Cadena Ser (España) y el canal Televisa (México), y como colaborador del diario El País (España), Radio France Internacional (Francia) y Deutsche Welle (Alemania).

¿Tras seis años viviendo en Brasil, qué le sorprende aún de este país?

Por un lado la exuberancia de la naturaleza, y por el otro la desigualdad y pobreza. En Rio, desafortunadamente, todo el mundo está acostumbrado a estar anestesiado ante ciertas imágenes cotidianas. Yo hago un esfuerzo diario para seguir impresionando con ese tipo de cosas; no me resigno a tomarlas como algo que hay que aceptar porque sí.

¿Qué le empujó a venir a Brasil para trabajar como periodista?

Principalmente el profundo amor que le tengo a la cultura de este país. Soy un apasionado de la música brasileña desde hace muchos años. Antes de instalarme venía todos los años para pasar dos meses y conocer a los músicos y asistir a conciertos. Ese proceso paulatino me llevó a decidir un día venir a vivir aquí.

¿Es realmente la tierra de las oportunidades del momento, tal y como se empieza a ver desde otras latitudes?

Si no hubiera todas las trabas burocráticas que existen para vivir y hacer negocios aquí, sí que lo sería. En tu día a día lo ves, hay muchos nichos de mercado aún. Un empresario con un poco de dinero y visión puede hacer negocios; te lo dicen los inmigrantes que vinieron aquí hace cincuenta años. Aquí se puede ganar mucho dinero.

A nivel periodístico, ¿es también un gran destino?

No tanto. Nosotros no hacemos un gran negocio, sólo vendemos información. Hoy día, sin duda alguna, sale mucha más información para el mundo que hace diez años, en gran parte gracias al ex presidente Lula, que puso el país en la picota, y también por la evolución socio-económica de los últimos años.

¿Las noticias que interesan fuera de Brasil son las mismas que importan dentro del país?

Cada vez más. Hace años las cuestiones muy específicas de política interna no interesaban fuera, pero ahora se hace un seguimiento específico de la política nacional. Cada vez nos aproximamos más a la agenda de la prensa brasileña. Hay unos grandes temas que siempre están presentes en la agenda mediática: política exterior; petróleo; violencia; desigualdad; y el Amazonas. Pero en cambio, hoy también hay periodistas extranjeros que siguen noticias de clave nacional que empiezan a interesar a lectores de otros países.

¿En los seis años que lleva residiendo en Rio de Janeiro, cree que ha cambiado en algo el país?

Radicalmente. Cuando yo llegué a Rio la ciudad era muy insegura y no se había pacificado ninguna favela. Con el tiempo se ha sofisticado el país; el comercio y el mercado inmobiliario han experimentado un boom brutal; la población tiene la autoestima mucho más alta…hace seis años el brasileño es el que se iba a España a buscar trabajo; hoy el brasileño está muy orgulloso de su condición nacional. El auge económico del país, que en los próximos cinco años aquí se vayan a celebrar Juegos Olímpicos y un Mundial y la reducción de la desigualdad son factores que han mejorado la calidad de vida y autoestima de los brasileños.

¿Este crecimiento se ha dado en todo el país?

Hay zonas que se ha mejorado en menor medida, pero también han mejorado. El proceso ha sido muy evidente en zonas urbanas como São Paulo o Rio de Janeiro, pero es evidente que un habitante del Sertão hoy recibe un par de ayudas del Estado a cambio de escolarizar sus hijos, y esos niños tendrán una educación básica a medio-largo plazo que les permitirá mejorar la calidad de vida que tenían sus padres. No se trata exclusivamente de políticas asistencialistas, sino de un entramado horizontal que toca muchos aspectos del día a día del brasileño. La mejora en el aspecto educativo, gracias a una apuesta muy arriesgada y potente del gobierno de Lula, ya se está viendo, incluso en zonas más desfavorecidas.

Francho Barón en su lugar de trabajo, desde donde informa para diferentes medios de lo que sucede en Brasil

¿Cuál es el principal problema que tiene actualmente Brasil?

Creo que el problema fundamental, del que después derivan otros que también son importantes, es la corrupción. La corrupción a nivel político y también a pequeña escala es el puro reflejo de una idiosincrasia popular. No sólo algunos políticos o policías son corruptos en este país, cualquier ciudadano tiene un alto grado de posibilidades de corromperse, y eso se debe a la laxitud con la que aquí se ve la vida en general, la falta de rigidez. Esa mentalidad se reproduce desde la pequeña escala hasta las más altas esferas. ¿En qué deriva eso? Pues en muchas cosas: el Parlamento no funciona como tiene que funcionar y no se legisla como se debería legislar, por ejemplo, y se acaban aprobando leyes que sólo benefician a unos pocos que hacen grupo de presión. Tienes otras muchas formas de corrupción: ¿qué intereses hay en la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte? ¿Por qué en Rio de Janeiro no llega el metro a determinadas zonas? Pues porque aquí hay una mafia que tiene conexión con el poder que no permiten que haya metro.

¿Cómo se puede cambiar la mentalidad de los brasileños en este sentido?

Es de muy difícil solución. Es una cuestión generacional, cultural y educativa. Aquí falta educación cívica, sobre todo si lo comparamos con los estandartes europeos. Tal vez se erradique disminuyendo la desigualdad en el país y garantizando mejores sueldos. Ése puede ser un buen comienzo.

¿Cuál es la otra cara de la moneda? ¿Qué virtud tiene Brasil que lo hace diferente de los demás países?

La simpatía natural que tienen y su capacidad para la improvisación. A veces improvisan de manera chapucera, pero muy a menudo es necesaria esta tercera vía, y eso en determinadas sociedades no se entiende. Aquí siempre se resuelve toda situación, siempre hay un plan B. A eso le llaman jeitinho.

A parte de este crecimiento económico, el  país sigue estando muy atrás en algunos rankings mundiales. Se ha conocido recientemente que está el número 84 en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que publica la ONU. ¿Se ha cantado victoria antes de tiempo?

Efectivamente. Aunque se haya reducido la diferencia entre los que más tienen y los que menos, ese margen continúa siendo obsceno. Brasil tiene aún mucho camino que recorrer, por muchos discursos triunfalistas que recite el gobierno.

Así pues, ¿se peca de optimismo?

Sí, es natural en el brasileño.

¿Qué lo diferencia de otros países de peso en América como Argentina o México?

Con Argentina no hay comparación. Por la desproporción demográfica y por la musculatura económica que tienen ambos. Brasil ha estado muy limitado por sus políticos muchas décadas. Lula ha sabido colocar a este país donde le corresponde, ni más ni menos. Argentina es un país de corte medio y Brasil es una potencia. En Europa no hay comparación igual. Y respecto a México, creo que ha perdido su oportunidad. Podría ser una gran potencia americana, ayudado por su vecino, los Estados Unidos, pero no lo es. Brasil en cambio tiene un papel hegemónico en América Latina, marca la piedra de toque. Actualmente no se mueve una mosca en el continente sin la aprobación de Brasil.

¿Cuál es el mejor legado de Lula?

Lo mejor que ha dejado es un progreso económico que lleva implícito un desarrollo social.

¿Y qué se le ha quedado en el tintero?

Las grandes cuentas pendientes son la reforma agraria (su gran promesa no cumplida), y la mejora de la educación y la sanidad pública. Entiendo, sin embargo, que ocho años de gobierno han sido pocos para un país que tenía las deficiencias de Brasil.

¿Cuáles son los objetivos principales de su sucesora, Dilma Rousseff?

Profundizar en la tarea iniciada por Lula. El nuevo programa estrella de Dilma, Brasil Sin Miseria, es la continuación de los programas sociales que ya ha aplicado Lula en las dos anteriores legislaturas. Ahora se parte de la base que en este país ya no hay hambre, por lo que se va a intentar mejorar la calidad de vida de la población que vive en condiciones precarias s sin olvidar que el país tiene que seguir creciendo de manera fuerte, como ha hecho hasta ahora. Creo que Brasil les está dando una gran lección a algunos países de izquierdas que han querido llevar al extremo su visión de la política.

¿Es más dura Dilma con la corrupción de lo que fue Lula?

Sin duda alguna. Este es un elemento diferenciador entre ambos. Lula tenía un cierto grado de tolerancia en casos de corrupción, en cambio Dilma está haciendo dimitir a muchos ministros sólo por el hecho de que haya sospecha de culpabilidad, aun sin estar probada en los tribunales.

¿Logrará zafarse de la sombra de Lula?

Creo que ya lo ha hecho. Empezó el mandato siendo una marioneta de Lula, pero ahora no es así. Con esta retahíla de dimisiones se ha quitado de en medio las hipotecas que le había dejado Lula. Su gobierno cada vez tiene más ritmo propio, y tiene mucho mérito ya que es muy complicado sacudir-se la sombra de un político como Lula. Hay que tener en cuenta que cuando Lula se retiró tenía un 80% de popularidad y era adorado por la gente. Dilma tiene un perfil más técnico, de gestión. No tiene el carisma de Lula pero va al grano y parece eficaz.

A Barón se le acumulará el trabajo los próximos años, cuando Brasil acoja primero el Mundial de Fútbol (2014) y después los Juegos Olímpicos (2016)

¿Cómo valora el sector periodístico del país? ¿Goza de buena salud?

La prensa en Brasil tiene unos estándares de profesionalidad muy altos, sobre todo comparado con el entorno geográfico, y hay dinero para invertir en medios técnicos. Sin embargo, hay el mismo clientelismo que puede existir en otros países.

El oficio de periodista aquí es más peligroso que en otros países…

Sí, el riesgo que asumes cuando entras en zonas con gente armada y drogada es mucho mayor que trabajando en la Comisión Europea, por ejemplo. Quien asume más riesgo es el periodista que entra en zonas conflictivas, no sólo en Brasil.

Cuéntenos que le pasó cuando cubría una información en la favela Morro dos Macacos.

Dos días después de la invasión del Morro dos Macacos, donde los narcos derribaron un helicóptero de la policía por primera vez, fui a hacer un trabajo de campo. El gobernador del Estado de Rio de Janeiro había afirmado que la situación en la favela se había normalizado, y yo me desplacé para comprobarlo. Tomé mis precauciones, pero la situación estaba tan tensa que me interceptó un grupo de narcos, me retuvo y amenazó de muerte. Finalmente les pude convencer de que era periodista y me dejaron ir.

¿Esta experiencia le ha condicionado en trabajos posteriores?

No me ha condicionado a la hora de plantearme si cubro noticias como esta; las sigo cubriendo. En cambio, sí que me condicionó psicológicamente la manera de enfrentarme a esas coberturas. Antes no era consciente el riesgo que asumía; ahora, sin embargo, lo tengo muy presente.

¿Qué lectura nos recomienda para entender este país?

Pues primeramente el libro O povo brasileiro, de Darcy Ribeiro. Pero también a João Guimarães Rosa y la poesía de Mário de Andrade. Y de cine recomendaría ver las películas de Fernando Meirelles; Walter Salles; Globe Rocha, y el documental ‘Noticias de una guerra particular’.

A Francho Barón se le puede seguir en:

En la emisora de radio  Cadena Ser

En el diario El País 

Y a través de twitter: @franchobaron

7 noviembre, 2011

Juan Arias, corresponsal de El País en Brasil

Filed under: Brasil — nodisparenalmensajero @ 04:13
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“Brasil va a ser un gigante económico con unos pies muy frágiles en derechos humanos”

El primer entrevistado de este blog es un experimentado periodista vinculado a El País desde su creación. Juan Arias, ex sacerdote, estudió teología, psicología y filosofía en la Universidad de Roma. En la capital italiana inició su carrera periodística, primero en el desaparecido diario El Pueblo, más tarde en la sección cultural de la RAI, y finalmente como corresponsal de El País. Cubrió acontecimientos históricos, como el Concilio Vaticano II, y acompañó al Papa Juan Pablo II en más de cien viajes oficiales. Tras cerca de cuarenta años en Roma, Arias volvió a España, donde se encargó de la relación entre el periódico y las universidades, hizo de defensor del lector e impulsó y dirigió el suplemento Babelia. Desde hace doce años es corresponsal del rotativo del grupo Prisa en Brasil. A parte de su faceta periodística, Arias ha escrito varios libros que han sido traducidos en más de diez idiomas.

¿Tras doce años viviendo en Brasil, qué le sorprende aún de este país?

La vitalidad y la capacidad que tienen de esperanza a pesar de todas las dificultades, como son por ejemplo los doce millones de habitantes que viven en la miseria. Aun con todo, el 71% de la población está convencida que su situación va a mejorar; el contrario de lo que pasa en Europa. Esa actitud aún me sorprende. Además, no reniegan a la felicidad. La primera entrevista que hice fue a la actriz Fernanda Montenegro,  quien me dijo: “la diferencia fundamental con los europeos es que un brasileño nunca se avergonzará de mostrarte que está feliz. En cambio, un europeo no te lo reconocerá nunca”.

¿En qué ha cambiado Brasil en la última década?

Pues que ellos se sentían aislados del mundo y llevaban el peso de la violencia. De cara al exterior sólo contaban para la samba y el futbol, pero Lula consiguió poner al país en el candelero del mundo. Por un lado puso encima del tapete a los pobres, que estaban escondidos; de hecho, la mayoría no podía ni tener una cuenta en el banco. Y otra cosa positiva es el salto económico que ha dado el país en los últimos años. De repente, el mundo ha descubierto las posibilidades de Brasil y ellos han ganado en autoestima. La fuerza de este país son paradójicamente sus deficiencias: invertir en carreteras, puertos, escuelas etc. La clase pobre, que es la mayoría del país, ha entrado en el consumo. Hoy no hay familia que no tenga televisor.

¿Está preparado Brasil para organizar eventos como los Juegos Olímpicos o el Mundial de Futbol?

Ese es el reto. De momento las obras están atrasadas por culpa de la corrupción, un hecho que ha costado la dimisión del ministro de Deportes. Rio ha tomado el modelo de Barcelona y la movilización que se hizo de los barceloneses en el ’92. Las olimpiadas transformaran la ciudad, pero aún no se sabe si llegarán a tiempo.

¿Crece la clase media, pero se polariza económicamente la sociedad?

Las desigualdades siguen siendo enormes, pero aquí ven que hay una parte de la sociedad que está mejorando, así que notan que también les va a tocar a ellos, por eso se esfuerzan en mejorar socialmente y se olvidan de las desigualdades.

¿Hasta qué punto es una utopía su capacidad de mejora?

Para llegar al nivel europeo de democracia, conciencia de los derechos humanos, calidad de vida o cultura necesitan veinte o treinta años. Sin embargo, hay que pensar que Brasil salía de ser un país del tercer mundo y ahora está en el engranaje de las grandes potencias. Europa debe aprender de Brasil a tener esperanza y confianza. Va a ser un gigante económico con unos pies muy frágiles en derechos humanos, desigualdades…

Juan Arias en su casa de Saquarema, cerca de Río de Janeiro

¿La clase política es el principal problema de Brasil?

Sí, ya que el sistema es aún caciquil y eso lleva a la corrupción y la violencia. Hace falta urgentemente una reforma política. Hasta el presidente del Senado, uno de los mayores caciques del país, reconoce que sus nietos no van a aceptar esta manera de hacer política.

Sin embargo, parece que no existe aún una generación de políticos valientes que rechacen beneficiarse con la corrupción…

Es cierto, no la hay. Creo que la actual presidenta, Dilma Rousseff, tiene esa conciencia, pero para poder gobernar necesita el apoyo de doce partidos que le dan su apoyo a cambio de ministerios y parte del pastel. Lo que está haciendo es limpiar y poner gente de su confianza no dominada por el partido, pero no se sabe cuánto es el margen de maniobra que tendrá. A parte de la corrupción, que la hay también en países desarrollados, en Brasil hay una total impunidad con los corruptos; jamás un político va a ir a la cárcel o devolver el dinero que ha robado.

¿Quién puede cambiar esa dinámica?

La conciencia social, que se consigue con una mayor educación. Actualmente, el 50% de los escolares de tercer curso de elemental no saben leer ni escribir y el 75% de la población brasileña apenas sabe escribir su nombre y leer un titular de un periódico. Ése es un problema gravísimo. En los últimos años han conseguido meter a todos los niños en las escuelas con el programa Bolsa Escuela, pero los recursos en las escuelas son inexistentes. No se prepara bien a los profesores para que puedan enseñar. Ahora las familias ya entienden que mejor que una Bolsa Familia lo mejor es que se eduque a sus hijos y que estudien. Hoy se destina un 4% en Educación, mientras los expertos creen que se necesitaría invertir el 10%. Sin embargo, el gobierno distribuye millones de los libros gratis, y ahora va a mandar a 100.000 estudiantes brasileños a estudiar a las mejores universidades del mundo, como hacen los chinos, y eso tendrá un retorno en un futuro. Lula, en cambio, presumía de haber llegado a presidente sin haber estudiado ni hablar idiomas. No hay ninguna foto de él con un libro en la mano.

¿El éxito aplastante de Lula recae precisamente en que el pueblo se identificaba plenamente con él?

Él tuvo inteligencia de político: dejó enriquecerse a la banca y la bolsa y benefició a los pobres. La que más ha sufrido es la clase media, que ahora intenta recuperar Dilma con su lucha contra la corrupción. Lula tiene un gran carisma, sabe hablar el lenguaje de bar, hace los mismos errores que el ciudadano de a pie…en Brasil, el pobre es de Lula.

¿Cree que podrá convencer Dilma a la clase media sin perder el apoyo de los pobres y las clases altas?

Mientras esté Lula los pobres están asegurados. Es muy difícil que Dilma se aleje de Lula. Actualmente se está diferenciando, pero hay que recordar que Dilma fue escogida por él mismo. La eligió porque no es una mujer histórica en el partido, es más bien una buena gestora, así que le sería más fácil volver a presentarse a él en las próximas elecciones. Lula sigue actuando como presidente. El problema es saber qué va a pasar si Dilma lo hace bien, se afirma y quiere mantenerse en el poder. Hay quien asegura que Lula le va a crear problemas, como incentivar huelgas, para desgastarla y volver él al poder.

¿No hay una oposición viable al gobierno actual?

Lula aniquiló la oposición. La única esperanza es el partido de Cardoso, pero el problema es que están divididos. Hoy son los medios de comunicación quien hacen de oposición, los que han forzado, por ejemplo, la dimisión de cinco ministros por causas de corrupción, y eso, en democracia,  no debería ser así.

Uno de los libros más célebres de Arias es 'Jesús, ese gran desconocido'

¿Cuál es el estado de salud de los medios de comunicación en Brasil?

Bueno. Hay calidad, grandes periodistas que no han permitido que se haga ningún recorte en la libertad de prensa. Hay muchos medios de comunicación prestigiosos y hay total libertad para informar de lo que pasa en el país, gracias al respaldo de la población.

¿Y por qué la sociedad civil defiende a capa y espada la libertad de expresión y no tiene fuerzas para luchar contra la corrupción?

Porque como hay un clima de una cierta euforia económica y de mejora la población no se preocupa. Tiene la conciencia de que todos roban, pero como también hacen cosas positivas… Hay un pequeño movimiento consciente del problema, sobre todo en internet, pero no es suficientemente fuerte. ¿Salieron indignados a la calle en España cuando las cosas iban bien y crecía la economía?

¿La violencia continúa siendo uno de los principales problemas del país?

Sí, y es fuertísima. El que provoca la violencia aquí es el tráfico de drogas y armas. En este problema están involucradas parte de la clase política, jueces y policía.¿ Quien reforma la política y la violencia si son los narcos quienes sustentan las campañas de los partidos o sobornan a los jueces? Es un pez que se muerde la cola. Se tiene que acabar con el tráfico de drogas, que alimenta a gran parte de los partidos políticos.

¿Se han hecho avances pacificando favelas en Rio de Janeiro o es un espejismo?

No es un espejismo, es una realidad. Pero una vez pacificadas, ¿dónde van los narcos? A otras favelas. El tráfico de drogas no ha acabado. La diferencia es que ahora no hay disparos entre bandas dentro de las favelas pacificadas, pero la clase media sigue yendo a la favela a comprar droga. Otra consecuencia es que la violencia ha bajado a la ciudad, a los barrios de Rio. La policía está completamente corrompida, y el ejército les vende las mejores armas a los narcos. No se ha hecho una reforma en profundidad de la policía, no hay voluntad política.

¿Acabar con este problema está en la agenda política de la presidenta o los gobernadores estatales?

Teóricamente, sí.

¿Y qué más se espera de Dilma?

Se espera una mayor eficiencia de lo que falta en Brasil: infraestructuras, educación y un mínimo de limpieza de la máquina política corrupta. Además, lo que está haciendo es promocionar mujeres en cargos de responsabilidad, ya que están infrarrepresentadas en las esferas institucionales.

Hace años en España se oía hablar del Movimiento Sin Tierra (MST). ¿En qué se ha quedado?

Ahora es un movimiento sin fuerza ninguna. El problema es que están desfasados. Proponen una reforma agraria impensable en el siglo XXI. No puedes darle un trocito de tierra a una familia; la industria hoy es en grandes extensiones y de producción intensiva.

Hablemos del papel que juega Brasil en la región…

No juega un papel hegemónico, pero América Latina acepta cada vez más la fuerza de Brasil, y saben que tienen que contar con él. Y Brasil ahora se involucra más con sus vecinos, un cambio de actitud positiva impulsada por Lula. En la práctica, hoy Brasil es fundamental en América Latina. Si bien en las escuelas brasileñas se enseña por ley español, en breve tendrán que ser los países hispanohablantes los que empiecen a enseñar portugués. América Latina va a contar mucho más en el futuro en el panorama internacional, sobre todo por sus reservas. Se calcula que en 2030 el 40% de los alimentos que se consuman en todo el planeta provendrán de la región, y una tercera parte del agua potable del mundo está en América Latina, así como el 50% de los bosques.

Parece pues que América Latina es el mejor sitio del mundo donde invertir en estos momentos…

Sin duda alguna. Esto es la meca de los empresarios españoles, por ejemplo. Hasta Venezuela, con sus riesgos y problemas, es un gran lugar donde invertir. En Brasil empresas como Telefónica o Santander son hegemónicas. Hasta los chinos vienen ahora a fabricar aquí.

Usted estuvo trabajando 40 años en Roma como corresponsal primero del diario El Pueblo, luego trabajando para la RAI, y finalmente como corresponsal para El País. ¿Qué es lo que echa de menos de esa época?

La sensibilidad ante el arte y cultura y el carácter italiano. El arte está en los cromosomas de los italianos. Curiosamente, he encontrado aquí en Brasil muchos aspectos parecidos, como ese gusto por vivir o el amor por la estética

¿Con qué ha disfrutado más, cubriendo el Concilio Vaticano II o el Carnaval de Rio?

A nivel profesional con el Concilio, sin duda alguna.

Arias se conecta a diario a internet para actualizar su blog y charlar con internautas

Desde un país emergente como Brasil, ¿cómo se ve la crisis por la que pasa Europa?

Me da mucha pena, pero estoy seguro que el sólido tejido europeo aguantará, no se perderán conquistas democráticas. Los valores clásicos de Europa se habían perdido, eclipsados por una tendencia consumista. En parte, esta crisis será positiva porque redimensionará los problemas y podremos recuperar los valores europeos. Los valores consumistas no estaban haciendo más felices a los españoles ni  a los europeos; cuanto más ricos más insatisfechos.

¿Disfruta haciendo periodismo en Brasil?

Sí, porque es infinito. En realidad son veinte brasiles, es como ser corresponsal para toda Europa. Paradójicamente, aunque es un país muy variado existe una gran unión.

¿Qué lectura nos recomienda para entender este país?

Pues al antropólogo Roberto DaMata, que es quien mejor ha analizado Brasil, y también a João Ubaldo, gran novelista. También es fundamental seguir a articulistas como Merval Pereira, de política, o Miriam Leitão, de economía, ambos pertenecientes al periódico O Globo, y cualquier articulista que escriba en el diario La folha de São Paulo.

A Juan Arias se le puede seguir en:

El País

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