no disparen al mensajero

29 marzo, 2012

Entrevista a Claudio Aliscioni, editor de la sección de política internacional del diario argentino Clarín

Filed under: Argentina — nodisparenalmensajero @ 20:33
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“El Peronismo ha sido un invento de la burguesía para impedir el surgimiento de un partido grande de izquierdas que llegara a gobernar”

Claudio Aliscioni es un periodista que ama dos disciplinas aparentemente diferentes pero con muchos puentes en común: la política internacional y la Filosofía. Desde 1996 es editor de la sección de política internacional del diario Clarín, el rotativo más leído y con más proyección de Argentina, y con anterioridad colaboró con las agencias de noticias Inter Press (IP) y Associated Press (AP), además de ser locutor y redactor de informativos en diferentes emisoras bonaerenses. Conoce bien Europa, puesto que ha cubierto muchos acontecimientos acaecidos en el viejo continente, así como algunos políticos españoles de peso, tales como Felipe González o José María Aznar. A su ocupación actual le roba tiempo para escribir, y fruto de ello es un libro que acaba de editar titulado El capital de Hegel.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Argentina?

Su capacidad de transformación. Creo que aún me sorprenda que Argentina haya sido históricamente presentada como el modelo y país de futuro y que a un siglo de ese momento aún tengamos esperanza de que el país pueda mejorar. Ha sido un siglo de logros, pero aun así Argentina está en decadencia.

Desde Europa se coincide con este pensamiento. Es un gran país, con mucha extensión, materias primas y población cualificada pero no acaba de arrancar. ¿Por qué?

Hay una confluencia de causas que explican este fenómeno. Si tuviéramos que elegir un motivo por el cual el país no acaba de dar el salto es por su dirigencia; y no me refiero sólo a los políticos, si no a los líderes empresariales, sindicales…creo que la clase política y empresarial de Argentina no ha sabido estar a la altura. Hay que tener en cuenta también que hemos sido durante muchos años el patio trasero de los Estados Unidos, una potencia que ha puesto trabas para que evolucionáramos los países del Sur. Además, Argentina es un país difícil de gobernar, con muchas corrientes migratorias, intereses particulares…

Comentaba que el país se encuentra en decadencia. ¿Quiere decir eso que no alberga esperanzas para que ocupe el lugar que le corresponde en el panorama internacional, como parece que poco a poco está consiguiendo Brasil?

Brasil tiene tres cosas que Argentina no tiene: una clase política que sabe lo que quiere, en la oposición y gobierno; tiene una política exterior que se mantiene a lo largo del tiempo, que no es pendular y que es sostenida por la izquierda y la derecha; y finalmente tiene una clase empresaria, no rentista como la argentina. Casi la mitad de la deuda externa argentina está afuera en concepto de ahorro en países como Suiza o paraísos fiscales. Eso no se da en Brasil. El Brasil feudal que permanece en el norte del país no es el mismo que ahora existe en São Paulo, moderno y burgués.

Pero habiendo asistido a un acontecimiento como el corralito del 2001, dígame usted quién es el patriota que guarda sus ahorros en Argentina, cuyo sistema financiero no es de fiar…

La gente no tiene confianza aún en el sistema. La prueba de ello es que en las últimas elecciones ganó Cristina Kirchner con mayoría absoluta y a los dos o tres días de los comicios los argentinos empezaron a sacar la plata del país. El gobierno tuvo que imponer un control en el dólar porque si no se producía una corrida. El argentino, a diferencia del español o el italiano, nunca ha vivido bien, está entrenado a esquivar el problema. Lo que para un español es una crisis para el argentino no lo es, así como los problemas de los argentinos de mediados del siglo XX eran minucias comparados con los que tenían los españoles, que llegaban al país huyendo de la guerra civil y la dictadura de Franco.

Por las calles de Buenos Aires hay infinidad de pintadas a favor de los Kirchner. ¿Cómo ha pasado el pueblo argentino de odiar a la clase política (“váyanse todos”) a venerarla en sólo diez años?

La mitad del país es kirchnerista y la otra mitad no. El Kirchnerismo surgió tras el corralito, un fenómeno consecuencia de las políticas neoliberales de Ménem. Fue una época en que había ausencia del Estado; robo de lo público; ganancia exacerbada de las empresas nacionales e internacionales; la idea de que no había un proyecto de país; y se entregaba todo al capital extranjero. La clase media argentina, que es muy política, se desesperaba, pero se aprovechaba de la situación para viajar fuera, por ejemplo. Eso explotó, y la gente le echó la culpa a la clase política. Hubo cinco presidentes en apenas diez días. Cuando uno de ellos -Duahlde- llama a elecciones, se presentan dos: Ménem y Néstor Kirchner. En la segunda vuelta se retira cobardemente Ménem cuando vio que iba a perder. Kirchner ganó pero con muy poco apoyo, con apenas el 20% de los votos, y no le quedó otro camino que hacer todo lo que la gente quería, como decir a las multinacionales españolas que se dejaran de quejar. También dijo que pagaría lo que podría de la deuda externa, no lo que le pedían. Empezó a defender la educación pública, la inversión pública y tener un proyecto de país. Esas medidas visibilizaron a Néstor Kirchner como un líder fuerte. Y otra gran acción que hizo fue tomar el emblema de los Derechos Humanos y llevar a juicio a los responsables de la última dictadura. Finalmente, tiró abajó la Corte de Justicia, con nueve miembros menemistas, y puso una Corte ejemplar.

¿Y cómo pudo cambiar radicalmente la política de un país y llevar a cabo acciones tan valientes?

La industria no empezó de cero, así que el crecimiento económico avaló todas las medidas que tomó Kirchner. Su gobierno empezó a patinar cuando intentó meter mano en el bolsillo de los ganaderos para sostener el modelo. El sistema impositivo argentino, a diferencia de Europa, es regresivo: paga el que menos tiene. Como no quería cambiar el sistema impositivo metió la mano a los asalariados y a los empresarios del campo subiendo los impuestos radicalmente.

¿Meter la mano en el bolsillo del asalariado y de los empresarios del campo fue su principal error?

Sí, porque se granjeó su enemistad. En Argentina nuca se ve adónde va el dinero que nos sacan a través de impuestos.

¿En qué difiere el Kirchnerismo del Peronismo?

En Europa son normales: o son de derechas o de izquierdas. Es difícil de explicar, el Partido Peronista, como dijo Perón, es un movimiento. Tiene sus raíces en el fascismo italiano de Mussolini. Un movimiento que trata de aglutinar tanta gente como se pueda entorno a un ideal, al margen de ser de izquierdas o de derechas. Ese movimiento, el Peronismo, se fue transformando en un partido político, con diferentes ramas. Si uno participa en tres o cuatro principios peronistas ya se puede identificar con el movimiento. Hay una relación directa entre líder y la masa, saltándose las instituciones. Por otro lado, el Peronismo lamentablemente ha hecho de tapón para que naciera un partido de izquierdas real en el país. Aquí no existe un gran partido de izquierdas, por eso creo que el Peronismo ha sido un invento de la burguesía que trataba de impedir el surgimiento de un partido grande de izquierdas que llegara a gobernar. El Peronismo siempre estuvo ligado a la clase dirigente. Existen muchas diferncias, a pesar de que el Kirchnerismo sea un movimiento desprendido del Peronismo. El Peronismo no se entiende sin el sindicalismo, y el sindicalismo tiene problemas ahora con el Kirchnerismo. Para los kirchneristas el país empezaba con ellos. Delirios de extremo poder: o yo o el diluvio. Ya se lo creyeron en su momento Perón y Alfonsín.

No obstante, lo que ha trascendido del Peronismo son avances sociales propios de la izquierda, como derechos a los trabajadores y a las mujeres…

Perón se dio cuenta de que la única manera de dominar al pueblo era dándole cosas. Creó algunos conglomerados empresariales nacionales, el voto de la mujer, derechos sociales y creció la economía. Fuera faltaban alimentos e industria ya que nos encontrábamos en la segunda Guerra Mundial, así que nuestra economía pudo crecer y se propagó la fama de Perón.

El nuevo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la está tomando con los sindicatos porque  se siente más fuerte que nunca?

Exactamente.

Pero aquí los sindicatos tienen un poder desproporcionado. ¿No cree que hasta cierto punto es lógico que el gobierno intente rebajar la influencia que ostentan?

Aquí los sindicatos tienen una fuerza desproporcionada porque todos son peronistas; un contrapoder usado por el Partido Peronista para imponer su agenda. A Alfonsín, por ejemplo, le hicieron trece paros generales, y a Ménem, que vendió y destruyó el país, ni uno. ¿Cómo pudo suceder eso? Porque eran del mismo partido, y el sector político compró al sindical. Cualquier argentino te dirá que los sindicatos acá son mafias.

Entonces, si se mete en ese embrollo Cristina Fernández de Kirchner puede salir muy perjudicada…

Mucho. Lo que ha hecho Cristina con su arrogancia no lo había hecho ningún partido de la oposición: unir todas las ramas de los sindicatos contra el gobierno. Y va a traer cola, ya que no puedes gobernar este país sin los sindicatos.

Parece que empieza mal la segunda legislatura…

Yo no diría que empieza mal, en Argentina nunca se sabe.

Claudio Aliscioni es un amante de la Filosofía

¿Qué cambios introdujo Cristina Kirchner en su primer mandato?

Se suponía que iba a ‘emprolijar’ el modelo de Néstor Kirchner, es decir, mejorar las instituciones, que habían sido maltratadas por él. También tenía la idea de situar de nuevo a Argentina en el mundo y favorecer el diálogo con la oposición. Algunas políticas positivas que llevó a cabo fueron invertir más en prensa, dotar de más recursos a la educación y la ciencia, y dar más énfasis para erradicar a la pobreza. En cambio, creo que el actual gobierno se equivoca con la política económica que hace, y que están subsidiando a familias que no lo necesitan. ¡Hasta han subsidiado el futbol de primera división! Están dividiendo a la población argentina, o estás conmigo o contra mí. El gobierno se jacta de que estamos en el mayor crecimiento económico de la historia de Argentina. Cierto es que se han hecho algunas buenas políticas, pero se olvida de citar que el 45% de los beneficios se obtienen gracias a la venta de la soja, y es el mercado internacional quien marca el precio.

¿Cree entonces que Argentina apuesta demasiado por la exportación de la soja y la carne y que no diversifica suficiente su economía?

Exactamente, ese es un gran problema. Este país debería tener tres o cuatro nichos industriales que aprovechen el potencial humano, y no los tiene. En Brasil, en cambio, hay una política de estado y liderazgo que marca y crea sus nichos.

¿Está siendo Brasil más previsor que Argentina de cara el futuro?

Brasil tiene planes, un perfil de país. En este momento es una bendición de que Brasil esté creciendo tanto, aunque la balanza comercial sea favorable a ellos.

Así que Brasil tiene más planes B que Argentina…

Sin duda. En Argentina no hay un liderazgo político en economía como se precisa.

¿Peligra el crecimiento de Argentina debido a la grave crisis por la que está pasando Europa?

Evidentemente, como también nos afecta que China deje de comprarnos. Brasil está siendo afectado por la situación económica internacional, y nosotros recibiremos eso porque estamos demasiado asociados a ellos.

Volvamos a hablar de la presidenta. ¿Le parece bien a los argentinos que Cristina se aprovechara de la figura de un difunto Néstor Kirchner para hacer campaña?

Lo usó, pero obtuvo el 60% de los votos, así que quiero pensar que a la población no le importó.

Se cree un matrimonio Evita-Perón II?

Hay un intento evidente desde presidencia de crear este mito.

El problema es que no hay una oposición que plante cara…

La oposición argentina es lamentable. No hay figuras, ideas ni partidos, y no hay perspectivas que existan en un futuro. Volviendo a Brasil, el partido de Lula (el Partido de los Trabajadores, PT) nació hará unos cuarenta años y fue escalando poco a poco, y no ganó la presidencia hasta en la quinta vez que se presentó el PT. Eso en Argentina no pasará.

A parte de la dirigencia, ¿qué otros grandes obstáculos tiene el país?

Creo que cada vez se respetan menos los límites y no nos acordamos de que a parte de derechos tenemos obligaciones. Se está anarquizando poco a poco la sociedad. En televisión, por ejemplo, ahora se insultan a las tres de la tarde, algo impensable quince años atrás. No respetamos los límites que nos hemos impuesto.

¿Y de donde procede este cambio?

A la manga ancha que ha dado el gobierno, que actúa como el papá. Y eso es muy peligroso, porque cuando se quiera volver a imponer el orden te pueden tachar de dictador. Los militares nos inocularon que orden es igual a botas, y no es verdad. Orden puede ser diálogo. La sociedad argentina cambió con los militares en todos los sentidos. Hoy día se naturaliza la falta del límite, volvemos al estado de Hobbes. Y eso me preocupa mucho, ya que no se ve. La sociedad no es sólo economía.

Ya que ha hecho mención de la Armada. ¿Considera que la dictadura es una herida cerrada?

Se ha hecho mucho. De América Latina, Argentina es el país señero en ese sentido. Tenemos muchos quilombos aquí, pero el tema de la dictadura no lo tenemos.

Antes de terminar la entrevista me gustaría preguntarle por algo que le toca muy de cerca. ¿Como empezó la guerra entre el gobierno y Clarín? ¿Es realmente un monopolio el Grupo Clarín?

El berrinche de Kirchner empezó cuando quiso que el Estado participara de las acciones del Grupo y se le dijo que no. Obviamente, también le molestaba los titulares negativos que podía recibir tanto de Clarín como de Nación…el gobierno siempre pensó que la prensa fue responsable de que la clase media le diera la espalda. Un delirio absoluto. El mismo Perón decía: “llegué al gobierno con toda la prensa en contra y me derrocaron con toda la prensa a favor”. Es decir, no hay una relación directa entre prensa y permanencia en el gobierno, pero este ejecutivo cree que sí. Ya hay una Ley de Medios aprobada en la legislatura anterior que tiene algún artículo en suspenso ya que afecta a derechos adquiridos. La ley ordenaba que  los medios no pudieran tener una cantidad concreta de radios, canales de TV y periódicos. El problema es que Clarín no es un monopolio, sino un grupo líder de prensa y un diario hegemónico porque es el más leído. El objetivo de toda la ley no es luchar contra un monopolio que no existe, sino evitar la crítica y monitorizar la opinión pública.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender más a Argentina?

Hay muchos libros, pero me gustaría destacar ‘Historia de una pasión Argentina’, de Eduardo Mallea; ‘Sobre héroes y tumbas’, de Ernesto Sábato; y cualquiera de Jorge Luis Borges.

 

A Claudio Aliscioni se le puede seguir en:

Diario Clarín


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29 febrero, 2012

Entrevista a Robert Mur, corresponsal de La Vanguardia en Buenos Aires

Filed under: Argentina — nodisparenalmensajero @ 03:43
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“Si Argentina no hubiera invadido las Malvinas ahora probablemente volverían a ser suyas”

Diplomado en biblioteconomía y periodismo, Robert Mur es el corresponsal de La Vanguardia en Sudamérica. Ha colaborado también con otros medios, como La Voz de Galicia o COM radio, y fue miembro fundador de la Agència Catalana de Notícies (ACN). En Chile, donde trabajó como corresponsal durante tres años, cubrió la muerte de Pinochet y el ascenso al poder de Michelle Bachelet, y todavía le sobró tiempo para fundar la Peña Oficial del Barça de Chile. Ya hace cinco años que Mur vive en Buenos Aires, desde donde informa de todo el que pasa en la región.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Argentina?
Para ser corresponsal es básico que te sorprendan cosas. Cuando te dejan de sorprender quiere decir que o bien llevas muchos años o bien estás muy aburrido y ya no tienes ganas de buscar cosas que sorprendan. En general, lo que todavía me fascina de los países latinoamericanos es la capacidad que tienen para no dejar de sorprender. Yo empecé a vivir en Chile, donde vi cosas de realismo mágico. Es un continente que está en desarrollo muy rápido y convives con muchas realidades, desde pobreza a la riqueza más opulenta. Esta diferencia de nivel es lo que todavía me sorprende hoy.

Hace algunas semanas que se ha constituido la segunda legislatura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner con unos ministros más personales, puesto que durante la primera arrastraba muchos cargos del anterior gobierno, encabezado por su difunto marido Néstor Kirchner. ¿Qué cambios se esperan para esta legislatura?
Los ministros del riñón, denominados también los pingüinos por ser de la provincia de Santa Cruz, casa de los Kirchner, son los que vienen de la legislatura de Néstor. Cristina quizás cambiará secretarios, algunos de los cuales ostentan mucho poder, pero no ha cambiado a los ministros clave. Básicamente ha ascendido al ministro de Economía, Amador Boudou, a vicepresidente (el nuevo ministro de Economía será Hernán Lorenzino), y ha nombrado un nuevo ministro de gabinete, que será Abal Medina, un hombre joven cercano a los Kirchner y que representa la regeneración.

Rebobinamos un poco para poder entender el presente. ¿Cómo consiguió Néstor Kirchner sacar el país del pozo en que se encontraba el 2003 y cómo hace Cristina para mantener actualmente un crecimiento económico tan elevado?
Ahora se cumplen diez años del corralito, una consecuencia de la quiebra del sistema. Ménem, el presidente que había gobernado desde el 1989 al 1999 mantuvo una política neoliberal y malvendió las empresas nacionales…Se devaluó la moneda, cuando ficticiamente uno peso valía un dólar, y al devaluarse los ciudadanos vieron como sus ahorros pasaron a valer sólo un tercio. Esta situación se cambió primero diciendo al FMI que Argentina aplazaba el pago de su deuda, a pesar de que finalmente lo acabaron pagando antes de tiempo. Después, Néstor Kirchner y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, dieron confianza a los empresarios, lo que falta ahora en Europa. Empezaron a crear industria propia y protegiendo el mercado nacional. Esta es una receta que cualquier país en crisis podría usar. En Europa no lo podemos hacer porque habría que desmontar la Unión Europea. Además, el crecimiento reciente de Argentina se debe también en buena parte a los altos precios de las materias primas que exporta el país en el mercado internacional.

¿El corralito fue una consecuencia de la política económica de Carlos Ménem?
Sí, seguramente. A Ménem lo votó la primera vez el 47% de los argentinos y cerca del 50% en su segundo mandato, pero ahora es difícil encontrar alguien que reconozca abiertamente que le apoyó. Deshizo una industria propia y no la sustituyó por nada. Además, se dependió en exceso de la producción agrícola, un sector que ahora está empujando de nuevo el crecimiento del país.

¿Las familias que perdieron dinero con el corralito han recuperado los ahorros?
Hay de todo. Hay gente que sacó dinero antes del corralito y que sí salvaron los ahorros. Se crearon unos bonos de deuda argentina a largo plazo que vencen ahora, pero muchos quisieron el dinero antes y perdieron por el camino.

¿Hay peligro de un nuevo corralito?
Ahora mismo no, es muy difícil. Todavía hay muchas reticencias con el sistema bancario, a pesar de que se está recuperando la confianza. Aquí la mayoría de la población tiene dinero en cajas de seguridad de los bancos y no en las cuentas. Hay listas de espera para poder conseguir una caja de seguridad en muchas oficinas bancarias, que además tiene un coste de unos 100 dólares mensuales. También hay mucha economía sumergida. En muchos restaurantes o comercios, por ejemplo, no aceptan tarjetas de crédito.

Robert Mur leyendo delante de La Casa Rosada

¿Cómo se posible que un país que lo tiene todo -población cualificada, territorio, recursos naturales etc- no acabe de progresar? ¿Se debe de todo a la clase política?
El 2001, con la crisis, el eslogan más repetido era ‘Que se vayan todos’. La población estaba harta de los políticos, un fenómeno que se ha empezado a ver en España con los Indignados. Los gobiernos en Argentina han acabado cayendo casi siempre en un cierto autoritarismo y la población ahora hace 10 años se dio cuenta que no hay recetas mágicas. Paradójicamente, el 2003 subió al poder Néstor Kirchner, un político que había apoyado a Ménem y con un largo recorrido sobre todo en su provincia de origen, Santa Cruz.

Argentina siempre se ha asociado a corrupción. ¿Hay tanta como se percibe desde el exterior?
Hace poco salió el resultado de un informe internacional sobre corrupción que situaba a Argentina entre los diez países más corruptos de América (el número 100 a nivel global). Pero no sólo hay corrupción en Argentina, también en España, por ejemplo. Aquí, en cambio, hay una corrupción muy básica, y es muy difícil que se juzgue un caso de corrupción que se ha producido durante un mismo mandato. Un ejemplo son los casos de corrupción que se produjeron durante el menemismo, que están aflorando apenas ahora.

Por el que he podido ver en pintadas en la calle y conversaciones con ciudadanos, parece que los Kirchner hayan vuelto la ilusión por la política a mucha gente, sobre todo a los más jóvenes. ¿Comparte este punto de vista?
En términos de cargos políticos no ha cambiado nada. Si miras quienes son los responsables en las provincias verás que cerca del 70% ya ocupaban estos lugares durante el menemismo, y no me refiero solo a gobernadores, sino también a senadores, diputados, alcaldes…

Formalmente quizás no ha habido un cambio, ¿pero es posible que los ciudadanos perciban que sí?
Esto son percepciones que no se pueden confirmar. Las encuestas dicen que la gente ha votado a Cristina Fernández de Kirchner porque parece que les puede garantizar la estabilidad económica y política, y también porque les recuerda a su difunto marido. No creo que haya una renovación de la clase política; me da la sensación que en ninguna parte, ni en Argentina ni en España, a los ciudadanos los importa quién gobierne, lo que quieren es que les solucione los problemas. Una de las claves de los kirchneristas es que son peronistas pero también kirchneristas, una renovación política. El peronismo de Kirchner es de la rama más progresista.

¿Qué progresos, aparte de la recuperación económica, han aportado los dos gobiernos de Kirchner?
El principal adelanto y que no genera discusión es la defensa de los Derechos Humanos. La mayoría de la población está agradecida que el gobierno haya permitido de nuevo los juicios a responsables de la dictadura militar. También reformó la Corte Suprema, y se ha avanzado mucho en políticas sociales, con iniciativas como la Asignación Universal por Hijo, ordenadores en las escuelas, la mejora del salario mínimo y las pensiones etc. Sin embargo, un político opositor te desmontaría todos estos adelantos; existe mucha controversia. Para ponerte un ejemplo: las Madres de Plaza de Mayo se han visto involucradas en un escándalo de corrupción en un caso en que el estado les encargó construir viviendas de protección oficial. El gerente se quedaba el dinero e incluso tenía un Ferrari. Por lo tanto, se han hecho cosas en el país y la gente con menos recursos ahora tiene más beneficios sociales, pero no todo son avances. Un contraste, no obstante, con la década de Ménem.

¿Ha habido mucha diferencia política entre el gobierno de Néstor Kirchner y el primero de Cristina Fernández de Kirchner?
Cristina dijo cuando asumió el gobierno -todavía vivía su marido- que Néstor y ella eran una ‘sociedad política’. No creo que haya habido diferencias entre un gobierno y el otro. Cuando murió Néstor, Cristina tuvo que demostrar que ella controlaba el poder. Fue un momento muy crítico, pero salió airosa.

En muchos anuncios de campaña aparece Cristina junto a Néstor. ¿Cree que se aprovecha políticamente de la muerte de su marido?
Néstor Kirchner está omnipresente. Para mí sí que se aprovecha, pero según los sondeos Cristina está en el gobierno primero por la bonanza económica y en un segundo término debido al recuerdo de Néstor. En el cien por ciento de los actos políticos que ha hecho Cristina habla de Néstor, pero nunca dice su nombre, se refiere a ‘Él’.

Varios pañuelos decoran el suelo de la céntrica Plaza de Mayo

¿Cuáles son los deberes que tiene sobre la mesa en esta segunda legislatura?
Aquí en Argentina es muy curioso porque los partidos van a las elecciones sin programa político específico, solo con propuestas muy generales. Ella, por ejemplo, ganó las últimas con la promesa de “profundizar el modelo”, pero esto es bastante ambiguo. El principal problema que tiene es la inflación. Ahora mismo hay más de un 20%, y se tienen que estabilizar urgentemente los precios.

Brasil está emergiendo como potencia mundial y representante de la región en el panorama internacional. ¿Cómo se ve desde Argentina el nuevo rol de supremacía que está adquiriendo el país vecino?

¿Y qué relación tiene Argentina con otros países limítrofes, como Chile o Uruguay?
Con Chile siempre existe un estira y afloja simbólico pero ahora no hay ningún conflicto. Hay más rivalidad con Uruguay que con Chile. Con Chile la rivalidad es histórica, en cambio con Uruguay todavía se arrastra el conflicto por la papelera.

Con quien no tenía buena relación Argentina es con el Reino Unido debido a un episodio histórico: la guerra de las Malvinas. ¿Todavía está presente en la calle que “las Malvinas son argentinas”?
Constantemente. A las cumbres internacionales a las que va la presidenta el tema de las Malvinas siempre está en todas las resoluciones finales, y tiene un consenso unánime en todos los países de América Latina. Chile, en un momento dado de la guerra apoyó al Reino Unido y esto se le tiene en cuenta, pero actualmente todos los presidentes chilenos también apoyan a Argentina. Si viajas por el país verás en cada ciudad calles con el nombre ‘Malvinas argentinas’.

¿Las relaciones diplomáticas y económicas entre Argentina y el Reino Unido se resienten aún hoy?
Realmente no hay un conflicto entre ambos países. Siempre sale el tema, a pesar de que el Reino Unido intenta aparcarlo, pero no hay enfrentamiento directo. Al gobierno argentino le conviene mantener un enemigo exterior, y además este es un conflicto que tiene un consenso máximo entre la población. Las islas aparecen a los mapas y se estudian desde pequeño, e incluso se da el tiempo que hace allá. Esto lo encuentro absurdo, puesto que la mayoría de los habitantes de las Malvinas son británicos. Antes de la guerra, los kelpers (habitantes de las Malvinas o islas Falkland, en inglés) venían a Buenos Aires al médico, la universidad, a comprar… y ahora van a Montevideo y a Santiago de Chile. Si Argentina no hubiera invadido las islas ahora probablemente se habría acabado la soberanía británica y serían argentinas. Será muy difícil que se resuelva con la actitud de reclamación constante por parte de Argentina, sobre todo porque no hay argentinos viviendo en las islas.

Y de un capítulo negro de la historia reciente del país pasamos a otro. Comentaba que Néstor Kirchner ha vuelto a traer a juicio a los responsables de la dictadura militar (1976-83) después de unos cuantos casos de amnistía durante el gobierno de Ménem. ¿Se ha finiquitado del todo el episodio de la dictadura militar?
Este es un tema complejo. Gracias a Néstor Kirchner se han podido juzgar a todos los que participaron, al nivel que fuera. Durante aquellos años aquí se persiguió sin sentido a gente simplemente porque su nombre aparecía en una libreta de un detenido. Se violaron los Derechos Humanos de manera flagrante y constante.

¿Por qué permitieron los militares la aparición del movimiento de Madres de Plaza de Mayo y qué papel juegan actualmente?
Al principio no se les permitió manifestarse; de hecho a una de las fundadoras la mataron. Aquella ejecución les dio más fuerza y recibieron un apoyo muy importante de la prensa internacional; las convirtieron en un emblema e intocables. El papel que jugaron fue muy importante porque mantuvieron la lucha, pero actualmente la entidad está desprestigiada puesto que se han politizado completamente. El apoyo en el gobierno de Kirchner ha ido demasiado lejos y ahora apoyan al gobierno en todo el que hace, no sólo en materia de Derechos Humanos. Las Abuelas de Plaza de Mayo, en cambio, se han sabido distanciar de la clase política y han sido más diplomáticas, aunque también apoyan a los Kirchner.

¿Qué tarea llevan a cabo, pues, actualmente?
Se presentan como acusación a los juicios, hacen de testigo etc. Pero el gran trabajo ahora lo hacen las Abuelas, que buscan nietos, es decir, hijos de sus hijos desaparecidos. Se calcula que hay unos 500 casos de nietos desaparecidos y se ha encontrado un centenar. En su sede tienen un archivo y allá los abuelos y familiares graban vídeos que se dan a los nietos cuando se encuentran, así pueden conocer la historia verdadera y su familia biológica. El discurso principal de las Abuelas es encontrar sus nietos, no hay un discurso tan político de fondo*.

Antes de acabar la entrevista me gustaría hablar de la situación mediática del país y de la confrontación entre el gobierno y el principal grupo, Clarín. ¿Por qué empezó este conflicto?
Clarín, como bien dices, es un grupo mediático pero no un monopolio, tal y cómo afirma el gobierno. Es un medio hegemónico como Prisa en España o el Grupo Godó en Cataluña. No se sabe exactamente qué pasó para que se rompiera la relación cordial que había entre Clarín y Néstor Kirchner. Dicen que el punto de inflexión es el posicionamiento del diario, el 2008, en la guerra del campo, en que Cristina Kirchner perdió la votación de incremento de impuestos al campo por el voto negativo del ex vicepresidente Cobos. Y se ha aprobado, a pesar de que todavía no es vigente, la Ley de Medios que complica las cosas a los grupos mediáticos como Clarín. Se ha llegado a una situación insostenible entre el medio y el gobierno nacional. Creo que un gobierno democrático tendría que aguantar estas críticas.

Dejando las polémicas de lado, ¿hay una buena oferta mediática en Argentina?
Aquí está todo muy politizado, la prensa incluida. Hay muy buenos periodistas, sobre todo en los grandes medios, y la oferta mediática es muy similar a la que podemos encontrar en España. En Argentina muchas veces el mismo periodista que propone un espacio aporta también la publicidad, y esta dinámica no favorece el periodismo objetivo e independiente.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Argentina?
Para empezar a comprender el peronismo y pasarlo bien recomiendo leer ‘No habrá más pena ni olvido’, de Osvaldo Soriano. Y también recomiendo leer toda la obra de Tomás Eloy Martín. Son novelas, pero están basadas en la vida real. El peronismo se basa en un personaje que ya es un mito, así que primero se tiene que entender el mito para después entender el personaje.

A Robert Mur se le puede seguir en:

La Vanguardia
Bloc de La Vanguardia
Twitter: @robertmur

*Se estrenó recientemente en Argentina una película titulada ‘Verdades Verdaderas’ que precisamente explica el nacimiento y la tarea que lleva a cabo la asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

19 enero, 2012

Entrevista a Ángel Sastre, corresponsal de La Razón, Onda Cero y Cuatro para América Latina. Radicado en Buenos Aires

Filed under: Argentina — nodisparenalmensajero @ 15:01
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“Los sindicatos se han vuelto un lastre para este país”

Uno de los últimos premios Larra (galardón que otorga la Asociación de la Prensa de Madrid a los periodistas más destacados del año) recayó en el siguiente entrevistado, Ángel Sastre. En concreto, fue en la categoría que distingue al periodista menor de 30 años más notable del curso. “Ha desarrollado una intensa y eficaz labor profesional en circunstancia difíciles y precarias”, argumentó el jurado. Y éso precisamente es lo que hace Sastre. Buenos Aires, capital en la que vive desde hace cinco años, le sirve como base de operaciones para moverse constantemente por toda Latinoamérica e informar a España de lo que allí acontece. Guerras, terremotos o cambios presidenciales son algunas de las noticias que ha narrado en primera persona.  

 ¿Qué es lo que aún le sorprende de Argentina?

Me sorprende la capacidad que tienen los argentinos para reinventarse. Cuando ves que están en un hoyo, salen; vuelven a cometer los mismos errores y se meten en otro hoyo. En definitiva, me fascina la capacidad que tienen en los ascensos y descensos de los infiernos.

¿Y qué le sorprende aún de Sudamérica?

La felicidad; la alegría; la amabilidad. La felicidad que tiene el continente en contraposición con España. Aquí todavía ves gente feliz y amable. ¿En qué momento perdimos eso nosotros?

¿Ha cambiado su opinión de Argentina y del continente desde que vive aquí?

Mi perspectiva está cambiando un poco políticamente. Empecé siendo muy crítico con el kirchnerismo, con el subsidio y los clientelismos, no sólo aquí en Argentina sino también en otros países como Bolivia, y ahora veo que hace falta durante un tiempo. A veces hace falta un político radical que enderece el país. Antes demonizaba que un obispo llegara al poder, los indígenas que nacionalizaban todo…pero claro, hay que entender la historia del país, lo que se sufrió hasta que pudo llegar al poder gente como Chávez…estoy empezando a entender un poco más a algunos políticos que no entendía.

Así que cree que desde Europa se juzga demasiado a la ligera los líderes sudamericanos…

Totalmente. En España no hay ningún diario que hable bien de Evo Morales, Cristina Kirchner, Chávez o Castro. Ni periódicos de izquierda ni de derechas.  

¿Le sorprende?

No sé si me sorprende o no, sólo creo que no está bien que no haya divergencia de opiniones.

Entremos de lleno en Argentina. Recientemente Cristina Fernández de Kirchner inauguró su segundo mandato presidencial. ¿Qué balance hace del primero?

Para mí Cristina empezó a enderezar muchas cosas que estaban torcidas desde la época del corralito y las privatizaciones de los noventa. Cuando sales del infierno es fácil enderezar, o como mínimo están claras las directrices. Aunque cuando uno endereza de una manera radical deja muchas cosas por el camino, como por ejemplo los sindicatos, que hoy tiene que afrontar. Mientras enderezó otorgó muchas licencias peligrosas, hizo un reparto de la riqueza y por el camino se perdió mucho dinero en corrupción y clientelismo. Se está haciendo un mal reparto de las riquezas. Un buen reparto sería el que se hizo en España durante la transición y posteriormente con la Unión Europea. Argentina puso cimientos importantes que dejaron peligros importantes como los sindicatos, que aquí te pueden tumbar. Cristina siguió los pasos de su marido Néstor para estabilizar el país, pero dejó por el camino amenazas para el cimiento.

¿Cambiar estos defectos que se han creado en el trayecto es su reto actual?

Sí, es de lo que todos estamos pendientes, será su prioridad. Ahora ya no será más Evita, será Dilma Rousseff. Quitará subsidios, rebajará la inflación, cederá ante las empresas. Ahora tiene el poder que necesitaba para poder acometer estas reformas.

¿Por qué debería quitar poder a los sindicatos si el país ha mejorado día a día desde que lo cogió Néstor Kirchner en 2003?

Porque hoy por hoy los sindicatos se han vuelto un monstruo imparable, un lastre para el país. Los sindicatos son unos mafiosos que te piden un 30% de aumento de sueldo anual, y ninguna empresa puede soportar eso. Luchan por el derecho de los trabajadores pero están jodiendo el bien común.

¿Es la inflación el principal problema que afronta ahora Argentina?

Sin duda.

¿Y cuál es actualmente el motor económico del país? ¿Ha conseguido diversificar sus fuentes de ingresos?

Ahora vive de las exportaciones, básicamente de las materias primas, como la soja, pero también de automóviles.

¿Se hipoteca concentrándose en la exportación de materias primeras?

Sí, y ese es un problema que se da en toda América Latina. Esta es la historia de siempre, ya lo avisaba Eduardo Galeano en su libro “Las venas abiertas de América”. Si baja el precio de las materias primas van a tener serios problemas. Tienen claro que deberían diversificar más, pero no lo consiguen. También en España se nos dice que deberíamos ser más productivos…

Ángel Sastre tiene que estar al día no sólo de la actualidad argentina, sino de todo lo que sucede en Latinoamérica

En 2001, durante el corralito, se gritaba “Váyanse todos”. Las pintadas que se ven ahora por la calle, en cambio, son a favor del matrimonio Kirchner. ¿Se vuelve a vivir la política con ilusión o pertenecen a unas juventudes que no habían participado aún de ella?

Este es el país de América más activo políticamente. En Argentina, aparte de futbol y mujeres te hablan de política. Que la población se vuelva a ilusionar con la política es un logro de Néstor Kirchner. Cuando él murió lo velaron miles de jóvenes, y es que ciertamente han llevado a cabo políticas inclusivas y en favor de los Derechos Humanos. Cuando uno lo hace tan mal –por Ménem- y llega alguien que lo hace medianamente bien…Es como en España cuando hubo la Transición: después de una dictadura, ¿cómo no vas a estar ilusionado cuando vuelve la democracia? En Argentina la población es culta y está muy preparada, pero los políticos les han estado dando mierda durante mucho tiempo.

¿Y cómo pudo sacar el país del hoyo Néstor Kirchner?

Creo que tendría que haber sido un muy mal político para no lograrlo. Piensa que Argentina tiene un enorme potencial. Hay que seguir siendo un ladrón como Ménem para no sacar del pozo al país. La receta fue muy sencilla: apostar por las exportaciones y proteger el mercado interno. Apostaron por diversificar y hacer más tecnología con la exportación. Ésas fueron las claves. Esas medidas, valientes, son las que no podemos tomar en España porque estamos en la Unión Europea. 

¿Cree que el sistema político en Argentina es populista?

Totalmente. Es populista comparándolo con Europa, pero menos que otros países latinoamericanos. Aquí los muertos no descansan en paz, hay una simpatía por la necrofilia…lo hemos vuelto a ver con el uso de la imagen de Néstor Kirchner en la campaña electoral de Cristina. Pero no sólo es populista en eso, también en algunas políticas. Aquí el gobierno nacional tiene programas como ‘Carne para todos’, ‘Leche para todos’ o ‘Lácteos para todos’ y va regalando por las villas alimentos. ¡Hasta ha nacionalizado el futbol y lo da gratis! Pero en otros países sucede más de lo mismo. En Perú, por ejemplo, el presidente iba regalando frigoríficos y en Ecuador cheques con dinero…

¿Y cómo se estructura el sistema político? Me da la sensación que no hay izquierdas ni derechas ya que el peronismo lo aglutina todo…

Aquí nadie se quiere identificar de derechas, sólo lo hace Mauricio Macri (alcalde de Buenos Aires) y lo hace tímidamente y con el sello peronista.

¿Quién no es peronista en Argentina?

Éste es un tema incomprensible y un lastre. Aquí se dice que no se puede gobernar si no eres peronista. Mira al radical de la Rúa, saliendo de la Casa Rosada en helicóptero…Quiero pensar que hay otras opciones, pero el peronismo sigue allí. Siguen las películas sobre Eva y Perón, y junto a Néstor Kirchner son las figuras más repetidas. ¡Aquí hasta hay Putos (gays) Peronistas! El Peronismo hizo mucho por los derechos de los trabajadores y de la mujer, por el repartimiento más equitativo de la riqueza etc. pero también tuvo muchos claroscuros.

Sastre en plena acción

¿Sigue siendo Argentina un país corrupto?

No es un país corrupto, es un país muy corrupto. Y por lo que estoy viendo es incluso más corrupto que muchos países del continente. Lo que podría crecer este país…

Antes hablábamos de la inflación, ¿pero cree que la corrupción es el mal mayor para este país?

Sí, totalmente.

Viaja constantemente por Sudamérica. ¿En qué se diferencia Argentina de los demás países de la zona?

 Aquí hay un mestizaje único y un ego y un orgullo inconmensurable, para bien y para mal. En muchas cosas son muy europeos, eso les lleva a tener conflictos entre el viejo y el nuevo mundo. Quizás ése es uno de los motivos por qué aquí hay tantos psicólogos.

¿Y en qué se parece a América Latina?

En que son conservadores, machistas y católicos. Son gente poco seria en algunos aspectos, les falta formalidad; tienen muchos rasgos latinos en ese sentido.

¿A qué país de Sudamérica se parece más?

Creo que a Uruguay, aunque aquí son italianos y en Uruguay son gallegos.

En Uruguay no me hablaron muy bien de los argentinos, sobre todo de los porteños, en cambio en Argentina sólo tienen buenas palabras para referirse a los uruguayos. ¿A qué se debe?

No lo sé. Creo que es el espíritu que existe en toda América con los argentinos, que los consideran prepotentes y orgullosos. Pero como dices, confunden al porteño con el argentino.

¿En qué cree que ha mejorado Argentina y el continente en los cinco años que lleva residiendo aquí?

Claramente en los derechos, la distribución de la riqueza y el orgullo. Los argentinos han recuperado autoestima como latinos.

¿Y qué país es el que le cuesta más mejorar?

A Venezuela. Venezuela está jodida y no puede ni con la pobreza ni con la inseguridad.

El que ha hecho mejor los deberes…

Sin duda alguna, Argentina. ¿Dónde más te encuentras una sanidad y educación gratuita? En los otros países latinoamericanos, ¿dónde está la clase media? Argentina es el país que más ha crecido manteniendo derechos sociales, y ésa es una herencia del peronismo.

¿Cree que es el momento de América Latina?

Creo que es su oportunidad para salir del ostracismo y el retraso acumulado, pero no sé si van a hacerlo.

¿Se trabaja bien como periodista en Argentina?

El problema de este país es que el gobierno no da declaraciones. Néstor Kirchner nunca dio ruedas de prensa, y Cristina sólo ha concedido un par.

¿Y de dónde se saca la información oficial?

De las agencias de noticias como Télam o de algún portavoz.

Los aviones son la segunda casa de Ángel Sastre

¿Hay muchos españoles que vienen a Argentina en busca de trabajo?

Sí, unos tres mil al trimestre. Es el país que más españoles recibe, juntamente con Brasil. Ahora los argentinos han empezado a crecerse, y no les hace falta mucho, porque ven a muchos españoles llegar con una mano delante y otra detrás. 

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Poder estar en sitios donde los demás no están. Poder hablar con gente difícil de hablar, como proxenetas, pandilleros, mafias, famosos…poder estar donde el público no está y contar las cosas en primera persona.

A pesar de que las condiciones de corresponsal son precarias…

Totalmente. Nunca sé que se va a difundir, se compra por piezas…

¿Qué debe tener un periodista para ser un buen corresponsal?

Muchas ganas de vivir y contar historias, además de una visión amplia. Hambre de emociones y aventura. Tiene que ser culo inquieto y saber moverse, tener ilusión. Uno puede estar en Argentina y no salir de casa, ser un periodista de pijama. Un buen corresponsal, en cambio, debe tener ganas de salir y contar las cosas por él mismo. Yo siento que tengo un compromiso con los lectores.

¿En los últimos cinco años, qué momentos han sido los más intensos?

Las situaciones extremas: llegar de los primeros al terremoto en Pisco o en Concepción; los mineros atrapados de Chile; estar en la selva con el ejército guatemalteco; conocer por dentro las maras y ver el lado humano de los pandilleros que matan a personas; entrar a las favelas de Rio de Janeiro con la tropa de élite…ésos han sido algunos de los momentos más intensos que he podido vivir.

¿Y cómo enfoca las noticias, teniendo en cuenta que trabaja para medios de diferentes ideologías y formatos?

Más que la ideología a mí me marca el formato. Para televisión preparo piezas de un minuto o algo más; en cambio para la radio grabo piezas que van de los treinta segundos al minuto; y las crónicas escritas deben ocupar de trescientas a setecientas palabras. Como dijo en su día Matías Prats, “uno tiene que saber para quién trabaja pero guardarse unos límites”. Si hay que plantarse, me planto, pero me ha pasado pocas veces.

¿Le ha marcado haber ganado el premio Larra?

A mí el premio me duró dos días; de hecho no sé ni donde lo tengo (risas). Obviamente me sentí orgulloso, pero para mí ya es historia. Tengo nuevos horizontes, y mis nuevas metas son seguir cubriendo conflictos, hacer otros proyectos…Creo que lo merecía, porque era un reconocimiento a CNN+ y también a este nuevo tipo de corresponsal que se busca la vida y es competente en todos los formatos.

¿Cree que está idealizado el oficio de corresponsal?

No lo creo, tal vez en un pasado sí, pero ahora está devaluado. ¿Nosotros somos un país que queremos tener nivel de periodistas? ¿Qué somos en comparación con los anglosajones o norteamericanos? Creo que tenemos que cuidar a los corresponsales internacionales y hacer que los estudiantes que salen de la universidad sigan funcionando para mantener un nivel. No podemos seguir viviendo de agencias, hay que invertir en periodismo internacional para contar las cosas que pasan en el mundo a través de nuestros ojos, por el bien del nivel de periodismo en España. Esto es como la Champions Leage del periodismo.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Argentina y Sudamérica?

A mí me gustan muchos autores latinos, como Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Walter Oppenheimer o García Márquez. Pero si tuviera que decir un título que permita conocer mejor Argentina sería ‘El otro yo’, que narra las bambalinas del ex presidente Eduardo Duhalde. Y para entender este continente recomendaría ‘La fiesta del chivo’, de Vargas Llosa, en el que explica la naturaleza de las dictaduras sudamericanas.

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