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22 mayo, 2012

Entrevista a Boris Miranda, periodista boliviano de Página 7

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“La incorporación oficial de los indígenas es un camino que ya no tiene retorno”

Empezó sus andaduras periodísticas en La Prensa, uno de los rotativos más importantes de La Paz. Allí, Boris Miranda estuvo trabajando durante más de dos años en la sección de Política, y luego saltó a Página 7, un diario de nueva creación. Actualmente escribe reportajes, hace investigaciones y participa en el suplemento político del domingo. Miranda ha tenido el privilegio de viajar por todo Bolivia gracias a su trabajo, y en su haber se haya, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo de 2010 por un reportaje sobre la sequía en la zona amazónica.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Bolivia?

Que nunca deja de sorprenderme. Por ejemplo, tras vivir en 2008 una etapa muy traumática de tensiones políticas y creyendo que con el nuevo y fuerte gobierno de Evo Morales no se vivirían episodios parecidos, nos encontramos con un conflicto dentro del mismo sector social que ahora gobierna el país. Aquí aún hoy surgen episodios que uno nunca se hubiera imaginado.

¿Pero Bolivia le sorprende sólo a nivel político o también a nivel social?

No sólo a nivel político. Este es un país que se ha armado a parches y atando soluciones a corto plazo, y por lo tanto nunca va a ser aburrido.

¿Cómo se puede explicar que Bolivia sea el país más rico de América en materias primas y sus habitantes se encuentren entre los más pobres?

Bolivia es un país que va de quimera en quimera: primero era la minería y la plata; luego el estaño; más tarde fueron los hidrocarburos y ahora el litio y potasio. Siempre tenemos alguna cosa con la que soñar. El problema es que nunca ha habido un proyecto serio de Estado con un horizonte claro, más bien hemos sido producto de las corrientes internacionales que se han ido imponiendo. Nunca se han atendido las características propias del Estado boliviano.

¿Existen hoy día los cimientos para crear un Estado serio?

Hay un horizonte. Parece que ahora se cumplen los requisitos para formar un Estado fuerte y acorde a las características propias del país. Sin embargo, nos encontramos en un proceso de crisis de identidad y el mismo Estado es un centro de debate y luchas internas en las que confluyen corrientes contradictorias. Pero gracias a la nueva Constitución de 2009 sí que existe un horizonte que antes se desconocía.

Parece pues que las luchas internas impiden que el país avance y el partidismo ahoga el proyecto nacional.

Claro. Incluso el propio partido de gobierno tiene facciones muy encontradas que no se terminan de poner de acuerdo, y lamentablemente tenemos unos liderazgos que no dan una ruta clara hacia donde avanzar. Más allá del liderazgo de Evo Morales no existen caminos definidos.

¿En qué ha mejorado estos últimos años el país?

Por ejemplo, en la incorporación oficial de los indígenas, un camino que ya no tiene retorno. Ha habido también otros logros sociales, como que un millón de personas hayan superado la brecha de la pobreza o el fortalecimiento de la clase media. A pesar de todo, la riqueza sigue estando muy concentrada y es una asignatura pendiente.

¿Ha empeorado en algo?

Sí. Lo primero que me viene a la mente es el narcotráfico. En algunas zonas empiezan a haber asesinatos selectivos, secuestros…ya hay poblaciones tomadas por el narcotráfico donde los pobladores están de acuerdo por el beneficio económico que supone para estos pueblos.

Es debe tener relación con que el gobierno de Morales echara del país a la DEA norteamericana…

La salida de la DEA ha tenido consecuencias negativas pero también positivas. Lo que sucede ahora se debe más al empoderamiento de los cocaleros, que han atraído a bandas. Sólo el año pasado se detuvieron a más de 3.000 extranjeros por delitos relacionados con el narcotráfico. Las principales redes latinoamericanas de narcotraficantes ya tienen presencia en Bolivia.

¿Esta sería la principal asignatura pendiente del país?

No. La gran asignatura pendiente sigue siendo mejorar la calidad de vida de la gente y redistribuir más y mejor la riqueza; generar trabajo. Sin embargo, no podemos cerrar los ojos con lo que está pasando con el narcotráfico.

¿Cómo valora la primera legislatura de Evo Morales (2006-09)?

Ha sido una etapa complicada ya que tenia que desmontar el viejo Estado. Durante estos años, su partido casi no ha tenido tiempo de gobernar, ya que dedicaba todo los esfuerzos a defenderse. El gobierno sufrió conspiraciones muy importantes para desestabilizar el proceso político y generar un mal ambiente en las Fuerzas Armadas, por ejemplo. Ese periodo acabó con una apoteósica victoria en 2009 que se tradujo en una aprobación de más del 60% y con el control de las dos cámaras legislativas.

El legado de Evo Morales, como mínimo más allá de las fronteras, pasará a la historia por haber incorporado a la sociedad las comunidades indígenas. ¿Qué más logros ha tenido el presidente que tal vez no hayan trascendido a la prensa internacional?

En su primer mandato Evo Morales cumplió con sus principales tareas recogidas en la ‘Agenda de Octubre’, que eran la nacionalización de los hidrocarburos y la refundación del país, finalizada con la aprobación de la Constitución del 2009. Esos cometidos los cumplió en la forma, pero ahora falta por ver que la nacionalización de los recursos dé sus frutos y que la nueva Constitución se ponga plenamente en vigencia y se apliquen los 411 artículos.

¿Se ha empezado a notar la redistribución de la riqueza gracias a la nacionalización de los hidrocarburos?

Sí que se nota. La renta petrolera ha generado que los presupuestos del Estado se disparen, y las provincias que generan el gas y el petróleo han cuadriplicado su presupuesto anual. Se han empezado a crear bonos para que los niños vayan a la escuela; bonos para las madres en etapa de lactancia; para la gente de la tercera edad etc. El sistema de redistribución, sin embargo, aún está pendiente.

¿Hay peligro de que se incremente la corrupción ahora que el gobierno manejará más recursos económicos?

En cierta manera, sí. En Bolivia, en los últimos años, se han creado nuevos ricos después de trabajar en el aparato estatal. Hay corrupción, reconocida por el propio gobierno. Según el último informe de transparencia internacional, la corrupción en Bolivia ha vuelto a crecer, y es porque una serie de escándalos han empezado a salir a la luz.

Miranda en la sede de Página 7. A sus pies, La Paz.

¿Cree que el gobierno ha perdido el talante dialogante con los sectores críticos de la población?

Todo el tiempo el gobierno hace valer su poder en las cámaras, y es muy recurrente el error de no escuchar ninguna protesta hasta que se les viene encima. Siempre pretenden deslegitimar cualquier movimiento y desautorizar a los dirigentes. Y eso no les está saliendo bien. Lo vimos cuando se manifestaron los indígenas, los discapacitados o los obreros. Primero deslegitiman pero acaban cediendo cuando la cosa se pone muy fea.

¿Qué popularidad tiene actualmente el presidente Evo Morales?

Ha caído a la mitad desde enero de 2010, cuando llegó a tener una aprobación del 70%. Es inocultable que el presidente ha perdido popularidad y el respaldo de su plataforma política, formada por obreros, cocaleros, campesinos, indígenas y mineros.

¿Cree que el presidente ha querido hacer demasiadas reformas y demasiado rápido?

Cuando llegó al poder su equipo planteó: o cambiamos las cosas poco a poco o lo cambiamos todo de golpe. Y eligieron la segunda opción y hacer una revolución. Creo que es como debía darse, era necesario desplazar al sector político que gobernó durante las últimas décadas. El país no estaba para seguir esperando.

¿Qué me dice de los grupos de la oposición?

El problema es que no tienen proyecto de país y han quedado fuera de juego con la aparición de nuevos protagonistas en la arena política como los movimientos sociales, que ahora son decisivos para aprobar las políticas. Creo que el que derrote a Evo Morales va a salir del propio MAS (partido de Morales).

Hablemos ahora del rol de Bolivia en la región. ¿Cuenta más que antes?

La sola llegada del presidente Evo Morales puso al país en el mapa. Se generaron cambios y conflictos que metieron al país en el escenario internacional. Bolivia tiene ahora mayor participación en los organismos internacionales, y aunque su eco no es decisivo, por ser una economía pequeña, se escucha más a Bolivia que antes, sin duda.

¿Cómo valora la relación que tiene con Brasil?

Este es un tema complicado. Brasil sostiene buena parte de las inversiones extranjeras que se hacen en el país. Hay muchos analistas que hablan de un sometimiento del proyecto de Estado de Bolivia hacia el proyecto geopolítico de Brasil, que quiere controlar la región y llegar al Pacífico. Brasil tiene demasiada fuerza, y ya existen indicios de que los mandatarios bolivianos se empiezan a someter a sus deseos, sirva como ejemplo la carretera del Tipni.

¿Y qué me dice de la buena sintonía que mantiene Evo Morales con Chávez , los hermanos Castro o Correa?

El eje que se ha conformado en Sudamérica me parece saludable, incluso la relación con Cuba ha traído cosas buenas para el país. Me parece positivo que se cree un bloque sólido. Sin embargo, las relaciones peligrosas y oscuras que tiene Bolivia con Irán o tenía con la Libia de Gadafi, son distintas.

¿Recuperará algún día Bolivia el acceso al pacífico que perdió en beneficio de Chile?

Con Chile este asunto siempre ha sido muy tramposo. Se han evaluado propuestas como un corredor o ceder un enclave a Bolivia, pero nunca ha habido ni estudios de viabilidad ni ningún documento por escrito. Todo esto ha obligado a Bolivia a presentar una demanda delante del tribunal de La Haya. Habrá que ver cómo termina todo.

A parte de esta relación tensa con Chile, parece que el país tenga buena relación con los demás países limítrofes.

Sí. Podemos decir que en vecindario no hay tensiones.

¿Y qué trato mantiene con España? Sin duda alguna aquí aún se tiene muy presente la etapa colonizadora, que tantos agravios dejó.

Existe recelo hacia lo español. Hay una educación que sataniza el proceso de colonización española así como el conflicto del Pacífico con Chile. Bolivia no es un país xenófobo hacia España, más allá de alguna susceptibilidad o actitud. A nivel estatal, la relación entre ambos países parece estable y cordial.

Muchos bolivianos fueron a España hace unos años en búsqueda de un futuro mejor. ¿La crisis económica española pude repercutir negativamente en la economía boliviana?

Se ha hecho una estimación de las remesas que se recibían procedentes de España y sólo han caído un 20%, según un estudio reciente. Lo que sí preocupa en Bolivia es la cada vez mayor restricción que existe en Europa para con los ciudadanos bolivianos que quieren viajar al viejo continente. Sigue existiendo gente que piensa que el futuro está en Europa.

¿En qué podría destacar económicamente en un futuro este país, a parte de exportando materias primas?

Tendría que afrontar de una vez un proceso privado de industrialización de la agricultura. Seguimos siendo el país bananero que exporta materia prima y luego importa el producto manufacturado más caro. La madera o el agua son recursos importantes que también tenemos. Además, creo que debería ordenar la situación del comercio informal, que maneja muchos millones que no se someten al fisco.

¿Cuál es el estado de salud del periodismo en Bolivia?

Actualmente atraviesa momento difícil, no sólo por el descredito general que tiene el periodismo a nivel global, si no porque tiene que rencontrarse con el país. Aquí nunca se escribió sobre indígenas o campesinos que decidían qué hacer con las subvenciones. Así que la nueva generación tiene que acostumbrarse a un nuevo universo de Bolivia, con nuevos actores y protagonistas. Más allá de esta adaptación, aquí no hay una oferta plural de calidad, y la independencia de los medios no deja de ser un sueño.

¿Se pueden llevar a cabo investigaciones periodísticas con seguridad?

El narcotráfico todavía no ha matado ningún periodista, pero siento que eso sucederá algún día. Sí ha habido, en cambio, muertes sospechosas a manos de clanes políticos. Bolivia aún está lejos de lo que sucede en países como México o Perú. Aquí no existen unidades de investigación ya que los periódicos tienen menos músculo financiero, y es un lujo que no se puede mantener.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Bolivia?

Los libros imprescindibles para entender este país son ‘La formación de la conciencia nacional’ (René Zabaleta), los libros de historia de Rafael Puente, y sobre todo la Constitución de 2009, un texto clave para saber hacia dónde puede caminar Bolivia.

A Boris Miranda se le puede seguir en:

Twitter: @ivanbor

Diario Página 7

Pagina web personal: http://www.borismiranda.info

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