no disparen al mensajero

23 julio, 2012

Entrevista a Beatriz Jiménez, periodista española de la revista Caretas y corresponsal de El Mundo en el Perú

Filed under: Perú — nodisparenalmensajero @ 19:03
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“Los países con democracias débiles son un gran negocio para las empresas”

Beatriz Jiménez es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Postgrado en Integración internacional y países del Sur por la misma universidad. En el 2004 viaja por primera vez a Perú con una beca bajo el brazo, y trabaja en el diario La República primero y en La voz de la selva (Iquitos) después. Al finalizar la estadía vuelve a España para buscar trabajo, pero se le abren de nuevo las puertas en América, en concreto en el Salvador, gracias a otra beca de la AECI. Y de allí salta ora vez al Perú, donde se establece definitivamente en 2006. Actualmente trabaja en la prestigiosa revista de investigación Caretas -la decana de la prensa nacional en el Perú- y colabora con el diario español El Mundo.  Aunque Jiménez desempeña fundamentalmente labores periodísticas, en los últimos años también ha ejercido como consultora de comunicación para diferentes ONG’s y para la cooperación internacional.

¿Qué es lo que aún le sorprende del Perú?
Perú sorprende continuamente ya que tiene muchos países en su interior. Me sigue impresionado que haya lugares como este donde aún habiten pueblos no contactados con la civilización.

¿Cómo definiría el Perú?
Es un país que intenta entenderse a sí mismo y buscar un camino inclusivo aunque con más de dos-cientos conflictos sociales al mes, sobre todo en comunidades indígenas, y diferentes desarrollos  -costa y selva-. Humala, el actual presidente, ha optado por el desarrollo social.

¿Le toca al Perú seguir la senda de Lula e incorporar a la sociedad de consumo a gran parte de la población sin recursos?
Debe encontrar un modelo propio. Brasil es muy distinto del Perú, pero sí que es cierto que el Perú se ha dado cuenta de que el éxito como país es que se desarrollen todos, y no solo unos pocos. Y que el desarrollo no se limite al extractivismo, una economía que depende de los precios internacionales y con un costo ambiental y social muy grande. Hay que empezar a crear industria.

¿Y eso se está haciendo?
Todavía no. El actual gobierno es el primero que tiene ese discurso, pero aún no está andando hacía ese futuro.

¿Está más hipotecado a las grandes multinacionales de lo que esperaba?
Un historiador dijo en un artículo de opinión que no se sabe si Humala también está sufriendo una metamorfosis y no va a cumplir sus promesas electorales, como todos sus predecesores. Eso ha propiciado que aquí se deprecien tanto los partidos políticos, no hay credibilidad. Se ve a Humala como ‘capturado’ por las grandes empresas, tal y como le pasó a Atahualpa con los conquistadores españoles.

Jiménez en el barrio limeño de Barranco

¿Existe la sensación de que el Perú está siendo colonizado de nuevo, ahora por multinacionales?
Sí, es un problema común en casi toda América Latina. Los países con democracias débiles son un gran negocio para estas empresas. Un país no puede desarrollarse sin empresas, pero lo que sí hay que hacer es endurecer leyes ambientales. Hay que lograr conjuga la extracción petrolera con responsabilidad empresarial y social. Hay más  de 200 conflictos sociales al mes en el Perú, y casi 200 muertos desde el año 2006.

¿Estos conflictos distraen al gobierno de ocuparse de otros temas trascendentales como por ejemplo la desnutrición infantil?

En los últimos años se ha trabajado bastante en desnutricón infantil y se ha reducido algo, pero es un camino lento, y los conflictos sociales van en aumento. Una aspecto positivo que tiene el Perú y pionero en el continente es la ley de consulta previa, que obliga al gobierno a dialogar con las comunidades antes de conceder permisos de extracción, un convenio subscrito por todos los países sudamericanos pero que otros gobernantes como Chaves o Lula nunca han aplicado.

Comparando los demás países de la región, ¿cómo ve el Perú?

Está en proceso de desarrollo en todos los ámbitos. Sus cifras de crecimiento económico son similares a las de los gigantes asiáticos, más del 6% anual. El problema es que el crecimiento ha estado concentrado en zonas de la costa y no en la sierra o la selva, que ocupa el 60% del territorio nacional. La inclusión social es la gran asignatura pendiente para este país. Además,  el Perú se encuentra en un momento de ebullición también en el campo de la cultura, por ejemplo. Pero todavía estamos a años luz de países como Chile.

¿En qué ha mejorado el Perú desde que llegó?

Ha conseguido consolidar su democracia. A estas alturas es difícil otro gobierno que retroceda como cuando llegó al poder Fujimori. El fujimorismo actual, la tercera fuerza en el congreso, está evolucionado y ya no postula con los mismos ideales que antes. Si Keiko -la hija de Alberto Fujimori- hubiera ganado las elecciones la población no hubiera permitido recortes en sus derechos, bien conocidos actualmente.

¿Y en que más ha cambiado?

Ha cambiado bastante. Por un lado ahora hay más conciencia social que antes, y el racismo, aunque todavía se dé, va a menos. El país va dando pasos grandes hacia una sociedad más justa. También se han construido más edificios, la gente tiene dinero en el bolsillo para  gastar, la cocina peruana ha explosionado a nivel internacional y eso ha enorgullecido a los peruanos, etc.

¿Le sorprende que el pueblo peruano refrendara a Fujimori cuando ya llevaba unos años en el gobierno?

Sorprende que a día de hoy casi la mitad del país haya votado por Keiko Fujimori. El fujimosrismo instauró una forma de hacer política basada en el clientelismo, basado en la caridad y políticas sumamente populistas. Alberto Fujimori viajaba cada fin de semana a un sitio del país y regalaba ollas o electrodomésticos, y eso marcó mucho a la sociedad. Los demás partidos políticos han perdido toda credibilidad, por eso el fujimorismo aún es fuerte hoy día.

¿Cuál es la principal fortaleza de este país?

Su riqueza se basa se mucho en el extractivismo: minería e hidrocarburos. Este es un país con muchos recursos minerales, gasíficos, tierras fértiles…pero no es un país industrializado todavía.

A Beatriz Jiménez, nunca le ha faltado trabajo como periodista en el Perú.

¿Cómo ven los peruanos a España? ¿Ha cambiado su visión desde que hace unos años miles de ellos fuera a  buscar un futuro mejor?

Siempre ha habido una relación algo conflictiva pero también de cariño. Aquí nos tienen más en cuenta de lo que nosotros los tenemos en cuenta en España. Aquí estamos presentes, hemos dejado huellas, muchas malas y otras buenas. Ha habido peruanos que han regresado al agrupar el dinero del paro y han puesto un negocio aquí. Cuando yo llegué al Perú España era vista como una oportunidad, todo el mundo quería ir. Ahora ya no existe esa idea.

¿Empiezan a venir españoles a buscar trabajo?

No hay una oleada migratoria fuerte ya que el Perú no está entre los países favoritos para los españoles a los que ir a vivir, pero un joven con carrera universitaria aquí tiene más posibilidades laborales que en España porque hay menos competencia. Sí hay oportunidades, y de hecho hay muchos españoles que han venido de manera temporal, con una beca por ejemplo, se han quedado a vivir.

¿Qué cuentan los peruanos que vuelven?

En determinados puntos del Perú hay cierto rechazo a todo lo que tenga que ver con España, por ejemplo en la sierra. Pero la vida diaria no se refleja, pocas veces se discrimina por ser español. Y los que vuelven ya te miran más de tú a tú. En el Perú hay muchas posibilidades laborales para profesionales de ciencias, como pueden ser expertos ambientalistas o ingenieros, pero actualmente rebajan las ofertas al conocer la necesidad que tenemos de encontrar trabajo.

Trabaja en una de las revistas más prestigiosas del país. ¿Qué opinión le merece la prensa peruana?

Es uno de los países con más medios de comunicación de América Latina, pero la mayoría trabajan en condiciones muy precarias, sobre todo fuera de Lima. La prensa, por lo general, no es seria, pero aún quedan diarios profesionales como el Comercio o La República. Aquí no hay problemas con la libertad de expresión, pero se maneja un discurso único porque se depende demasiado de las grandes empresas que son las que ponen el dinero. Durante la época del Alan García los medios favorables y detractores del gobierno estaban equiparados. Ahora con Humala casi todos andan en la onda oficialista, aunque esto va evolucionando. Es sorprendente que más de un 78% de la población no crea en los medios de comunicación. Eso es una herencia de Fujimori, que compró muchos medios.

¿Qué ofrece Caretas?

Investigación y análisis político. Tenemos más tiempo que la prensa diaria para preparar los temas, y por eso están más elaborados los artículos.

¿En el Perú aprende más profesionalmente o en el terreno personal?

De las dos maneras. Yo me hice periodista en el Perú, así que he aprendido a trabajar como los periodistas peruanos; y como persona me ha hecho crecer bastante.

¿Cree que el Perú contará más en el tablero internacional?

Depende de cómo evolucione la crisis mundial, pero opino que debería debería ser así.

¿Se ve muchos más años trabajando aquí?

Perú es un país que me ha acogido muy bien, nunca me ha faltado trabajo y mi pareja es peruana. Pero hay un par de cosas que te frenan para quedarte: una de ellas es que aquí la salud no es universal y gratuita y la educación es de muy bajo nivel. Si quieres tener hijos, o tienes una posición económica buena o estás expuesto a una vida peor que en una España en crisis. En el Perú se vive muy bien con dinero, sin él no se vive tan bien. Una vez sales de tu país no sabes cuándo vas a volver, la vida te lleva por diferentes caminos y a veces es bueno dejarse llevar.

¿Qué libro nos recomienda para entender mejor el Perú?

‘Los ríos profundos’, de José María Arguedas es un buen principio. Y por supuesto, las novelas de Mario Vargas Llosa; me quedo con ‘Pantaleón y las visitadoras’ y ‘Lituma en los Andes’ para entender el conflicto interno del Perú. Y de Alfredo Bryce Echenique ‘Un mundo para Julius’ para conocer Lima.

A Beatriz Jiménez se la puede seguir en:

@beajimenezt

http://www.caretas.com.pe

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17 abril, 2012

Entrevista a Álex Ayala, periodista español freelance radicado de Bolivia

Filed under: Bolivia — nodisparenalmensajero @ 02:18
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“El mayor enemigo del gobierno de Evo Morales es el propio gobierno”

 

Alex Ayala es vasco de nacimiento pero boliviano de corazón. Llegó al país andino pocos días antes del 11 de Setiembre de 2001 con una beca de El País bajo el brazo. Primero trabajó durante un lustro para el diario La Razón de Bolivia (perteneciente entonces al grupo Prisa), y posteriormente dirigió su dominical. Una vez agotada esta etapa, decidió mudarse al semanario Pulso, donde fue editor de periodismo narrativo por tres años. Finalmente, junto con un socio, crearon la publicación Pie Izquierdo, una revista de reportajes de investigación que a pesar de la buena acogida que tuvo apenas sobrevivió un año. Actualmente trabaja como freelance para diferentes medios de comunicación latinoamericanos y alguno europeo, y divide su tiempo entre sus elaboradas crónicas bolivianas y su familia. En 2008 ganó el Premio Nacional de Periodismo de Bolivia.

 

¿Qué es lo que aún le sorprende de Bolivia?

Con diez años aquí no hay cosas generalistas que me sorprendan mucho actualmente. Algo, sin embargo, aún me llama bastante la atención, y es que éste es un país que parece que camina siempre al borde del precipicio; siempre hay conflictos, bloqueos de caminos…a veces da la sensación de que va a estallar en pedazos. Obviamente, también me asombra el famoso realismo mágico, a flor de piel. En Bolivia siempre te encuentras con pequeñas historias increíbles.

¿Cómo acaba un chico de Vitoria (España) viviendo en La Paz y nacionalizándose boliviano?

En la universidad tenía muchos amigos sudamericanos, y mis mismos compañeros de clase sabían que acabaría viviendo en América Latina, una región que siempre me llamó mucho la atención por sus problemáticas e historia. El primer año con la beca pude conocer bastante el país, me gustó, y al ofrecerme hacer un contrato no me lo pensé. Aquí tenía muchas más posibilidades de desarrollarme profesionalmente que en España. Ahora me siento a gusto en Bolivia y extraño en España.

Después de recorrer varios países del cono sur, Bolivia es el primero donde he encontrado cierto recelo por proceder de España. ¿Aún está tan presente la época de la colonia?

Este es un país de mayoría indígena, casi un 70%, y con la llegada al gobierno de Evo Morales se ha creado un discurso de ‘ya basta de ser los humillados’, un mensaje que ha calado entre la gente. No sé si es animadversión hacia el gringo, pero sí que hay recelo hacia algunos extranjeros, y el modo de proceder de algunas empresas como Repsol no ha ayudado. Pero viviendo diez años aquí te puedo confirmar que no es la atmosfera general. La diferencia con los otros países sudamericanos es que la población indígena en Bolivia es mucho mayor.

Llegó a Bolivia antes de que Evo Morales alcanzara la presidencia. ¿Cree que esta nueva conciencia de pueblo se debe principalmente a la acción del gobierno de Morales?

Los aimaras siempre han tenido una visión muy recelosa del gringo. Con la llegada al poder de Evo, ese discurso se ha multiplicado, y se sienten con más legitimidad para opinar así. En los pueblos del altiplano sí hay cierto recelo con el extranjero en general, no sólo al español.

Y el autonomismo que existe en Santa Cruz, ¿lo es por sentimientos o por economía?

Más por cuestiones económicas que por políticas, aunque las dos cosas están un poco relacionadas. Actualmente, el movimiento autonomista está muy atenuado y no hay líder destacable que pueda poner en problemas al gobierno.

Teniendo en cuenta que en las ciudades mucha gente tiene familiares o conocidos que han ido a buscar trabajo a España, ¿qué opinión tienen de este país?

En las ciudades la percepción cambia, y esa visión negativa ya está muy atenuada entre la clase media media-alta. Y en los pueblos de la Amazonia pasa todo lo contrario que en el altiplano, tienen hasta cierta simpatía con el extranjero. Eso se debe, supongo, al cierto paralelismo con el clima. Con la gente del altiplano pasa un poco como con la zona norte española, los gallegos vascos o catalanes, que tenemos fama de cerrados pero una vez te han aceptado son muy cercanos.

¿Empiezan a volver bolivianos debido a la crisis de Europa?

De momento han vuelto sólo un 8% por ciento, según el embajador español en Bolivia. Y lo curioso es que las remesas que mandan se han mantenido estables.

¿Se han cambiado las tornas y son los españoles los que tal vez vienen a vivir ahora a Bolivia?

La mayoría de los que vienen se dedican a la cooperación internacional, son periodistas o empresarios que han decidido montar aquí su negocio, pero son una minoría comparado con los que van a otros países como Chile o Argentina.

¿Qué es lo que más le gusta de Bolivia?

Me gusta mucho la variedad de gentes, culturas y paisajes que hay en el país. De un extremo a otro te encuentras con realidades completamente distintas. Los pueblos y sus tradiciones son muy diferentes, una diversidad muy rica que para un periodista es un terreno más agradable de recorrer. Para mí, es un país que me da muchas cosas en ese sentido.

¿Hay alguna cosa que no soporte?

Si tuviera que decir algo malo de Bolivia diría que es muy informal. Si quedas con alguien siempre llega tarde; te tienes que acostumbrar también a lo malo. Es una cultura muy trabajadora pero al mismo tiempo tiene ese hándicap de informalidad. El tiempo aquí es un concepto abstracto, se estira como un chicle. Es algo muy arraigado a los latinoamericanos.

¿Cómo ha cambiado desde que vive aquí?

Bolivia ha cambiado mucho. Cuando llegué en el 2001 era muy inestable; hasta que entró Evo Morales vi en el poder cinco presidentes en cinco años. La llegada de Morales ha traído estabilidad a nivel gubernamental, por lo menos.

¿Y ha conseguido también estabilidad económica y social?

Su llegada ha coincidido con el aumento de los precios de las materias primas, y está consiguiendo los mejores resultados económicos en muchos años. Eso ha permitido que se reduzca mucho el porcentaje de bolivianos que viven por debajo del umbral de la pobreza.

¿A qué se debe ésa reducción de la pobreza: a los precios internacionales de las materias primas o a la redistribución de la riqueza?

A las dos cosas. A que se ha redistribuido mejor la riqueza y a que los precios de las materias primeras se pagan muy bien ahora en el mercado internacional. Además, el gobierno ha aumentado sus recursos nacionalizando los hidrocarburos, por ejemplo.

¿Evo Morales es el primer presidente boliviano que se toma en serio la redistribución de la riqueza?

Sus sucesores anteriores fueron muy corruptos, algunos de ellos dictadores. Lo que ha conseguido su gobierno es que la población indígena sea la protagonista y una redistribución más equitativa de los recursos. A pesar de todo, los dos últimos años han empezado a ser más conflictivos.

¿Se ha acabado el idilio que parecía que hubiera entre la población y Evo Morales?

Este país es muy difícil de gobernar porque hay realidades muy dispares; es muy difícil mantener contento a todo el mundo. El partido del gobierno ha caído en el error de abusar de su mayoría parlamentaria, y ha pasado de diálogo a la imposición.  Lleva ya un par de años de política de hechos consumados, y sólo empiezan a negociar cuando la pelota es muy grande.  Eso daña la credibilidad del gobierno. Aun con todo, todavía es un ejecutivo muy fuerte.

Ayala en el rincón de su casa donde ha colgado las fotografías de sus periodistas de referencia

Retrocedamos unos años. ¿Cómo consiguió llegar Evo Morales al poder?

Es curioso, porque cuando Evo Morales ganó su primer mandato, el mismo embajador de los EEUU ayudó a que Evo creciera en las encuestas, ya que lo calificó como el enemigo de Bolivia. Esas declaraciones desafortunadas exacerbaron a los bolivianos. A pesar de todo, en 2001 Evo ya era un personaje que estaba en ascenso como dirigente cocalero y diputado.

¿Cuál es la relación actual entre Bolivia y los EEUU?

No hay una relación estable. No es de hostilidad, pero sí de calma tensa. Actualmente no hay embajador norteamericano en La Paz, y de vez en cuando Evo sale con acusaciones contra los EEUU. Lo que más ha influido es la política antinarcóticos, ya que Morales echó a la DEA de Bolivia, una herramienta que usan los norteamericanos también para hacer espionaje.

¿Sigue habiendo corrupción gubernamental?

Continúa siendo uno de los más corruptos de América Latina, pero Evo sí ha hecho cosas que no habían hecho anteriores presidentes, como por ejemplo apartar a su mano derecha (Santos Ramírez) por verse implicado en un caso de corrupción. Si alguien de su entorno está manchado, lo aparta y deja que actúe la justicia. El problema de la corrupción no se ha solucionado porque está muy arraigado, está institucionalizado.

¿Cómo valora la cercana relación que mantiene Bolivia con Venezuela y Cuba?

No sé si está relación le favorece o perjudica, son las alianzas que un gobierno toma como país. Para un estado como Bolivia son muy importantes las relaciones con países de la región. Si Bolivia está distante de los EEUU no es por ése triángulo, sino por echar a la DEA de su territorio y la humillación que eso representa para la primera potencia mundial.

¿Qué cree que pasará con Bolivia en las próximas elecciones, en las que no se podrá presentar de nuevo Evo Morales?

El MAS (Movimiento al Socialismo) es aún un partido muy fuerce y ahora no tiene rival que le haga sombra. Obviamente, faltan bastantes años para los siguientes comicios, y por eso es muy difícil hacer pronósticos. La política es un circo con políticas de última hora. El mayor enemigo del gobierno actualmente es él mismo; si continúan con esa actitud de hechos consumados y prepotentes pueden perder apoyos.

Hablemos ahora de una reforma muy importante acometida en el 2009, la de la Constitución. ¿Por qué se modificó?

Porque era una constitución muy alejada del país. Con los cambios se constitucionalizaron muchas cosas que no estaban en ella, como la propiedad de los recursos naturales, derechos indígenas etc., y se hizo más inclusiva. La anterior era más de corte europeo y antigua, no calzaba tanto con la realidad que se vive aquí. La actual Carta Magna aún está en pañales; hay más cosas sobre el papel que tangibles, pero se está avanzando para que lo que está en el papel en unos años sea más palpable.

¿Cuál es el principal problema que tiene actualmente Bolivia?

Falta aún ambiente de diálogo entre gobierno y grupos sociales que están excluidos, entre gobierno y oposición…estamos siempre en un bucle y cada año hay una o dos grandes crisis. En lugar de administrar el país se pierde mucho tiempo en luchas, y eso hace que no se evolucione tanto como indican los índices económicos.

¿Y su principal potencial?

Es un país que si empieza a industrializar sus recursos naturales y deja de vender la materia prima en bruto tiene mucho ganado para conseguir ser uno de los motores de la región. Se está yendo hacia eso, per muy lentamente.

¿Qué opinión le merece el panorama mediático en Bolivia?

El mercado es muy pequeño en Bolivia, y eso es un hándicap. Al mismo tiempo, es un mercado muy virgen que te permiten iniciativas como Pie Izquierdo. La crítica que haría de los medios bolivianos es que son excesivamente politizados, más que en otros países. Hay poca información de cultura, pocas crónicas o reportajes. Hay poco periodismo para la gente, y todo para las altas esferas políticas y económicas. Creo que hay demasiado periodismo de declaraciones y poco de investigación; es muy extraño cuando un medio destapa un caso  de corrupción. No es de baja calidad, pero si encorsetado.

¿Se ve viviendo siempre en Bolivia?

De momento, sí. Mi mujer e hija son bolivianas. Es un lugar muy cómodo para viajar a otros países porque tiene muchas fronteras. Además, soy un enamorado de una ciudad como La Paz, fría como Vitoria. Es una ciudad increíble, rodeada de montañas, y tiene mucho magnetismo. O te enamora o la odias profundamente. Yo me he enamoré de ella muy fácilmente. A España no voy ni aunque me ofrezcan un buen puesto de trabajo; aquí soy muy libre trabajando.

¿Y cómo ve desde la distancia la situación por la que pasa España y Europa?

Sigo la información que llega de allí. La crisis es muy jodida y no creo que se solucione en un corto plazo; esto va para largo. Como todas las crisis, me imagino que será algo cíclico, no veo que  sea un callejón sin salida. Y lo veo con pena, por ser una situación muy deprimente. Aquí informan poco de lo que pasa allí. Bolivia es un país muy ombliguista en cuanto a la información.

¿De qué se siente muy orgulloso de haber escrito en Bolivia?

Siempre busco historias locales pero que tengan componentes que las hagan universales. Hay un perfil del que me siento bastante orgulloso, el que hice del sastre de Evo Morales. Él ha sido sastre de la mayoría de presidentes del país en los últimos 30 años. Fue una excusa para hablar de poder a través de algo tan puntual como los quehaceres del sastre.

¿Y sobre qué le gustaría escribir en Bolivia y todavía no lo ha hecho?

Hay mil cosas pendientes por escribir en Bolivia.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Bolivia?

Acaba de salir una antología de crónicas bolivianas de la editorial El cuervo: ‘Bolivia a toda costa’. Reúne crónicas de periodistas y escritores diferentes. Lo bueno es que se habla de todo el país y son textos muy variopintos. Es una visión del país bastante actual.

 

A Álex Ayala se le puede seguir en:

alexayala.blogspot.com

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