no disparen al mensajero

29 febrero, 2012

Entrevista a Robert Mur, corresponsal de La Vanguardia en Buenos Aires

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“Si Argentina no hubiera invadido las Malvinas ahora probablemente volverían a ser suyas”

Diplomado en biblioteconomía y periodismo, Robert Mur es el corresponsal de La Vanguardia en Sudamérica. Ha colaborado también con otros medios, como La Voz de Galicia o COM radio, y fue miembro fundador de la Agència Catalana de Notícies (ACN). En Chile, donde trabajó como corresponsal durante tres años, cubrió la muerte de Pinochet y el ascenso al poder de Michelle Bachelet, y todavía le sobró tiempo para fundar la Peña Oficial del Barça de Chile. Ya hace cinco años que Mur vive en Buenos Aires, desde donde informa de todo el que pasa en la región.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Argentina?
Para ser corresponsal es básico que te sorprendan cosas. Cuando te dejan de sorprender quiere decir que o bien llevas muchos años o bien estás muy aburrido y ya no tienes ganas de buscar cosas que sorprendan. En general, lo que todavía me fascina de los países latinoamericanos es la capacidad que tienen para no dejar de sorprender. Yo empecé a vivir en Chile, donde vi cosas de realismo mágico. Es un continente que está en desarrollo muy rápido y convives con muchas realidades, desde pobreza a la riqueza más opulenta. Esta diferencia de nivel es lo que todavía me sorprende hoy.

Hace algunas semanas que se ha constituido la segunda legislatura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner con unos ministros más personales, puesto que durante la primera arrastraba muchos cargos del anterior gobierno, encabezado por su difunto marido Néstor Kirchner. ¿Qué cambios se esperan para esta legislatura?
Los ministros del riñón, denominados también los pingüinos por ser de la provincia de Santa Cruz, casa de los Kirchner, son los que vienen de la legislatura de Néstor. Cristina quizás cambiará secretarios, algunos de los cuales ostentan mucho poder, pero no ha cambiado a los ministros clave. Básicamente ha ascendido al ministro de Economía, Amador Boudou, a vicepresidente (el nuevo ministro de Economía será Hernán Lorenzino), y ha nombrado un nuevo ministro de gabinete, que será Abal Medina, un hombre joven cercano a los Kirchner y que representa la regeneración.

Rebobinamos un poco para poder entender el presente. ¿Cómo consiguió Néstor Kirchner sacar el país del pozo en que se encontraba el 2003 y cómo hace Cristina para mantener actualmente un crecimiento económico tan elevado?
Ahora se cumplen diez años del corralito, una consecuencia de la quiebra del sistema. Ménem, el presidente que había gobernado desde el 1989 al 1999 mantuvo una política neoliberal y malvendió las empresas nacionales…Se devaluó la moneda, cuando ficticiamente uno peso valía un dólar, y al devaluarse los ciudadanos vieron como sus ahorros pasaron a valer sólo un tercio. Esta situación se cambió primero diciendo al FMI que Argentina aplazaba el pago de su deuda, a pesar de que finalmente lo acabaron pagando antes de tiempo. Después, Néstor Kirchner y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, dieron confianza a los empresarios, lo que falta ahora en Europa. Empezaron a crear industria propia y protegiendo el mercado nacional. Esta es una receta que cualquier país en crisis podría usar. En Europa no lo podemos hacer porque habría que desmontar la Unión Europea. Además, el crecimiento reciente de Argentina se debe también en buena parte a los altos precios de las materias primas que exporta el país en el mercado internacional.

¿El corralito fue una consecuencia de la política económica de Carlos Ménem?
Sí, seguramente. A Ménem lo votó la primera vez el 47% de los argentinos y cerca del 50% en su segundo mandato, pero ahora es difícil encontrar alguien que reconozca abiertamente que le apoyó. Deshizo una industria propia y no la sustituyó por nada. Además, se dependió en exceso de la producción agrícola, un sector que ahora está empujando de nuevo el crecimiento del país.

¿Las familias que perdieron dinero con el corralito han recuperado los ahorros?
Hay de todo. Hay gente que sacó dinero antes del corralito y que sí salvaron los ahorros. Se crearon unos bonos de deuda argentina a largo plazo que vencen ahora, pero muchos quisieron el dinero antes y perdieron por el camino.

¿Hay peligro de un nuevo corralito?
Ahora mismo no, es muy difícil. Todavía hay muchas reticencias con el sistema bancario, a pesar de que se está recuperando la confianza. Aquí la mayoría de la población tiene dinero en cajas de seguridad de los bancos y no en las cuentas. Hay listas de espera para poder conseguir una caja de seguridad en muchas oficinas bancarias, que además tiene un coste de unos 100 dólares mensuales. También hay mucha economía sumergida. En muchos restaurantes o comercios, por ejemplo, no aceptan tarjetas de crédito.

Robert Mur leyendo delante de La Casa Rosada

¿Cómo se posible que un país que lo tiene todo -población cualificada, territorio, recursos naturales etc- no acabe de progresar? ¿Se debe de todo a la clase política?
El 2001, con la crisis, el eslogan más repetido era ‘Que se vayan todos’. La población estaba harta de los políticos, un fenómeno que se ha empezado a ver en España con los Indignados. Los gobiernos en Argentina han acabado cayendo casi siempre en un cierto autoritarismo y la población ahora hace 10 años se dio cuenta que no hay recetas mágicas. Paradójicamente, el 2003 subió al poder Néstor Kirchner, un político que había apoyado a Ménem y con un largo recorrido sobre todo en su provincia de origen, Santa Cruz.

Argentina siempre se ha asociado a corrupción. ¿Hay tanta como se percibe desde el exterior?
Hace poco salió el resultado de un informe internacional sobre corrupción que situaba a Argentina entre los diez países más corruptos de América (el número 100 a nivel global). Pero no sólo hay corrupción en Argentina, también en España, por ejemplo. Aquí, en cambio, hay una corrupción muy básica, y es muy difícil que se juzgue un caso de corrupción que se ha producido durante un mismo mandato. Un ejemplo son los casos de corrupción que se produjeron durante el menemismo, que están aflorando apenas ahora.

Por el que he podido ver en pintadas en la calle y conversaciones con ciudadanos, parece que los Kirchner hayan vuelto la ilusión por la política a mucha gente, sobre todo a los más jóvenes. ¿Comparte este punto de vista?
En términos de cargos políticos no ha cambiado nada. Si miras quienes son los responsables en las provincias verás que cerca del 70% ya ocupaban estos lugares durante el menemismo, y no me refiero solo a gobernadores, sino también a senadores, diputados, alcaldes…

Formalmente quizás no ha habido un cambio, ¿pero es posible que los ciudadanos perciban que sí?
Esto son percepciones que no se pueden confirmar. Las encuestas dicen que la gente ha votado a Cristina Fernández de Kirchner porque parece que les puede garantizar la estabilidad económica y política, y también porque les recuerda a su difunto marido. No creo que haya una renovación de la clase política; me da la sensación que en ninguna parte, ni en Argentina ni en España, a los ciudadanos los importa quién gobierne, lo que quieren es que les solucione los problemas. Una de las claves de los kirchneristas es que son peronistas pero también kirchneristas, una renovación política. El peronismo de Kirchner es de la rama más progresista.

¿Qué progresos, aparte de la recuperación económica, han aportado los dos gobiernos de Kirchner?
El principal adelanto y que no genera discusión es la defensa de los Derechos Humanos. La mayoría de la población está agradecida que el gobierno haya permitido de nuevo los juicios a responsables de la dictadura militar. También reformó la Corte Suprema, y se ha avanzado mucho en políticas sociales, con iniciativas como la Asignación Universal por Hijo, ordenadores en las escuelas, la mejora del salario mínimo y las pensiones etc. Sin embargo, un político opositor te desmontaría todos estos adelantos; existe mucha controversia. Para ponerte un ejemplo: las Madres de Plaza de Mayo se han visto involucradas en un escándalo de corrupción en un caso en que el estado les encargó construir viviendas de protección oficial. El gerente se quedaba el dinero e incluso tenía un Ferrari. Por lo tanto, se han hecho cosas en el país y la gente con menos recursos ahora tiene más beneficios sociales, pero no todo son avances. Un contraste, no obstante, con la década de Ménem.

¿Ha habido mucha diferencia política entre el gobierno de Néstor Kirchner y el primero de Cristina Fernández de Kirchner?
Cristina dijo cuando asumió el gobierno -todavía vivía su marido- que Néstor y ella eran una ‘sociedad política’. No creo que haya habido diferencias entre un gobierno y el otro. Cuando murió Néstor, Cristina tuvo que demostrar que ella controlaba el poder. Fue un momento muy crítico, pero salió airosa.

En muchos anuncios de campaña aparece Cristina junto a Néstor. ¿Cree que se aprovecha políticamente de la muerte de su marido?
Néstor Kirchner está omnipresente. Para mí sí que se aprovecha, pero según los sondeos Cristina está en el gobierno primero por la bonanza económica y en un segundo término debido al recuerdo de Néstor. En el cien por ciento de los actos políticos que ha hecho Cristina habla de Néstor, pero nunca dice su nombre, se refiere a ‘Él’.

Varios pañuelos decoran el suelo de la céntrica Plaza de Mayo

¿Cuáles son los deberes que tiene sobre la mesa en esta segunda legislatura?
Aquí en Argentina es muy curioso porque los partidos van a las elecciones sin programa político específico, solo con propuestas muy generales. Ella, por ejemplo, ganó las últimas con la promesa de “profundizar el modelo”, pero esto es bastante ambiguo. El principal problema que tiene es la inflación. Ahora mismo hay más de un 20%, y se tienen que estabilizar urgentemente los precios.

Brasil está emergiendo como potencia mundial y representante de la región en el panorama internacional. ¿Cómo se ve desde Argentina el nuevo rol de supremacía que está adquiriendo el país vecino?

¿Y qué relación tiene Argentina con otros países limítrofes, como Chile o Uruguay?
Con Chile siempre existe un estira y afloja simbólico pero ahora no hay ningún conflicto. Hay más rivalidad con Uruguay que con Chile. Con Chile la rivalidad es histórica, en cambio con Uruguay todavía se arrastra el conflicto por la papelera.

Con quien no tenía buena relación Argentina es con el Reino Unido debido a un episodio histórico: la guerra de las Malvinas. ¿Todavía está presente en la calle que “las Malvinas son argentinas”?
Constantemente. A las cumbres internacionales a las que va la presidenta el tema de las Malvinas siempre está en todas las resoluciones finales, y tiene un consenso unánime en todos los países de América Latina. Chile, en un momento dado de la guerra apoyó al Reino Unido y esto se le tiene en cuenta, pero actualmente todos los presidentes chilenos también apoyan a Argentina. Si viajas por el país verás en cada ciudad calles con el nombre ‘Malvinas argentinas’.

¿Las relaciones diplomáticas y económicas entre Argentina y el Reino Unido se resienten aún hoy?
Realmente no hay un conflicto entre ambos países. Siempre sale el tema, a pesar de que el Reino Unido intenta aparcarlo, pero no hay enfrentamiento directo. Al gobierno argentino le conviene mantener un enemigo exterior, y además este es un conflicto que tiene un consenso máximo entre la población. Las islas aparecen a los mapas y se estudian desde pequeño, e incluso se da el tiempo que hace allá. Esto lo encuentro absurdo, puesto que la mayoría de los habitantes de las Malvinas son británicos. Antes de la guerra, los kelpers (habitantes de las Malvinas o islas Falkland, en inglés) venían a Buenos Aires al médico, la universidad, a comprar… y ahora van a Montevideo y a Santiago de Chile. Si Argentina no hubiera invadido las islas ahora probablemente se habría acabado la soberanía británica y serían argentinas. Será muy difícil que se resuelva con la actitud de reclamación constante por parte de Argentina, sobre todo porque no hay argentinos viviendo en las islas.

Y de un capítulo negro de la historia reciente del país pasamos a otro. Comentaba que Néstor Kirchner ha vuelto a traer a juicio a los responsables de la dictadura militar (1976-83) después de unos cuantos casos de amnistía durante el gobierno de Ménem. ¿Se ha finiquitado del todo el episodio de la dictadura militar?
Este es un tema complejo. Gracias a Néstor Kirchner se han podido juzgar a todos los que participaron, al nivel que fuera. Durante aquellos años aquí se persiguió sin sentido a gente simplemente porque su nombre aparecía en una libreta de un detenido. Se violaron los Derechos Humanos de manera flagrante y constante.

¿Por qué permitieron los militares la aparición del movimiento de Madres de Plaza de Mayo y qué papel juegan actualmente?
Al principio no se les permitió manifestarse; de hecho a una de las fundadoras la mataron. Aquella ejecución les dio más fuerza y recibieron un apoyo muy importante de la prensa internacional; las convirtieron en un emblema e intocables. El papel que jugaron fue muy importante porque mantuvieron la lucha, pero actualmente la entidad está desprestigiada puesto que se han politizado completamente. El apoyo en el gobierno de Kirchner ha ido demasiado lejos y ahora apoyan al gobierno en todo el que hace, no sólo en materia de Derechos Humanos. Las Abuelas de Plaza de Mayo, en cambio, se han sabido distanciar de la clase política y han sido más diplomáticas, aunque también apoyan a los Kirchner.

¿Qué tarea llevan a cabo, pues, actualmente?
Se presentan como acusación a los juicios, hacen de testigo etc. Pero el gran trabajo ahora lo hacen las Abuelas, que buscan nietos, es decir, hijos de sus hijos desaparecidos. Se calcula que hay unos 500 casos de nietos desaparecidos y se ha encontrado un centenar. En su sede tienen un archivo y allá los abuelos y familiares graban vídeos que se dan a los nietos cuando se encuentran, así pueden conocer la historia verdadera y su familia biológica. El discurso principal de las Abuelas es encontrar sus nietos, no hay un discurso tan político de fondo*.

Antes de acabar la entrevista me gustaría hablar de la situación mediática del país y de la confrontación entre el gobierno y el principal grupo, Clarín. ¿Por qué empezó este conflicto?
Clarín, como bien dices, es un grupo mediático pero no un monopolio, tal y cómo afirma el gobierno. Es un medio hegemónico como Prisa en España o el Grupo Godó en Cataluña. No se sabe exactamente qué pasó para que se rompiera la relación cordial que había entre Clarín y Néstor Kirchner. Dicen que el punto de inflexión es el posicionamiento del diario, el 2008, en la guerra del campo, en que Cristina Kirchner perdió la votación de incremento de impuestos al campo por el voto negativo del ex vicepresidente Cobos. Y se ha aprobado, a pesar de que todavía no es vigente, la Ley de Medios que complica las cosas a los grupos mediáticos como Clarín. Se ha llegado a una situación insostenible entre el medio y el gobierno nacional. Creo que un gobierno democrático tendría que aguantar estas críticas.

Dejando las polémicas de lado, ¿hay una buena oferta mediática en Argentina?
Aquí está todo muy politizado, la prensa incluida. Hay muy buenos periodistas, sobre todo en los grandes medios, y la oferta mediática es muy similar a la que podemos encontrar en España. En Argentina muchas veces el mismo periodista que propone un espacio aporta también la publicidad, y esta dinámica no favorece el periodismo objetivo e independiente.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Argentina?
Para empezar a comprender el peronismo y pasarlo bien recomiendo leer ‘No habrá más pena ni olvido’, de Osvaldo Soriano. Y también recomiendo leer toda la obra de Tomás Eloy Martín. Son novelas, pero están basadas en la vida real. El peronismo se basa en un personaje que ya es un mito, así que primero se tiene que entender el mito para después entender el personaje.

A Robert Mur se le puede seguir en:

La Vanguardia
Bloc de La Vanguardia
Twitter: @robertmur

*Se estrenó recientemente en Argentina una película titulada ‘Verdades Verdaderas’ que precisamente explica el nacimiento y la tarea que lleva a cabo la asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

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19 enero, 2012

Entrevista a Ángel Sastre, corresponsal de La Razón, Onda Cero y Cuatro para América Latina. Radicado en Buenos Aires

Filed under: Argentina — nodisparenalmensajero @ 15:01
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“Los sindicatos se han vuelto un lastre para este país”

Uno de los últimos premios Larra (galardón que otorga la Asociación de la Prensa de Madrid a los periodistas más destacados del año) recayó en el siguiente entrevistado, Ángel Sastre. En concreto, fue en la categoría que distingue al periodista menor de 30 años más notable del curso. “Ha desarrollado una intensa y eficaz labor profesional en circunstancia difíciles y precarias”, argumentó el jurado. Y éso precisamente es lo que hace Sastre. Buenos Aires, capital en la que vive desde hace cinco años, le sirve como base de operaciones para moverse constantemente por toda Latinoamérica e informar a España de lo que allí acontece. Guerras, terremotos o cambios presidenciales son algunas de las noticias que ha narrado en primera persona.  

 ¿Qué es lo que aún le sorprende de Argentina?

Me sorprende la capacidad que tienen los argentinos para reinventarse. Cuando ves que están en un hoyo, salen; vuelven a cometer los mismos errores y se meten en otro hoyo. En definitiva, me fascina la capacidad que tienen en los ascensos y descensos de los infiernos.

¿Y qué le sorprende aún de Sudamérica?

La felicidad; la alegría; la amabilidad. La felicidad que tiene el continente en contraposición con España. Aquí todavía ves gente feliz y amable. ¿En qué momento perdimos eso nosotros?

¿Ha cambiado su opinión de Argentina y del continente desde que vive aquí?

Mi perspectiva está cambiando un poco políticamente. Empecé siendo muy crítico con el kirchnerismo, con el subsidio y los clientelismos, no sólo aquí en Argentina sino también en otros países como Bolivia, y ahora veo que hace falta durante un tiempo. A veces hace falta un político radical que enderece el país. Antes demonizaba que un obispo llegara al poder, los indígenas que nacionalizaban todo…pero claro, hay que entender la historia del país, lo que se sufrió hasta que pudo llegar al poder gente como Chávez…estoy empezando a entender un poco más a algunos políticos que no entendía.

Así que cree que desde Europa se juzga demasiado a la ligera los líderes sudamericanos…

Totalmente. En España no hay ningún diario que hable bien de Evo Morales, Cristina Kirchner, Chávez o Castro. Ni periódicos de izquierda ni de derechas.  

¿Le sorprende?

No sé si me sorprende o no, sólo creo que no está bien que no haya divergencia de opiniones.

Entremos de lleno en Argentina. Recientemente Cristina Fernández de Kirchner inauguró su segundo mandato presidencial. ¿Qué balance hace del primero?

Para mí Cristina empezó a enderezar muchas cosas que estaban torcidas desde la época del corralito y las privatizaciones de los noventa. Cuando sales del infierno es fácil enderezar, o como mínimo están claras las directrices. Aunque cuando uno endereza de una manera radical deja muchas cosas por el camino, como por ejemplo los sindicatos, que hoy tiene que afrontar. Mientras enderezó otorgó muchas licencias peligrosas, hizo un reparto de la riqueza y por el camino se perdió mucho dinero en corrupción y clientelismo. Se está haciendo un mal reparto de las riquezas. Un buen reparto sería el que se hizo en España durante la transición y posteriormente con la Unión Europea. Argentina puso cimientos importantes que dejaron peligros importantes como los sindicatos, que aquí te pueden tumbar. Cristina siguió los pasos de su marido Néstor para estabilizar el país, pero dejó por el camino amenazas para el cimiento.

¿Cambiar estos defectos que se han creado en el trayecto es su reto actual?

Sí, es de lo que todos estamos pendientes, será su prioridad. Ahora ya no será más Evita, será Dilma Rousseff. Quitará subsidios, rebajará la inflación, cederá ante las empresas. Ahora tiene el poder que necesitaba para poder acometer estas reformas.

¿Por qué debería quitar poder a los sindicatos si el país ha mejorado día a día desde que lo cogió Néstor Kirchner en 2003?

Porque hoy por hoy los sindicatos se han vuelto un monstruo imparable, un lastre para el país. Los sindicatos son unos mafiosos que te piden un 30% de aumento de sueldo anual, y ninguna empresa puede soportar eso. Luchan por el derecho de los trabajadores pero están jodiendo el bien común.

¿Es la inflación el principal problema que afronta ahora Argentina?

Sin duda.

¿Y cuál es actualmente el motor económico del país? ¿Ha conseguido diversificar sus fuentes de ingresos?

Ahora vive de las exportaciones, básicamente de las materias primas, como la soja, pero también de automóviles.

¿Se hipoteca concentrándose en la exportación de materias primeras?

Sí, y ese es un problema que se da en toda América Latina. Esta es la historia de siempre, ya lo avisaba Eduardo Galeano en su libro “Las venas abiertas de América”. Si baja el precio de las materias primas van a tener serios problemas. Tienen claro que deberían diversificar más, pero no lo consiguen. También en España se nos dice que deberíamos ser más productivos…

Ángel Sastre tiene que estar al día no sólo de la actualidad argentina, sino de todo lo que sucede en Latinoamérica

En 2001, durante el corralito, se gritaba “Váyanse todos”. Las pintadas que se ven ahora por la calle, en cambio, son a favor del matrimonio Kirchner. ¿Se vuelve a vivir la política con ilusión o pertenecen a unas juventudes que no habían participado aún de ella?

Este es el país de América más activo políticamente. En Argentina, aparte de futbol y mujeres te hablan de política. Que la población se vuelva a ilusionar con la política es un logro de Néstor Kirchner. Cuando él murió lo velaron miles de jóvenes, y es que ciertamente han llevado a cabo políticas inclusivas y en favor de los Derechos Humanos. Cuando uno lo hace tan mal –por Ménem- y llega alguien que lo hace medianamente bien…Es como en España cuando hubo la Transición: después de una dictadura, ¿cómo no vas a estar ilusionado cuando vuelve la democracia? En Argentina la población es culta y está muy preparada, pero los políticos les han estado dando mierda durante mucho tiempo.

¿Y cómo pudo sacar el país del hoyo Néstor Kirchner?

Creo que tendría que haber sido un muy mal político para no lograrlo. Piensa que Argentina tiene un enorme potencial. Hay que seguir siendo un ladrón como Ménem para no sacar del pozo al país. La receta fue muy sencilla: apostar por las exportaciones y proteger el mercado interno. Apostaron por diversificar y hacer más tecnología con la exportación. Ésas fueron las claves. Esas medidas, valientes, son las que no podemos tomar en España porque estamos en la Unión Europea. 

¿Cree que el sistema político en Argentina es populista?

Totalmente. Es populista comparándolo con Europa, pero menos que otros países latinoamericanos. Aquí los muertos no descansan en paz, hay una simpatía por la necrofilia…lo hemos vuelto a ver con el uso de la imagen de Néstor Kirchner en la campaña electoral de Cristina. Pero no sólo es populista en eso, también en algunas políticas. Aquí el gobierno nacional tiene programas como ‘Carne para todos’, ‘Leche para todos’ o ‘Lácteos para todos’ y va regalando por las villas alimentos. ¡Hasta ha nacionalizado el futbol y lo da gratis! Pero en otros países sucede más de lo mismo. En Perú, por ejemplo, el presidente iba regalando frigoríficos y en Ecuador cheques con dinero…

¿Y cómo se estructura el sistema político? Me da la sensación que no hay izquierdas ni derechas ya que el peronismo lo aglutina todo…

Aquí nadie se quiere identificar de derechas, sólo lo hace Mauricio Macri (alcalde de Buenos Aires) y lo hace tímidamente y con el sello peronista.

¿Quién no es peronista en Argentina?

Éste es un tema incomprensible y un lastre. Aquí se dice que no se puede gobernar si no eres peronista. Mira al radical de la Rúa, saliendo de la Casa Rosada en helicóptero…Quiero pensar que hay otras opciones, pero el peronismo sigue allí. Siguen las películas sobre Eva y Perón, y junto a Néstor Kirchner son las figuras más repetidas. ¡Aquí hasta hay Putos (gays) Peronistas! El Peronismo hizo mucho por los derechos de los trabajadores y de la mujer, por el repartimiento más equitativo de la riqueza etc. pero también tuvo muchos claroscuros.

Sastre en plena acción

¿Sigue siendo Argentina un país corrupto?

No es un país corrupto, es un país muy corrupto. Y por lo que estoy viendo es incluso más corrupto que muchos países del continente. Lo que podría crecer este país…

Antes hablábamos de la inflación, ¿pero cree que la corrupción es el mal mayor para este país?

Sí, totalmente.

Viaja constantemente por Sudamérica. ¿En qué se diferencia Argentina de los demás países de la zona?

 Aquí hay un mestizaje único y un ego y un orgullo inconmensurable, para bien y para mal. En muchas cosas son muy europeos, eso les lleva a tener conflictos entre el viejo y el nuevo mundo. Quizás ése es uno de los motivos por qué aquí hay tantos psicólogos.

¿Y en qué se parece a América Latina?

En que son conservadores, machistas y católicos. Son gente poco seria en algunos aspectos, les falta formalidad; tienen muchos rasgos latinos en ese sentido.

¿A qué país de Sudamérica se parece más?

Creo que a Uruguay, aunque aquí son italianos y en Uruguay son gallegos.

En Uruguay no me hablaron muy bien de los argentinos, sobre todo de los porteños, en cambio en Argentina sólo tienen buenas palabras para referirse a los uruguayos. ¿A qué se debe?

No lo sé. Creo que es el espíritu que existe en toda América con los argentinos, que los consideran prepotentes y orgullosos. Pero como dices, confunden al porteño con el argentino.

¿En qué cree que ha mejorado Argentina y el continente en los cinco años que lleva residiendo aquí?

Claramente en los derechos, la distribución de la riqueza y el orgullo. Los argentinos han recuperado autoestima como latinos.

¿Y qué país es el que le cuesta más mejorar?

A Venezuela. Venezuela está jodida y no puede ni con la pobreza ni con la inseguridad.

El que ha hecho mejor los deberes…

Sin duda alguna, Argentina. ¿Dónde más te encuentras una sanidad y educación gratuita? En los otros países latinoamericanos, ¿dónde está la clase media? Argentina es el país que más ha crecido manteniendo derechos sociales, y ésa es una herencia del peronismo.

¿Cree que es el momento de América Latina?

Creo que es su oportunidad para salir del ostracismo y el retraso acumulado, pero no sé si van a hacerlo.

¿Se trabaja bien como periodista en Argentina?

El problema de este país es que el gobierno no da declaraciones. Néstor Kirchner nunca dio ruedas de prensa, y Cristina sólo ha concedido un par.

¿Y de dónde se saca la información oficial?

De las agencias de noticias como Télam o de algún portavoz.

Los aviones son la segunda casa de Ángel Sastre

¿Hay muchos españoles que vienen a Argentina en busca de trabajo?

Sí, unos tres mil al trimestre. Es el país que más españoles recibe, juntamente con Brasil. Ahora los argentinos han empezado a crecerse, y no les hace falta mucho, porque ven a muchos españoles llegar con una mano delante y otra detrás. 

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Poder estar en sitios donde los demás no están. Poder hablar con gente difícil de hablar, como proxenetas, pandilleros, mafias, famosos…poder estar donde el público no está y contar las cosas en primera persona.

A pesar de que las condiciones de corresponsal son precarias…

Totalmente. Nunca sé que se va a difundir, se compra por piezas…

¿Qué debe tener un periodista para ser un buen corresponsal?

Muchas ganas de vivir y contar historias, además de una visión amplia. Hambre de emociones y aventura. Tiene que ser culo inquieto y saber moverse, tener ilusión. Uno puede estar en Argentina y no salir de casa, ser un periodista de pijama. Un buen corresponsal, en cambio, debe tener ganas de salir y contar las cosas por él mismo. Yo siento que tengo un compromiso con los lectores.

¿En los últimos cinco años, qué momentos han sido los más intensos?

Las situaciones extremas: llegar de los primeros al terremoto en Pisco o en Concepción; los mineros atrapados de Chile; estar en la selva con el ejército guatemalteco; conocer por dentro las maras y ver el lado humano de los pandilleros que matan a personas; entrar a las favelas de Rio de Janeiro con la tropa de élite…ésos han sido algunos de los momentos más intensos que he podido vivir.

¿Y cómo enfoca las noticias, teniendo en cuenta que trabaja para medios de diferentes ideologías y formatos?

Más que la ideología a mí me marca el formato. Para televisión preparo piezas de un minuto o algo más; en cambio para la radio grabo piezas que van de los treinta segundos al minuto; y las crónicas escritas deben ocupar de trescientas a setecientas palabras. Como dijo en su día Matías Prats, “uno tiene que saber para quién trabaja pero guardarse unos límites”. Si hay que plantarse, me planto, pero me ha pasado pocas veces.

¿Le ha marcado haber ganado el premio Larra?

A mí el premio me duró dos días; de hecho no sé ni donde lo tengo (risas). Obviamente me sentí orgulloso, pero para mí ya es historia. Tengo nuevos horizontes, y mis nuevas metas son seguir cubriendo conflictos, hacer otros proyectos…Creo que lo merecía, porque era un reconocimiento a CNN+ y también a este nuevo tipo de corresponsal que se busca la vida y es competente en todos los formatos.

¿Cree que está idealizado el oficio de corresponsal?

No lo creo, tal vez en un pasado sí, pero ahora está devaluado. ¿Nosotros somos un país que queremos tener nivel de periodistas? ¿Qué somos en comparación con los anglosajones o norteamericanos? Creo que tenemos que cuidar a los corresponsales internacionales y hacer que los estudiantes que salen de la universidad sigan funcionando para mantener un nivel. No podemos seguir viviendo de agencias, hay que invertir en periodismo internacional para contar las cosas que pasan en el mundo a través de nuestros ojos, por el bien del nivel de periodismo en España. Esto es como la Champions Leage del periodismo.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Argentina y Sudamérica?

A mí me gustan muchos autores latinos, como Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Walter Oppenheimer o García Márquez. Pero si tuviera que decir un título que permita conocer mejor Argentina sería ‘El otro yo’, que narra las bambalinas del ex presidente Eduardo Duhalde. Y para entender este continente recomendaría ‘La fiesta del chivo’, de Vargas Llosa, en el que explica la naturaleza de las dictaduras sudamericanas.

A Ángel M. Sastre se le puede seguir en:

La razón

Onda Cero

Cuatro

Canal de Ángel Sastre en youtube

 Twitter: @angelmsastre

21 noviembre, 2011

Éric Nepomuceno, periodista brasileño del diario argentino Página 12

Filed under: Brasil — nodisparenalmensajero @ 13:03
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“En Brasil hay racismo disfrazado”

Éric Nepomuceno es un hombre de Letras, en mayúscula. Se marchó de su Brasil natal dirección a Buenos Aires en 1973, donde se inició en el mundo periodístico en un idioma que no era el suyo. Allí trabajó como corresponsal del Diario de São Paulo y colaboró con La opinión y con la revista Crisis, dirigida por Eduardo Galeano. En 1976 se mudó a Madrid, donde fue la pluma en España de la revista brasileña Veja. Empezó entonces a colaborar también con Cambio 16 y con un neonato diario El País, pero tres años más tarde volvió a cruzar el charco para instalarse esta vez en México. Nepomuceno volvió a Brasil en 1983 y trabajó de nuevo para El País, una relación que se alargó hasta 1989. Actualmente es el corresponsal en Rio de Janeiro del periódico argentino Página 12. Además de su faceta periodística, Éric Nepomuceno es escritor y traductor. Ha sido el traductor al portugués de algunos amigos suyos, como Gabriel García Márquez; Julio Cortázar; Eduardo Galeano; Juan Rulfo y otros escritores admirados, como Miguel de Unamuno. Entre sus traducciones se encuentra una joya bizarra, ‘Fuego en las entrañas’, una novela porno que escribió Pedro Almodóvar en 1979 cuando era funcionario de Telefónica.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Brasil?

Muchas cosas. Brasil es bajo muchos aspectos un país aburrido, porque aquí las cosas son muy lentas. Y desde fuera es visto a base de clichés. Sin embargo, me sorprende que a pesar de la lentitud los cambios sí ocurran.

Aunque usted diga que se trata de un país que se mueve lento, desde fuera da la sensación que como mínimo en las dos últimas legislaturas ha cambiado a la velocidad de la luz….

Es cierto, pero aquí se percibe después; cuando uno se da cuenta, ya ocurrió. Por ejemplo, nos damos cuenta tarde de que los aeropuertos se quedaron pequeños, que crece la sanidad privada o que hay millones de coches nuevos por las calles… ¿Resultado? El país se colapsa porque la clase media-baja empieza a consumir y no se toman medidas a tiempo.

¿Cree que las nuevas clases medias brasileñas, tal y como ha sucedido en Europa o Estados Unidos, se están endeudando por encima de sus posibilidades?

Creo que es temprano para decir eso, pero el riesgo es inmenso. La ventaja de Brasil es que aquí el sistema bancario está muy protegido; cuando crece el porcentaje de morosos baja el crédito y no se permite un endeudamiento peligroso.

¿Es Brasil un pura sangre desbocado y sin jinetes preparados?

Las élites brasileñas, como las latinoamericanas en general, son groseras; torpes; estúpidas; mezquinas; egoístas y sin preparación. Aquí no hay una nueva generación de emprendedores con visión a largo plazo, y la iniciativa privada brasileña depende demasiado del estado. Tengo miedo a un crecimiento desordenado que escape del control.

¿Lula cambió tanto el país como parece o es una imagen que se ha querido vender?

Se ha transformado mucho. Lula, un hombre sin ideología pero con una intuición de genio, tuvo una gran capacidad de comunicación y la osadía de cambiar el juego, es decir, hizo ingresar al mercado de consumo al mayor contingente de pobres de la historia de Brasil. Y en la crisis mundial del 2008 impulsó el consumo para evitar que Brasil también se hundiera.

¿Este consumo es sostenible a largo plazo o si la crisis persiste en Occidente Brasil no va a tener a quien vender?

Brasil sufrirá, pero ahí viene otra genialidad de Lula. Si tú miras el mapa de exportaciones de Brasil verás que es el más diversificado del mundo. Las exportaciones a Europa o los Estados Unidos tienen un peso relativo. Ahora Brasil exporta mucho a América Latina, África o China.

Éric Nepomuceno compagina el periodismo con las traducciones y la escritura.

¿Dejar de dar la espalda a América es también otro mérito de Lula?

Creo que sí. Lula es un político que viene del mundo sindical, un experto en unir trabajadores contra el patrón. Si tú transformas eso a nivel de país, te das cuenta que más vale que nos unamos los peones o nos comen. En política exterior actuó de la misma manera.

En el escenario nacional también se ha ganado a las clases populares…

A las populares sí, porque era uno de ellos que llegó. En algunas partes de Brasil, las clases medias y altas tienen un prejuicio de clase con Lula. A la banca y el empresariado brasileño los tiene en cambio en el bolsillo, ya que nunca antes ganaron tanto. La banca brasileña es la tercera más lucrativa del mundo, después de Suiza y Hong Kong, y el banco Santander y Telefónica sobreviven gracias al mercado brasileño.

¿Y a Dilma Rousseff le interesa recuperar a la clase media o con las clases populares tiene suficiente?

Dilma tiene consistencia y es una buena gestora, y Lula sabe administrar el juego político, no un país. Si Dilma consigue crear un gobierno más profundo puede llegar a ser mejor que Lula, que fue un presidente buenísimo. Así pues, el nuevo ejecutivo tiene las condiciones de ser más completo que el de Lula, pero el problema es que heredó su el sistema político.

Pero lo está depurando, ¿no? Se está deshaciendo poco a poco del legado Lula…

Dilma, a diferencia de Lula, ha mandado un mensaje muy directo a sus ministros: dejad de robar u os hago dimitir; si llegáis a la prensa os degüello.

¿La corrupción es el principal problema de Brasil o lo que realmente es un problema es que no se castigue a los corruptos probados?

El problema de Brasil es un tercero: la impunidad en el uso de la cosa pública como si fuera privada. Eso sirve para la posesión de la tierra, la salud pública o la educación. Y allí está la corrupción política, que hace parte de una cosa más grande. El problema es que las élites políticas se creen con derecho de disponer elementos públicos de manera particular. La corrupción nace en el Congreso y llega al pequeño pueblo de cualquier estado. Los partidos políticos en Brasil son más federaciones de intereses regionales sin ideología que partidos. Mientras el gobierno de turno necesite el apoyo de tantas fuerzas políticas, habrá corrupción.

¿Cómo se ataja este problema?

La dictadura militar eliminó la vida política y los partidos e impuso un bipartidismo. Cuando volvieron los dirigentes políticos nadie se acordaba de ellos, y se transformaron en concentraciones de intereses locales. Hasta la fecha. Ningún partido tiene proyecto de nación, de país. Debería haber una reforma política en Brasil para que los partidos políticos fueran realmente partidos políticos diferenciados. Aquí hay un transfuguismo brutal. Pero, ¿quién va a reformar la ley de partidos? El Congreso. Y esta reforma no está ni estará en la agenda política. Aquí ningún presidente tiene mayoría, hay feudos dentro de los mismos partidos, y se dividen los ministerios.

Pero es injusto poner la etiqueta de corrupto al país…

El brasileño medio, quizás por una herencia atávica, es un corruptor por principio. Aquí se le llama jeitinho, la manera brasileña de arreglar las cosas. El ciudadano no cree que intentar sobornar a un policía que te va a multar esté mal. El brasileño ve la corrupción en la clase política sin darse cuenta que él es un corruptor.

¿Y cómo se termina con eso?

No tengo ni idea. La corrupción en la policía se arregla pagando mejor a los agentes, algunos de los cuales viven en las mismas favelas donde tienen que detener a los narcotraficantes. También se tendría que preparar y armar mejor al cuerpo policial.

¿Es cierto que para Lula la corrupción era un mal menor pero que para Dilma es un problema que hay que cortar por lo sano?

Sin duda. Dilma no podrá erradicar la corrupción política, pero sí la combatirá con muchas ganas. Y gracias a su intransigencia con la corrupción está recuperando gran parte de la clase media.

Según Nepomuceno, para entender Brasil hay que entender las letras de sus cantautores.

Cambiemos de tema pero continuemos en política. La pacificación de la última gran favela del sur de Rio de Janeiro, Rocinha, ¿es una estrategia de marketing o forma parte de un cambio de ciclo para todo el país?

La propuesta política de pacificar las favelas, sobre el papel, es fabulosa: se ocupa militarmente, se desaloja, se limpia de narcos y se devuelve la tranquilidad al barrio. Y luego se instalan servicios básicos. El problema es que estos servicios no han llegado. En Rio hay 1.100 favelas, y sólo se han pacificado las cercanas al centro, donde tendrán lugar el Mundial y los Juegos Olímpicos. Yo soy tremendamente escéptico respecto a estas pacificaciones.

¿Está preparada Rio para albergar estos acontecimientos deportivos?

Para el Mundial, ni en nuestros mejores sueños; y para los Juegos Olímpicos, quizás. Creo que al final todo irá bien porque Rio es preciosa y los cariocas somos muy simpáticos. Los visitantes quedarán fascinados aunque no funcione el transporte para moverse por la ciudad.

¿Qué es lo que le hace sentir más orgulloso de ser brasileño?

La increíble capacidad de alegría que tenemos, algo inexplicable. Somos un pueblo que tiene tendencia a la alegría, además de un país joven muy diverso y con una cultura inclusiva.

Aún ser un crisol de culturas inclusivo, hay racismo…

Muchísimo, pero un racismo disfrazado. Las élites te dirán que no, pero existe. En este país muchos mulatos no se declaran negros, eso ya es sintomático.

¿Y qué es lo que más le avergüenza de sus compatriotas?

El poco empeño en rescatar la memoria; educarse; informarse de lo que pasa en el país, y de punir los punibles.

Hablemos de los medios de comunicación. ¿Cree que es buena la prensa brasileña?

Creo que no. Aquí hay grandes conglomerados mediáticos. En Brasil se pasó un proceso de democratización en todas las esferas menos en la prensa. La prensa brasileña es superficial, aunque muy bien hecha técnicamente. La diferencia entre los medios es de estilo, no de contenido, y lamentablemente no hay prensa alternativa.

¿Cómo ven a Brasil países de la zona que antaño lo miraban de ‘tú a tú’, como Argentina?

Lula cambió la visión que América Latina y Europa tenían de Brasil. Lo de Lula fue una locura. Taxistas en Europa, por primera vez, me preguntaban por Lula y el país. Hoy día los argentinos se han resignado a luchar con Brasil. En general hay una visión positiva del país, felicitaciones del estilo “ustedes sí lograron”.

Así que más que con envidia, los países del cono Sur lo ven con orgullo porque representa a la región en la esfera internacional.

Efectivamente. Mantiene buena relación con todos ellos y representa Latinoamérica en cimeras internacionales. Lula los unió, y eso nunca antes se había hecho. Todo mandatario brasileño decía que en Suramérica todos somos hermanos, pero la diferencia es que Lula pasó del discurso a la acción. Además, grandes empresas brasileñas también están invirtiendo en todos estos países, donde son vistas casi como empresas nacionales. Brasil es ahora el hermano mayor, pero no despierta suspicacias ya que siempre ha actuado buscando alianzas y no ha ejercido el rol de potencia solitaria.

Aparte de periodista usted es escritor y traductor. ¿Disfruta más haciendo una cosa que la otra?

Mi oficio es la palabra escrita. Tengo tres vertientes: escribir lo mío, traducir lo que me da la gana y me gusta, y la escritura alimenticia, es decir, la que me da de comer. Disfruto con las tres facetas. Empecé la traducción por cuestiones afectivas y para mantenerme vinculado a mis amigos que no están en Brasil.

Tener una vinculación afectiva hacia el autor que se traduce, ¿es positivo, negativo o no influye?

Para mí es fundamental. Yo traduzco a mis amigos o a los autores que me instigan.

¿Consulta a los autores o traduce por libre?

Ni consulto ni leo el libro antes. Al traducir quiero tener la sorpresa que tengo cuando escribo. Lo correcto, si hablas con un traductor, es leer el libro antes varias veces. Yo, sin embargo, no trabajo así. Cuando traduje Cien años de soledad hacía más de veinte años que no leía el libro, fue como leerlo de nuevo.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Brasil?

Recomiendo tres autores: Sérgio Buarque, Darcy Ribeiro y Jorge Amado. Pero para entender a Brasil, además de los libros, hay que entender y escuchar la música. Hay que escuchar a Villalobos; Jobim; Chico Buarque; Caetano Veloso. Si no entiendes la música brasileña no entenderás a Brasil. La música es la gran expresión artística de este país.

A Éric Nepomuceno se le puede seguir en:

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