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29 marzo, 2012

Entrevista a Claudio Aliscioni, editor de la sección de política internacional del diario argentino Clarín

Filed under: Argentina — nodisparenalmensajero @ 20:33
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“El Peronismo ha sido un invento de la burguesía para impedir el surgimiento de un partido grande de izquierdas que llegara a gobernar”

Claudio Aliscioni es un periodista que ama dos disciplinas aparentemente diferentes pero con muchos puentes en común: la política internacional y la Filosofía. Desde 1996 es editor de la sección de política internacional del diario Clarín, el rotativo más leído y con más proyección de Argentina, y con anterioridad colaboró con las agencias de noticias Inter Press (IP) y Associated Press (AP), además de ser locutor y redactor de informativos en diferentes emisoras bonaerenses. Conoce bien Europa, puesto que ha cubierto muchos acontecimientos acaecidos en el viejo continente, así como algunos políticos españoles de peso, tales como Felipe González o José María Aznar. A su ocupación actual le roba tiempo para escribir, y fruto de ello es un libro que acaba de editar titulado El capital de Hegel.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Argentina?

Su capacidad de transformación. Creo que aún me sorprenda que Argentina haya sido históricamente presentada como el modelo y país de futuro y que a un siglo de ese momento aún tengamos esperanza de que el país pueda mejorar. Ha sido un siglo de logros, pero aun así Argentina está en decadencia.

Desde Europa se coincide con este pensamiento. Es un gran país, con mucha extensión, materias primas y población cualificada pero no acaba de arrancar. ¿Por qué?

Hay una confluencia de causas que explican este fenómeno. Si tuviéramos que elegir un motivo por el cual el país no acaba de dar el salto es por su dirigencia; y no me refiero sólo a los políticos, si no a los líderes empresariales, sindicales…creo que la clase política y empresarial de Argentina no ha sabido estar a la altura. Hay que tener en cuenta también que hemos sido durante muchos años el patio trasero de los Estados Unidos, una potencia que ha puesto trabas para que evolucionáramos los países del Sur. Además, Argentina es un país difícil de gobernar, con muchas corrientes migratorias, intereses particulares…

Comentaba que el país se encuentra en decadencia. ¿Quiere decir eso que no alberga esperanzas para que ocupe el lugar que le corresponde en el panorama internacional, como parece que poco a poco está consiguiendo Brasil?

Brasil tiene tres cosas que Argentina no tiene: una clase política que sabe lo que quiere, en la oposición y gobierno; tiene una política exterior que se mantiene a lo largo del tiempo, que no es pendular y que es sostenida por la izquierda y la derecha; y finalmente tiene una clase empresaria, no rentista como la argentina. Casi la mitad de la deuda externa argentina está afuera en concepto de ahorro en países como Suiza o paraísos fiscales. Eso no se da en Brasil. El Brasil feudal que permanece en el norte del país no es el mismo que ahora existe en São Paulo, moderno y burgués.

Pero habiendo asistido a un acontecimiento como el corralito del 2001, dígame usted quién es el patriota que guarda sus ahorros en Argentina, cuyo sistema financiero no es de fiar…

La gente no tiene confianza aún en el sistema. La prueba de ello es que en las últimas elecciones ganó Cristina Kirchner con mayoría absoluta y a los dos o tres días de los comicios los argentinos empezaron a sacar la plata del país. El gobierno tuvo que imponer un control en el dólar porque si no se producía una corrida. El argentino, a diferencia del español o el italiano, nunca ha vivido bien, está entrenado a esquivar el problema. Lo que para un español es una crisis para el argentino no lo es, así como los problemas de los argentinos de mediados del siglo XX eran minucias comparados con los que tenían los españoles, que llegaban al país huyendo de la guerra civil y la dictadura de Franco.

Por las calles de Buenos Aires hay infinidad de pintadas a favor de los Kirchner. ¿Cómo ha pasado el pueblo argentino de odiar a la clase política (“váyanse todos”) a venerarla en sólo diez años?

La mitad del país es kirchnerista y la otra mitad no. El Kirchnerismo surgió tras el corralito, un fenómeno consecuencia de las políticas neoliberales de Ménem. Fue una época en que había ausencia del Estado; robo de lo público; ganancia exacerbada de las empresas nacionales e internacionales; la idea de que no había un proyecto de país; y se entregaba todo al capital extranjero. La clase media argentina, que es muy política, se desesperaba, pero se aprovechaba de la situación para viajar fuera, por ejemplo. Eso explotó, y la gente le echó la culpa a la clase política. Hubo cinco presidentes en apenas diez días. Cuando uno de ellos -Duahlde- llama a elecciones, se presentan dos: Ménem y Néstor Kirchner. En la segunda vuelta se retira cobardemente Ménem cuando vio que iba a perder. Kirchner ganó pero con muy poco apoyo, con apenas el 20% de los votos, y no le quedó otro camino que hacer todo lo que la gente quería, como decir a las multinacionales españolas que se dejaran de quejar. También dijo que pagaría lo que podría de la deuda externa, no lo que le pedían. Empezó a defender la educación pública, la inversión pública y tener un proyecto de país. Esas medidas visibilizaron a Néstor Kirchner como un líder fuerte. Y otra gran acción que hizo fue tomar el emblema de los Derechos Humanos y llevar a juicio a los responsables de la última dictadura. Finalmente, tiró abajó la Corte de Justicia, con nueve miembros menemistas, y puso una Corte ejemplar.

¿Y cómo pudo cambiar radicalmente la política de un país y llevar a cabo acciones tan valientes?

La industria no empezó de cero, así que el crecimiento económico avaló todas las medidas que tomó Kirchner. Su gobierno empezó a patinar cuando intentó meter mano en el bolsillo de los ganaderos para sostener el modelo. El sistema impositivo argentino, a diferencia de Europa, es regresivo: paga el que menos tiene. Como no quería cambiar el sistema impositivo metió la mano a los asalariados y a los empresarios del campo subiendo los impuestos radicalmente.

¿Meter la mano en el bolsillo del asalariado y de los empresarios del campo fue su principal error?

Sí, porque se granjeó su enemistad. En Argentina nuca se ve adónde va el dinero que nos sacan a través de impuestos.

¿En qué difiere el Kirchnerismo del Peronismo?

En Europa son normales: o son de derechas o de izquierdas. Es difícil de explicar, el Partido Peronista, como dijo Perón, es un movimiento. Tiene sus raíces en el fascismo italiano de Mussolini. Un movimiento que trata de aglutinar tanta gente como se pueda entorno a un ideal, al margen de ser de izquierdas o de derechas. Ese movimiento, el Peronismo, se fue transformando en un partido político, con diferentes ramas. Si uno participa en tres o cuatro principios peronistas ya se puede identificar con el movimiento. Hay una relación directa entre líder y la masa, saltándose las instituciones. Por otro lado, el Peronismo lamentablemente ha hecho de tapón para que naciera un partido de izquierdas real en el país. Aquí no existe un gran partido de izquierdas, por eso creo que el Peronismo ha sido un invento de la burguesía que trataba de impedir el surgimiento de un partido grande de izquierdas que llegara a gobernar. El Peronismo siempre estuvo ligado a la clase dirigente. Existen muchas diferncias, a pesar de que el Kirchnerismo sea un movimiento desprendido del Peronismo. El Peronismo no se entiende sin el sindicalismo, y el sindicalismo tiene problemas ahora con el Kirchnerismo. Para los kirchneristas el país empezaba con ellos. Delirios de extremo poder: o yo o el diluvio. Ya se lo creyeron en su momento Perón y Alfonsín.

No obstante, lo que ha trascendido del Peronismo son avances sociales propios de la izquierda, como derechos a los trabajadores y a las mujeres…

Perón se dio cuenta de que la única manera de dominar al pueblo era dándole cosas. Creó algunos conglomerados empresariales nacionales, el voto de la mujer, derechos sociales y creció la economía. Fuera faltaban alimentos e industria ya que nos encontrábamos en la segunda Guerra Mundial, así que nuestra economía pudo crecer y se propagó la fama de Perón.

El nuevo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la está tomando con los sindicatos porque  se siente más fuerte que nunca?

Exactamente.

Pero aquí los sindicatos tienen un poder desproporcionado. ¿No cree que hasta cierto punto es lógico que el gobierno intente rebajar la influencia que ostentan?

Aquí los sindicatos tienen una fuerza desproporcionada porque todos son peronistas; un contrapoder usado por el Partido Peronista para imponer su agenda. A Alfonsín, por ejemplo, le hicieron trece paros generales, y a Ménem, que vendió y destruyó el país, ni uno. ¿Cómo pudo suceder eso? Porque eran del mismo partido, y el sector político compró al sindical. Cualquier argentino te dirá que los sindicatos acá son mafias.

Entonces, si se mete en ese embrollo Cristina Fernández de Kirchner puede salir muy perjudicada…

Mucho. Lo que ha hecho Cristina con su arrogancia no lo había hecho ningún partido de la oposición: unir todas las ramas de los sindicatos contra el gobierno. Y va a traer cola, ya que no puedes gobernar este país sin los sindicatos.

Parece que empieza mal la segunda legislatura…

Yo no diría que empieza mal, en Argentina nunca se sabe.

Claudio Aliscioni es un amante de la Filosofía

¿Qué cambios introdujo Cristina Kirchner en su primer mandato?

Se suponía que iba a ‘emprolijar’ el modelo de Néstor Kirchner, es decir, mejorar las instituciones, que habían sido maltratadas por él. También tenía la idea de situar de nuevo a Argentina en el mundo y favorecer el diálogo con la oposición. Algunas políticas positivas que llevó a cabo fueron invertir más en prensa, dotar de más recursos a la educación y la ciencia, y dar más énfasis para erradicar a la pobreza. En cambio, creo que el actual gobierno se equivoca con la política económica que hace, y que están subsidiando a familias que no lo necesitan. ¡Hasta han subsidiado el futbol de primera división! Están dividiendo a la población argentina, o estás conmigo o contra mí. El gobierno se jacta de que estamos en el mayor crecimiento económico de la historia de Argentina. Cierto es que se han hecho algunas buenas políticas, pero se olvida de citar que el 45% de los beneficios se obtienen gracias a la venta de la soja, y es el mercado internacional quien marca el precio.

¿Cree entonces que Argentina apuesta demasiado por la exportación de la soja y la carne y que no diversifica suficiente su economía?

Exactamente, ese es un gran problema. Este país debería tener tres o cuatro nichos industriales que aprovechen el potencial humano, y no los tiene. En Brasil, en cambio, hay una política de estado y liderazgo que marca y crea sus nichos.

¿Está siendo Brasil más previsor que Argentina de cara el futuro?

Brasil tiene planes, un perfil de país. En este momento es una bendición de que Brasil esté creciendo tanto, aunque la balanza comercial sea favorable a ellos.

Así que Brasil tiene más planes B que Argentina…

Sin duda. En Argentina no hay un liderazgo político en economía como se precisa.

¿Peligra el crecimiento de Argentina debido a la grave crisis por la que está pasando Europa?

Evidentemente, como también nos afecta que China deje de comprarnos. Brasil está siendo afectado por la situación económica internacional, y nosotros recibiremos eso porque estamos demasiado asociados a ellos.

Volvamos a hablar de la presidenta. ¿Le parece bien a los argentinos que Cristina se aprovechara de la figura de un difunto Néstor Kirchner para hacer campaña?

Lo usó, pero obtuvo el 60% de los votos, así que quiero pensar que a la población no le importó.

Se cree un matrimonio Evita-Perón II?

Hay un intento evidente desde presidencia de crear este mito.

El problema es que no hay una oposición que plante cara…

La oposición argentina es lamentable. No hay figuras, ideas ni partidos, y no hay perspectivas que existan en un futuro. Volviendo a Brasil, el partido de Lula (el Partido de los Trabajadores, PT) nació hará unos cuarenta años y fue escalando poco a poco, y no ganó la presidencia hasta en la quinta vez que se presentó el PT. Eso en Argentina no pasará.

A parte de la dirigencia, ¿qué otros grandes obstáculos tiene el país?

Creo que cada vez se respetan menos los límites y no nos acordamos de que a parte de derechos tenemos obligaciones. Se está anarquizando poco a poco la sociedad. En televisión, por ejemplo, ahora se insultan a las tres de la tarde, algo impensable quince años atrás. No respetamos los límites que nos hemos impuesto.

¿Y de donde procede este cambio?

A la manga ancha que ha dado el gobierno, que actúa como el papá. Y eso es muy peligroso, porque cuando se quiera volver a imponer el orden te pueden tachar de dictador. Los militares nos inocularon que orden es igual a botas, y no es verdad. Orden puede ser diálogo. La sociedad argentina cambió con los militares en todos los sentidos. Hoy día se naturaliza la falta del límite, volvemos al estado de Hobbes. Y eso me preocupa mucho, ya que no se ve. La sociedad no es sólo economía.

Ya que ha hecho mención de la Armada. ¿Considera que la dictadura es una herida cerrada?

Se ha hecho mucho. De América Latina, Argentina es el país señero en ese sentido. Tenemos muchos quilombos aquí, pero el tema de la dictadura no lo tenemos.

Antes de terminar la entrevista me gustaría preguntarle por algo que le toca muy de cerca. ¿Como empezó la guerra entre el gobierno y Clarín? ¿Es realmente un monopolio el Grupo Clarín?

El berrinche de Kirchner empezó cuando quiso que el Estado participara de las acciones del Grupo y se le dijo que no. Obviamente, también le molestaba los titulares negativos que podía recibir tanto de Clarín como de Nación…el gobierno siempre pensó que la prensa fue responsable de que la clase media le diera la espalda. Un delirio absoluto. El mismo Perón decía: “llegué al gobierno con toda la prensa en contra y me derrocaron con toda la prensa a favor”. Es decir, no hay una relación directa entre prensa y permanencia en el gobierno, pero este ejecutivo cree que sí. Ya hay una Ley de Medios aprobada en la legislatura anterior que tiene algún artículo en suspenso ya que afecta a derechos adquiridos. La ley ordenaba que  los medios no pudieran tener una cantidad concreta de radios, canales de TV y periódicos. El problema es que Clarín no es un monopolio, sino un grupo líder de prensa y un diario hegemónico porque es el más leído. El objetivo de toda la ley no es luchar contra un monopolio que no existe, sino evitar la crítica y monitorizar la opinión pública.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender más a Argentina?

Hay muchos libros, pero me gustaría destacar ‘Historia de una pasión Argentina’, de Eduardo Mallea; ‘Sobre héroes y tumbas’, de Ernesto Sábato; y cualquiera de Jorge Luis Borges.

 

A Claudio Aliscioni se le puede seguir en:

Diario Clarín


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