no disparen al mensajero

10 diciembre, 2011

Raúl Cortés, delegado de la agencia EFE en Uruguay

Filed under: Uruguay — nodisparenalmensajero @ 01:00
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“La relación de Uruguay con Argentina es muy tanguera, muy apasionada, muy de rencillas”

Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Raúl Cortés siempre supo que quería ser corresponsal en el extranjero para un medio español. Antes de conseguirlo trabajó en Barcelona para una agencia de noticias deportivas y en la emisora RAC1. Vivió en Moscú, y desde que trabaja para la agencia de noticias EFE ha estado destinado en Perú, Bolivia y México, donde fue jefe de redacción. Desde hace dos años Cortés es el delegado de EFE en Montevideo.

¿Qué es lo que aún le sorprende de Uruguay?

Lo que aún me choca es la indigencia. Este país tiene un grave problema con la indigencia, a pesar de ser uno de los países más desarrollados de Latinoamérica, y eso tiene mucho que ver con la crisis que hubo aquí en 2002, contagiados por el corralito argentino. Mucha gente se quedó sin nada y apareció un sector marginal de población que es muy difícil de reintegrar en la sociedad.

¿Conocía en profundidad Uruguay antes de venir?

Conocía la relación que tiene con Argentina, país al que, muy a su pesar,  se parece en muchas cosas. También conocía elementos particulares, como escritores de la talla de Benedetti u Onetti, y la importancia que le dan al Carnaval. A parte de eso, creo que no sabía gran cosa del país, ya que es muy desconocido fuera de aquí.

¿Y qué relación tiene Uruguay con Argentina?

Es una relación tipo hermano mayor-hermano pequeño, con mucha vinculación, sobre todo económica. Por ejemplo, aquí se dice que cuando Argentina estornuda Uruguay agarra una pulmonía.

¿Aún depende tanto de Argentina?

Es una dependencia que están intentando minimizar, por ejemplo reduciendo las reservas de depósitos que tienen argentinos en bancos uruguayos. En Uruguay el turismo tiene un rol importante, y el mayor visitante siempre ha sido el argentino, Ahora, no obstante, empiezan a llegar brasileños. Es interesante ver cómo hordas de turistas brasileños compran productos de lujo en centros comerciales. Aun así, aquí hay todavía muchas inversiones argentinas en diferentes sectores, como el mobiliario.

A pesar de este historial, ¿cree que Uruguay se está empezando a independizar económicamente de Argentina gracias al crecimiento de Brasil?

En cierta manera sí, y te voy a poner algunos ejemplos. Brasil hace poco creó un arancel para evitar el crecimiento de la importación de vehículos que provenían sobre todo de Uruguay, donde hay varias plantas de ensamblaje de compañías chinas. Uruguay se quejó mucho por esta medida, y finalmente, tras muchas gestiones diplomáticas, se canceló. Por otro lado, descubrí preparando un reportaje sobre la exportación vinícola de Uruguay que un año tuvo una punta de crecimiento espectacular; eso fue debido a que empresas de vinos del sur de Brasil les compraron su producción en masa porque tuvieron un mal año. La importancia que se está dando a Brasil también se ve con los gestos políticos. Hace poco el presidente de Uruguay, José Mujica, visitó Rio Grande do Sul, el estado brasileño limítrofe con el país, y se hizo acompañar de varios ministros en una visita que fue casi de estado. Todos estos hechos son indicativos del papel que está adquiriendo Brasil.

Además de intensificar las relaciones con Brasil, el gobierno de Mujica está recomponiendo los puentes con Argentina, derruidos por su antecesor, Tabaré Vázquez…

Sí. Ha optado por tener una relación más cordial. Se solucionó el conflicto que tenían a causa de la papelera instalada en la frontera, gracias a una resolución del Tribunal de la Haya. La relación con Argentina es muy tanguera, es decir, muy apasionada, muy de rencillas. Aquí hay un sentimiento anti argentino bastante generalizado; creo que se debe a que mantienen una relación estilo David-Goliat.

Raúl Cortés trabajando en la oficina que EFE tiene en el centro de Montevideo

¿Se ha diversificado la economía uruguaya o sigue dependiendo en exceso en las exportaciones cárnicas?

Aún depende de este sector, esa es una asignatura pendiente. Sin embargo, cada vez hay más iniciativas empresariales diferentes, como la explotación de soja, la producción de software o la inversión en producción energética, como por ejemplo el hierro que extrayendo y exportando una empresa india a la China. Uruguay depende mucho de la recaudación de impuestos, por lo que rara vez puede rechazar inversiones extranjeras como éstas.

¿Qué cambios se han producido desde que hay gobiernos de izquierdas?

Ha habido cambios formales en el gobierno, pero menos de los esperados. Uruguay es un país muy conservador en general, y de hecho la izquierda tiene una concepción económica muy capitalista. En materia social se han introducido algunos cambios, pero no me queda muy claro que se hayan notado. Lo primero que tiene que hacer Mujica es reformar el Estado y reducir el número de funcionarios, que representan cerca del 20 % de la población activa. Y es que en Uruguay aún hay nepotismo. Hace poco se aprobó una ley que prohibía por primera vez en la historia reservar una cuota del 15% de las plazas para familiares de funcionarios. Si tuviera que destacar alguna iniciativa de los gobiernos de izquierda sería el ambicioso plan educativo Ceibal, que garantiza un portátil gratuito a todos los alumnos del país.

¿Y en qué se han diferenciado el gobierno de Tabaré Vázquez y el de Mujica?

Pues básicamente, como te comentaba antes, lo que ha hecho de diferente Mujica ha sido restablecer las buenas relaciones con Argentina.

El presidente Mujica fue ex líder de la guerrilla de los tupamaros, que lucharon contra la dictadura, y estuvo varios años encarcelado. ¿Se ha notado eso en su gobierno?

Menos de los que se esperaba. Algunos sectores de izquierda le piden que avance contra la impunidad de esos crímenes, en cambio él se ha mojado poco. Cuando asumió la presidencia le dijo al Ejército que ambos tenían ‘una mochila muy cargada’, pero que convenía mirar adelante y no atrás. Los grandes responsables de la dictadura ya han sido juzgados, pero todavía hay responsables que están libres. Los juicios a los responsables de la dictadura, sin embargo, no está en las conversaciones del día a día de la población, que tiene otras preocupaciones.

Uruguay parece, a simple vista, un país bastante contradictorio. Comentaba que es muy conservador en materia económica, pero ha sido siempre uno de los países latinoamericanos más progresistas, aprobando leyes en favor de la educación pública y laica (1877) o la ley del divorcio (1908)…

Eso se debe a que siempre ha habido un importante colectivo de intelectuales, aunque ahí va otra paradoja: el Opus Dei también tiene un fuerte poder aquí. Lo que sorprende de Uruguay es que la gente vive muy de puertas adentro, cuesta bastante de conocer. Aquí no todo es lo que parece, y eso creo que tiene que ver con la ascendencia gallega que tiene el país.

Aunque lleva ya lleva dos años residiendo en Uruguay, Cortés es más de café que de mate

¿Cuáles son los puntos fuertes del país  y cuáles los débiles?

El punto fuerte es la tozudez de la población. Ten en cuenta que es un país que ha conseguido sobrevivir a sus dos vecinos gigantes. Otra virtud es la gran cultura que tienen todas las capas de la población, aunque ahora se tiene miedo de perder los altos índices de alfabetización. Y destacaría también la unidad que existe en el país. Esta unidad es a su vez un peligro, porque creo que la están perdiendo poco a poco. El mayor punto débil es la falta de ambición, algo que siempre se le achaca al país. A los uruguayos ya les parece bien estar como están, pero creo que a veces deberían creerse un poco más.

Hablemos ahora de periodismo. ¿Cree que hay suficiente diversidad de medios?

Creo que para el tamaño que tiene ofrece una buena variedad mediática. Y fenómenos como La diaria demuestra que tiene un sector con buena salud. Además, aquí existen semanarios de análisis que ya no existen en otros países, como Búsqueda o Brecha.

¿Qué es lo que más interesa del país puertas afuera?

Lo que interesa, sobre todo en España, son las novedades que haya respecto a la dictadura y los derechos humanos. Es el tema que más repercusión tiene siempre. También son muy leídas las noticias que hablan de la relación que mantiene con Argentina, mientras que los temas nacionales no acostumbran a interesar mucho fuera. La figura del presidente, Mujica, también ha despertado gran interés, ya que quedan pocos políticos como él.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Uruguay?

Aunque sea muy tópico, creo que Mario Benedetti fotografió muy bien cómo es Uruguay, la forma de vivir, la burocracia…Creo que actualmente faltan nuevos escritores de talento, así que recomendaría cualquier obra de él.

A Raúl Cortés se le puede seguir en:

Agencia EFE y en las noticias sobre Uruguay que publican los medios subscritos a EFE.

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28 noviembre, 2011

Clóvis Rossi, columnista del diario Folha de São Paulo

Filed under: Brasil — nodisparenalmensajero @ 16:15
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“Dilma Rousseff terminará su mandato aunque caigan todos los ministros”

Considerado uno de los periodistas de izquierdas más prestigiosos, Clóvis Rossi actualmente mantiene dos columnas de opinión en los periódicos Folha de São Paulo y El País. En sus más de 40 años de trayectoria, ha trabajado en O Estado de São Paulo, donde fue editor, y en Jornal do Brasil. Además, Rossi fue corresponsal para Folha en Buenos Aires y Madrid.

Debido a problemas de agenda, esta entrevista se tuvo que realizar por correo electrónico.

 

¿Qué es lo que aún le sorprende de Brasil?

La falta de vergüenza de los políticos pillados en casos de corrupción. Y también la otra cara de la moneda, la pasividad con que reaccionan los brasileños.

¿Cree que ahora se respeta más a Brasil y a los brasileños en la esfera internacional? 

Sí, eso creo. Es mérito no solo de Lula sino de una serie de factores que empiezan con la redemocratización, en 1985, pasan por el control de la inflación, 1994, y terminan, ahí sí, con el activismo de Lula.

¿Cuál es el mejor legado de Lula?

La política social.

¿Empeoró alguna cosa en el país durante sus dos legislaturas?

Sí, la corrupción. Y se mantuvo la obscena desigualdad de renta.

¿Cree que tiene en mente volverse a presentarse a unas elecciones?

No lo sé.

 ¿Cómo valora los primeros meses de gobierno de Dilma Rousseff?

Regulares, pero con menos crispación que en el gobierno anterior.

¿Aguantará bien la sombra de Lula, o las vagas y dimisiones le impedirán finalizar el mandato?

Está aguantando, y claro que finalizará su mandato, aunque caigan todos los ministros.

¿Cómo pronostica que será la relación de Brasil con los otros países de América? ¿Cree que ahora que no está Lula se enfriarán las relaciones diplomáticas?

No, las buenas relaciones institucionales se mantendrán, aunque tal vez con menos calidez en las relaciones personales.

¿Cuál es el mayor problema de Brasil hoy día?

Son muchos: educación, salud, corrupción, desigualdad y violencia.

La columna de Rossi en Folha de São Paulo es una de las más leídas de Brasil

¿Y cuál es el punto fuerte del país?

La estabilidad democrática.

¿La corrupción forma parte de la idiosincrasia brasileña o sólo de las élites?

No creo en idiosincrasias de brasileños, españoles, franceses, o quien sea. Si cada ser humano es comprobadamente distinto del otro, cómo hallar una característica común a todos los brasileños…

¿Cree que las familias de clase baja que ahora tienen acceso a crédito ganan en calidad de vida?

Sin duda.

¿Y hay peligro de una burbuja consumista y de crédito?

Siempre lo hay.

¿Cómo valora el proceso de pacificación de las favelas de Rio de Janeiro?

Es un primer paso adelante, pero queda mucho, mucho, por hacer.

¿Se hará también en otras ciudades o sólo se hace en Rio por ser la sede del Mundial y los Juegos Olímpicos?

No lo sé.

Y cuando pasen, ¿volverán los narcos?

Yo nunca hago previsiones.

¿Cree que es excesivamente duro en sus artículos en el diario El País?

No soy duro, soy realista.

Todo el mundo halaga los medios técnicos y profesionales periodísticos de Brasil, pero, ¿considera usted que hay medios alternativos?

Creo que el problema, hoy día, es al revés. Hay un cacofonía de voces que, muchas veces, confunden más que informan. Pero estoy de acuerdo en que medios alternativos sólidos serían importantes.

¿Qué lectura nos puede recomendar para entender Brasil?

No creo que haya una sola lectura capaz de hacer entender Brasil. Incluso porque carecemos de libros sólidos sobre la historia reciente.

A Clovis Rossi se le puede seguir en:

Diario Folha de São Paulo

Diario El País

Y a través de twitter: @rosclo

 

16 noviembre, 2011

Francho Barón, corresponsal de la Cadena Ser en Brasil

Filed under: Brasil — nodisparenalmensajero @ 23:18
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“La corrupción a nivel político y también a pequeña escala es el puro reflejo de la idiosincrasia popular brasileña”

Francho Barón es un joven periodista con currículum de veterano. Después de terminar Periodismo en Salamanca (España) y un máster de Relaciones Internacionales en la Sorbona (París), fue el corresponsal de Radio Televisión de Andalucía en Bruselas durante seis años. En 2006 decidió cambiar la tranquilidad de Europa por la inestabilidad de América, continente en el que ha cubierto intentos de golpe de Estado, varias elecciones y cumbres Iberoamericanas, entre otros acontecimientos. Actualmente reside en Rio de Janeiro, donde trabaja como corresponsal de la emisora Cadena Ser (España) y el canal Televisa (México), y como colaborador del diario El País (España), Radio France Internacional (Francia) y Deutsche Welle (Alemania).

¿Tras seis años viviendo en Brasil, qué le sorprende aún de este país?

Por un lado la exuberancia de la naturaleza, y por el otro la desigualdad y pobreza. En Rio, desafortunadamente, todo el mundo está acostumbrado a estar anestesiado ante ciertas imágenes cotidianas. Yo hago un esfuerzo diario para seguir impresionando con ese tipo de cosas; no me resigno a tomarlas como algo que hay que aceptar porque sí.

¿Qué le empujó a venir a Brasil para trabajar como periodista?

Principalmente el profundo amor que le tengo a la cultura de este país. Soy un apasionado de la música brasileña desde hace muchos años. Antes de instalarme venía todos los años para pasar dos meses y conocer a los músicos y asistir a conciertos. Ese proceso paulatino me llevó a decidir un día venir a vivir aquí.

¿Es realmente la tierra de las oportunidades del momento, tal y como se empieza a ver desde otras latitudes?

Si no hubiera todas las trabas burocráticas que existen para vivir y hacer negocios aquí, sí que lo sería. En tu día a día lo ves, hay muchos nichos de mercado aún. Un empresario con un poco de dinero y visión puede hacer negocios; te lo dicen los inmigrantes que vinieron aquí hace cincuenta años. Aquí se puede ganar mucho dinero.

A nivel periodístico, ¿es también un gran destino?

No tanto. Nosotros no hacemos un gran negocio, sólo vendemos información. Hoy día, sin duda alguna, sale mucha más información para el mundo que hace diez años, en gran parte gracias al ex presidente Lula, que puso el país en la picota, y también por la evolución socio-económica de los últimos años.

¿Las noticias que interesan fuera de Brasil son las mismas que importan dentro del país?

Cada vez más. Hace años las cuestiones muy específicas de política interna no interesaban fuera, pero ahora se hace un seguimiento específico de la política nacional. Cada vez nos aproximamos más a la agenda de la prensa brasileña. Hay unos grandes temas que siempre están presentes en la agenda mediática: política exterior; petróleo; violencia; desigualdad; y el Amazonas. Pero en cambio, hoy también hay periodistas extranjeros que siguen noticias de clave nacional que empiezan a interesar a lectores de otros países.

¿En los seis años que lleva residiendo en Rio de Janeiro, cree que ha cambiado en algo el país?

Radicalmente. Cuando yo llegué a Rio la ciudad era muy insegura y no se había pacificado ninguna favela. Con el tiempo se ha sofisticado el país; el comercio y el mercado inmobiliario han experimentado un boom brutal; la población tiene la autoestima mucho más alta…hace seis años el brasileño es el que se iba a España a buscar trabajo; hoy el brasileño está muy orgulloso de su condición nacional. El auge económico del país, que en los próximos cinco años aquí se vayan a celebrar Juegos Olímpicos y un Mundial y la reducción de la desigualdad son factores que han mejorado la calidad de vida y autoestima de los brasileños.

¿Este crecimiento se ha dado en todo el país?

Hay zonas que se ha mejorado en menor medida, pero también han mejorado. El proceso ha sido muy evidente en zonas urbanas como São Paulo o Rio de Janeiro, pero es evidente que un habitante del Sertão hoy recibe un par de ayudas del Estado a cambio de escolarizar sus hijos, y esos niños tendrán una educación básica a medio-largo plazo que les permitirá mejorar la calidad de vida que tenían sus padres. No se trata exclusivamente de políticas asistencialistas, sino de un entramado horizontal que toca muchos aspectos del día a día del brasileño. La mejora en el aspecto educativo, gracias a una apuesta muy arriesgada y potente del gobierno de Lula, ya se está viendo, incluso en zonas más desfavorecidas.

Francho Barón en su lugar de trabajo, desde donde informa para diferentes medios de lo que sucede en Brasil

¿Cuál es el principal problema que tiene actualmente Brasil?

Creo que el problema fundamental, del que después derivan otros que también son importantes, es la corrupción. La corrupción a nivel político y también a pequeña escala es el puro reflejo de una idiosincrasia popular. No sólo algunos políticos o policías son corruptos en este país, cualquier ciudadano tiene un alto grado de posibilidades de corromperse, y eso se debe a la laxitud con la que aquí se ve la vida en general, la falta de rigidez. Esa mentalidad se reproduce desde la pequeña escala hasta las más altas esferas. ¿En qué deriva eso? Pues en muchas cosas: el Parlamento no funciona como tiene que funcionar y no se legisla como se debería legislar, por ejemplo, y se acaban aprobando leyes que sólo benefician a unos pocos que hacen grupo de presión. Tienes otras muchas formas de corrupción: ¿qué intereses hay en la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte? ¿Por qué en Rio de Janeiro no llega el metro a determinadas zonas? Pues porque aquí hay una mafia que tiene conexión con el poder que no permiten que haya metro.

¿Cómo se puede cambiar la mentalidad de los brasileños en este sentido?

Es de muy difícil solución. Es una cuestión generacional, cultural y educativa. Aquí falta educación cívica, sobre todo si lo comparamos con los estandartes europeos. Tal vez se erradique disminuyendo la desigualdad en el país y garantizando mejores sueldos. Ése puede ser un buen comienzo.

¿Cuál es la otra cara de la moneda? ¿Qué virtud tiene Brasil que lo hace diferente de los demás países?

La simpatía natural que tienen y su capacidad para la improvisación. A veces improvisan de manera chapucera, pero muy a menudo es necesaria esta tercera vía, y eso en determinadas sociedades no se entiende. Aquí siempre se resuelve toda situación, siempre hay un plan B. A eso le llaman jeitinho.

A parte de este crecimiento económico, el  país sigue estando muy atrás en algunos rankings mundiales. Se ha conocido recientemente que está el número 84 en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que publica la ONU. ¿Se ha cantado victoria antes de tiempo?

Efectivamente. Aunque se haya reducido la diferencia entre los que más tienen y los que menos, ese margen continúa siendo obsceno. Brasil tiene aún mucho camino que recorrer, por muchos discursos triunfalistas que recite el gobierno.

Así pues, ¿se peca de optimismo?

Sí, es natural en el brasileño.

¿Qué lo diferencia de otros países de peso en América como Argentina o México?

Con Argentina no hay comparación. Por la desproporción demográfica y por la musculatura económica que tienen ambos. Brasil ha estado muy limitado por sus políticos muchas décadas. Lula ha sabido colocar a este país donde le corresponde, ni más ni menos. Argentina es un país de corte medio y Brasil es una potencia. En Europa no hay comparación igual. Y respecto a México, creo que ha perdido su oportunidad. Podría ser una gran potencia americana, ayudado por su vecino, los Estados Unidos, pero no lo es. Brasil en cambio tiene un papel hegemónico en América Latina, marca la piedra de toque. Actualmente no se mueve una mosca en el continente sin la aprobación de Brasil.

¿Cuál es el mejor legado de Lula?

Lo mejor que ha dejado es un progreso económico que lleva implícito un desarrollo social.

¿Y qué se le ha quedado en el tintero?

Las grandes cuentas pendientes son la reforma agraria (su gran promesa no cumplida), y la mejora de la educación y la sanidad pública. Entiendo, sin embargo, que ocho años de gobierno han sido pocos para un país que tenía las deficiencias de Brasil.

¿Cuáles son los objetivos principales de su sucesora, Dilma Rousseff?

Profundizar en la tarea iniciada por Lula. El nuevo programa estrella de Dilma, Brasil Sin Miseria, es la continuación de los programas sociales que ya ha aplicado Lula en las dos anteriores legislaturas. Ahora se parte de la base que en este país ya no hay hambre, por lo que se va a intentar mejorar la calidad de vida de la población que vive en condiciones precarias s sin olvidar que el país tiene que seguir creciendo de manera fuerte, como ha hecho hasta ahora. Creo que Brasil les está dando una gran lección a algunos países de izquierdas que han querido llevar al extremo su visión de la política.

¿Es más dura Dilma con la corrupción de lo que fue Lula?

Sin duda alguna. Este es un elemento diferenciador entre ambos. Lula tenía un cierto grado de tolerancia en casos de corrupción, en cambio Dilma está haciendo dimitir a muchos ministros sólo por el hecho de que haya sospecha de culpabilidad, aun sin estar probada en los tribunales.

¿Logrará zafarse de la sombra de Lula?

Creo que ya lo ha hecho. Empezó el mandato siendo una marioneta de Lula, pero ahora no es así. Con esta retahíla de dimisiones se ha quitado de en medio las hipotecas que le había dejado Lula. Su gobierno cada vez tiene más ritmo propio, y tiene mucho mérito ya que es muy complicado sacudir-se la sombra de un político como Lula. Hay que tener en cuenta que cuando Lula se retiró tenía un 80% de popularidad y era adorado por la gente. Dilma tiene un perfil más técnico, de gestión. No tiene el carisma de Lula pero va al grano y parece eficaz.

A Barón se le acumulará el trabajo los próximos años, cuando Brasil acoja primero el Mundial de Fútbol (2014) y después los Juegos Olímpicos (2016)

¿Cómo valora el sector periodístico del país? ¿Goza de buena salud?

La prensa en Brasil tiene unos estándares de profesionalidad muy altos, sobre todo comparado con el entorno geográfico, y hay dinero para invertir en medios técnicos. Sin embargo, hay el mismo clientelismo que puede existir en otros países.

El oficio de periodista aquí es más peligroso que en otros países…

Sí, el riesgo que asumes cuando entras en zonas con gente armada y drogada es mucho mayor que trabajando en la Comisión Europea, por ejemplo. Quien asume más riesgo es el periodista que entra en zonas conflictivas, no sólo en Brasil.

Cuéntenos que le pasó cuando cubría una información en la favela Morro dos Macacos.

Dos días después de la invasión del Morro dos Macacos, donde los narcos derribaron un helicóptero de la policía por primera vez, fui a hacer un trabajo de campo. El gobernador del Estado de Rio de Janeiro había afirmado que la situación en la favela se había normalizado, y yo me desplacé para comprobarlo. Tomé mis precauciones, pero la situación estaba tan tensa que me interceptó un grupo de narcos, me retuvo y amenazó de muerte. Finalmente les pude convencer de que era periodista y me dejaron ir.

¿Esta experiencia le ha condicionado en trabajos posteriores?

No me ha condicionado a la hora de plantearme si cubro noticias como esta; las sigo cubriendo. En cambio, sí que me condicionó psicológicamente la manera de enfrentarme a esas coberturas. Antes no era consciente el riesgo que asumía; ahora, sin embargo, lo tengo muy presente.

¿Qué lectura nos recomienda para entender este país?

Pues primeramente el libro O povo brasileiro, de Darcy Ribeiro. Pero también a João Guimarães Rosa y la poesía de Mário de Andrade. Y de cine recomendaría ver las películas de Fernando Meirelles; Walter Salles; Globe Rocha, y el documental ‘Noticias de una guerra particular’.

A Francho Barón se le puede seguir en:

En la emisora de radio  Cadena Ser

En el diario El País 

Y a través de twitter: @franchobaron

7 noviembre, 2011

Juan Arias, corresponsal de El País en Brasil

Filed under: Brasil — nodisparenalmensajero @ 04:13
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“Brasil va a ser un gigante económico con unos pies muy frágiles en derechos humanos”

El primer entrevistado de este blog es un experimentado periodista vinculado a El País desde su creación. Juan Arias, ex sacerdote, estudió teología, psicología y filosofía en la Universidad de Roma. En la capital italiana inició su carrera periodística, primero en el desaparecido diario El Pueblo, más tarde en la sección cultural de la RAI, y finalmente como corresponsal de El País. Cubrió acontecimientos históricos, como el Concilio Vaticano II, y acompañó al Papa Juan Pablo II en más de cien viajes oficiales. Tras cerca de cuarenta años en Roma, Arias volvió a España, donde se encargó de la relación entre el periódico y las universidades, hizo de defensor del lector e impulsó y dirigió el suplemento Babelia. Desde hace doce años es corresponsal del rotativo del grupo Prisa en Brasil. A parte de su faceta periodística, Arias ha escrito varios libros que han sido traducidos en más de diez idiomas.

¿Tras doce años viviendo en Brasil, qué le sorprende aún de este país?

La vitalidad y la capacidad que tienen de esperanza a pesar de todas las dificultades, como son por ejemplo los doce millones de habitantes que viven en la miseria. Aun con todo, el 71% de la población está convencida que su situación va a mejorar; el contrario de lo que pasa en Europa. Esa actitud aún me sorprende. Además, no reniegan a la felicidad. La primera entrevista que hice fue a la actriz Fernanda Montenegro,  quien me dijo: “la diferencia fundamental con los europeos es que un brasileño nunca se avergonzará de mostrarte que está feliz. En cambio, un europeo no te lo reconocerá nunca”.

¿En qué ha cambiado Brasil en la última década?

Pues que ellos se sentían aislados del mundo y llevaban el peso de la violencia. De cara al exterior sólo contaban para la samba y el futbol, pero Lula consiguió poner al país en el candelero del mundo. Por un lado puso encima del tapete a los pobres, que estaban escondidos; de hecho, la mayoría no podía ni tener una cuenta en el banco. Y otra cosa positiva es el salto económico que ha dado el país en los últimos años. De repente, el mundo ha descubierto las posibilidades de Brasil y ellos han ganado en autoestima. La fuerza de este país son paradójicamente sus deficiencias: invertir en carreteras, puertos, escuelas etc. La clase pobre, que es la mayoría del país, ha entrado en el consumo. Hoy no hay familia que no tenga televisor.

¿Está preparado Brasil para organizar eventos como los Juegos Olímpicos o el Mundial de Futbol?

Ese es el reto. De momento las obras están atrasadas por culpa de la corrupción, un hecho que ha costado la dimisión del ministro de Deportes. Rio ha tomado el modelo de Barcelona y la movilización que se hizo de los barceloneses en el ’92. Las olimpiadas transformaran la ciudad, pero aún no se sabe si llegarán a tiempo.

¿Crece la clase media, pero se polariza económicamente la sociedad?

Las desigualdades siguen siendo enormes, pero aquí ven que hay una parte de la sociedad que está mejorando, así que notan que también les va a tocar a ellos, por eso se esfuerzan en mejorar socialmente y se olvidan de las desigualdades.

¿Hasta qué punto es una utopía su capacidad de mejora?

Para llegar al nivel europeo de democracia, conciencia de los derechos humanos, calidad de vida o cultura necesitan veinte o treinta años. Sin embargo, hay que pensar que Brasil salía de ser un país del tercer mundo y ahora está en el engranaje de las grandes potencias. Europa debe aprender de Brasil a tener esperanza y confianza. Va a ser un gigante económico con unos pies muy frágiles en derechos humanos, desigualdades…

Juan Arias en su casa de Saquarema, cerca de Río de Janeiro

¿La clase política es el principal problema de Brasil?

Sí, ya que el sistema es aún caciquil y eso lleva a la corrupción y la violencia. Hace falta urgentemente una reforma política. Hasta el presidente del Senado, uno de los mayores caciques del país, reconoce que sus nietos no van a aceptar esta manera de hacer política.

Sin embargo, parece que no existe aún una generación de políticos valientes que rechacen beneficiarse con la corrupción…

Es cierto, no la hay. Creo que la actual presidenta, Dilma Rousseff, tiene esa conciencia, pero para poder gobernar necesita el apoyo de doce partidos que le dan su apoyo a cambio de ministerios y parte del pastel. Lo que está haciendo es limpiar y poner gente de su confianza no dominada por el partido, pero no se sabe cuánto es el margen de maniobra que tendrá. A parte de la corrupción, que la hay también en países desarrollados, en Brasil hay una total impunidad con los corruptos; jamás un político va a ir a la cárcel o devolver el dinero que ha robado.

¿Quién puede cambiar esa dinámica?

La conciencia social, que se consigue con una mayor educación. Actualmente, el 50% de los escolares de tercer curso de elemental no saben leer ni escribir y el 75% de la población brasileña apenas sabe escribir su nombre y leer un titular de un periódico. Ése es un problema gravísimo. En los últimos años han conseguido meter a todos los niños en las escuelas con el programa Bolsa Escuela, pero los recursos en las escuelas son inexistentes. No se prepara bien a los profesores para que puedan enseñar. Ahora las familias ya entienden que mejor que una Bolsa Familia lo mejor es que se eduque a sus hijos y que estudien. Hoy se destina un 4% en Educación, mientras los expertos creen que se necesitaría invertir el 10%. Sin embargo, el gobierno distribuye millones de los libros gratis, y ahora va a mandar a 100.000 estudiantes brasileños a estudiar a las mejores universidades del mundo, como hacen los chinos, y eso tendrá un retorno en un futuro. Lula, en cambio, presumía de haber llegado a presidente sin haber estudiado ni hablar idiomas. No hay ninguna foto de él con un libro en la mano.

¿El éxito aplastante de Lula recae precisamente en que el pueblo se identificaba plenamente con él?

Él tuvo inteligencia de político: dejó enriquecerse a la banca y la bolsa y benefició a los pobres. La que más ha sufrido es la clase media, que ahora intenta recuperar Dilma con su lucha contra la corrupción. Lula tiene un gran carisma, sabe hablar el lenguaje de bar, hace los mismos errores que el ciudadano de a pie…en Brasil, el pobre es de Lula.

¿Cree que podrá convencer Dilma a la clase media sin perder el apoyo de los pobres y las clases altas?

Mientras esté Lula los pobres están asegurados. Es muy difícil que Dilma se aleje de Lula. Actualmente se está diferenciando, pero hay que recordar que Dilma fue escogida por él mismo. La eligió porque no es una mujer histórica en el partido, es más bien una buena gestora, así que le sería más fácil volver a presentarse a él en las próximas elecciones. Lula sigue actuando como presidente. El problema es saber qué va a pasar si Dilma lo hace bien, se afirma y quiere mantenerse en el poder. Hay quien asegura que Lula le va a crear problemas, como incentivar huelgas, para desgastarla y volver él al poder.

¿No hay una oposición viable al gobierno actual?

Lula aniquiló la oposición. La única esperanza es el partido de Cardoso, pero el problema es que están divididos. Hoy son los medios de comunicación quien hacen de oposición, los que han forzado, por ejemplo, la dimisión de cinco ministros por causas de corrupción, y eso, en democracia,  no debería ser así.

Uno de los libros más célebres de Arias es 'Jesús, ese gran desconocido'

¿Cuál es el estado de salud de los medios de comunicación en Brasil?

Bueno. Hay calidad, grandes periodistas que no han permitido que se haga ningún recorte en la libertad de prensa. Hay muchos medios de comunicación prestigiosos y hay total libertad para informar de lo que pasa en el país, gracias al respaldo de la población.

¿Y por qué la sociedad civil defiende a capa y espada la libertad de expresión y no tiene fuerzas para luchar contra la corrupción?

Porque como hay un clima de una cierta euforia económica y de mejora la población no se preocupa. Tiene la conciencia de que todos roban, pero como también hacen cosas positivas… Hay un pequeño movimiento consciente del problema, sobre todo en internet, pero no es suficientemente fuerte. ¿Salieron indignados a la calle en España cuando las cosas iban bien y crecía la economía?

¿La violencia continúa siendo uno de los principales problemas del país?

Sí, y es fuertísima. El que provoca la violencia aquí es el tráfico de drogas y armas. En este problema están involucradas parte de la clase política, jueces y policía.¿ Quien reforma la política y la violencia si son los narcos quienes sustentan las campañas de los partidos o sobornan a los jueces? Es un pez que se muerde la cola. Se tiene que acabar con el tráfico de drogas, que alimenta a gran parte de los partidos políticos.

¿Se han hecho avances pacificando favelas en Rio de Janeiro o es un espejismo?

No es un espejismo, es una realidad. Pero una vez pacificadas, ¿dónde van los narcos? A otras favelas. El tráfico de drogas no ha acabado. La diferencia es que ahora no hay disparos entre bandas dentro de las favelas pacificadas, pero la clase media sigue yendo a la favela a comprar droga. Otra consecuencia es que la violencia ha bajado a la ciudad, a los barrios de Rio. La policía está completamente corrompida, y el ejército les vende las mejores armas a los narcos. No se ha hecho una reforma en profundidad de la policía, no hay voluntad política.

¿Acabar con este problema está en la agenda política de la presidenta o los gobernadores estatales?

Teóricamente, sí.

¿Y qué más se espera de Dilma?

Se espera una mayor eficiencia de lo que falta en Brasil: infraestructuras, educación y un mínimo de limpieza de la máquina política corrupta. Además, lo que está haciendo es promocionar mujeres en cargos de responsabilidad, ya que están infrarrepresentadas en las esferas institucionales.

Hace años en España se oía hablar del Movimiento Sin Tierra (MST). ¿En qué se ha quedado?

Ahora es un movimiento sin fuerza ninguna. El problema es que están desfasados. Proponen una reforma agraria impensable en el siglo XXI. No puedes darle un trocito de tierra a una familia; la industria hoy es en grandes extensiones y de producción intensiva.

Hablemos del papel que juega Brasil en la región…

No juega un papel hegemónico, pero América Latina acepta cada vez más la fuerza de Brasil, y saben que tienen que contar con él. Y Brasil ahora se involucra más con sus vecinos, un cambio de actitud positiva impulsada por Lula. En la práctica, hoy Brasil es fundamental en América Latina. Si bien en las escuelas brasileñas se enseña por ley español, en breve tendrán que ser los países hispanohablantes los que empiecen a enseñar portugués. América Latina va a contar mucho más en el futuro en el panorama internacional, sobre todo por sus reservas. Se calcula que en 2030 el 40% de los alimentos que se consuman en todo el planeta provendrán de la región, y una tercera parte del agua potable del mundo está en América Latina, así como el 50% de los bosques.

Parece pues que América Latina es el mejor sitio del mundo donde invertir en estos momentos…

Sin duda alguna. Esto es la meca de los empresarios españoles, por ejemplo. Hasta Venezuela, con sus riesgos y problemas, es un gran lugar donde invertir. En Brasil empresas como Telefónica o Santander son hegemónicas. Hasta los chinos vienen ahora a fabricar aquí.

Usted estuvo trabajando 40 años en Roma como corresponsal primero del diario El Pueblo, luego trabajando para la RAI, y finalmente como corresponsal para El País. ¿Qué es lo que echa de menos de esa época?

La sensibilidad ante el arte y cultura y el carácter italiano. El arte está en los cromosomas de los italianos. Curiosamente, he encontrado aquí en Brasil muchos aspectos parecidos, como ese gusto por vivir o el amor por la estética

¿Con qué ha disfrutado más, cubriendo el Concilio Vaticano II o el Carnaval de Rio?

A nivel profesional con el Concilio, sin duda alguna.

Arias se conecta a diario a internet para actualizar su blog y charlar con internautas

Desde un país emergente como Brasil, ¿cómo se ve la crisis por la que pasa Europa?

Me da mucha pena, pero estoy seguro que el sólido tejido europeo aguantará, no se perderán conquistas democráticas. Los valores clásicos de Europa se habían perdido, eclipsados por una tendencia consumista. En parte, esta crisis será positiva porque redimensionará los problemas y podremos recuperar los valores europeos. Los valores consumistas no estaban haciendo más felices a los españoles ni  a los europeos; cuanto más ricos más insatisfechos.

¿Disfruta haciendo periodismo en Brasil?

Sí, porque es infinito. En realidad son veinte brasiles, es como ser corresponsal para toda Europa. Paradójicamente, aunque es un país muy variado existe una gran unión.

¿Qué lectura nos recomienda para entender este país?

Pues al antropólogo Roberto DaMata, que es quien mejor ha analizado Brasil, y también a João Ubaldo, gran novelista. También es fundamental seguir a articulistas como Merval Pereira, de política, o Miriam Leitão, de economía, ambos pertenecientes al periódico O Globo, y cualquier articulista que escriba en el diario La folha de São Paulo.

A Juan Arias se le puede seguir en:

El País

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